NERVIÓN/IBAIZABAL

Fusión de culturas

El Centro de Iniciación Profesional de Basauri, en el que casi la mitad de los estudiantes son inmigrantes, celebró esta semana una jornada multicultural

El Correo, OIHANE ISEQUILLA, 08-04-2007

Lo que han aprendido esta semana los alumnos del Centro de Iniciación Profesional de Etxebarri y Basauri (Cipeb) no tiene nada que ver con lo que a diario les enseñan sus profesores en las clases de peluquería, soldadura, carpintería, electricidad, serigrafía o cocina. Las indicaciones para aprender a tocar la txalaparta, confeccionar pulseras de marroquinería o preparar té árabe no están escritas en ningún temario, pero formaban parte del programa de actividades que el centro preparó esta semana.

El martes, a las puertas de la Semana Santa – lo que en el lenguaje de los estudiantes se llama vacaciones – los alumnos de Cipeb participaron en una fiesta multicultural destinada a «estrechar lazos entre los estudiantes».

En el centro de Basauri – ubicado en el antiguo colegio Miguel Unamuno – se forman un centenar de adolescentes. Casi la mitad, 40, son inmigrantes y proceden de Uruguay, el Sáhara, Marruecos, Bolivia o Brasil, entre otros puntos del planeta. «Es importante que además de compartir el aula, se conozcan y respeten lo diferente de las otras culturas con las que conviven día a día», advierten los responsables del complejo educativo, quienes aseguran que los alumnos venidos de fuera «se integran poco a poco» pero «sin olvidar sus raíces».

Por eso, además de las asignaturas propias de cada curso, en el Cipeb se trabaja también la convivencia entre los alumnos más allá de las aulas. Prueba de ello es esta propuesta «alternativa» que el centro organiza desde hace tres años. Esta vez la dirección programó cine y actividades a cargo de los estudiantes. La jornada comenzó con la proyección de ‘Masala’, la película protagonizada por José Coronado que narra la historia de dos profesores que tratan de que sus alumnos, inmigrantes, salgan de la marginalidad. Después, los estudiantes marroquíes enseñaron a sus compañeros a hacer pulseras y adornos de cuero. Y como no hay fiesta sin música, la txalaparta y la ‘Daka Daka Marrkhia’ – música folclórica original de Marruecos – animaron la jornada.

El mercado laboral

En un ambiente festivo, los adolescentes intercambiaban confidencias, sueños y planes de futuro. Como los que hace Hicham El Baji, un joven marroquí de 17 años estudiante de carpintería metálica, que espera que su paso por el Cipeb le abra las puertas del mercado laboral. En Basauri se ha hecho buenos amigos y sabe de la importancia de conocer su forma de vida y sus costumbres para que el entendimiento sea mejor.

«Cada cultura es muy diferente de las otras, aunque poco a poco la gente va conociendo más y más de los demás. Prueba de ello es que en España la gente ya cocina cus – cus, que es un plato típico de Marruecos pero hay que decir que como allí no se hace en ningún sitio», advierte el joven. A su lado, un compañero brasileño aprender a tocar la txalaparta, en una fusión de culturas en toda regla.

Argiñe Mero y Miriam Cáceres, que estudian peluquería y estética en el centro de Basauri, reconocen sentirse «muy a gusto» con sus compañeros de pupitre. Ellas y la saharaui Gaida Mohamed se han convertido en buenas amigas. Para las tres la amistad trasciende las fronteras y el martes estaban encantadas. «Este tipo de actividades nos ayudan a conocernos más entre nosotros y a que las relaciones no se limiten únicamente al plano educativo», dicen.

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