Bienaventurados los amados por la Justicia
El Mundo, , 08-04-2007Los jueces elogian la labor de los curas de la parroquia cerrada por Rouco Los jueces se encierran en la iglesia cerrada y dictan sentencias que absuelven a los curas sentenciados. Hay ya un pedazo de Justicia al lado de San Carlos Borromeo, hombres y mujeres con toga «descolocados» por la clausura vaticana de la parroquia de los excluidos.
Durante años, los tres curas de Vallecas castigados la pasada semana por la jerarquía de la Iglesia han coincidido en los tribunales con jueces, cristianos y no cristianos, a los que les tocaba decidir la suerte de los desheredados que ellos defendían.
Ahora, esos magistrados, algunos de los cuales siguen en los peldaños de la Justicia de base y otros ocupan puestos que conviven con las decisiones de la más alta política, elogian con un sinfín de ejemplos el trabajo realizado por Javier Baeza, Pepe Díaz y Enrique de Castro y critican el cerrojazo eclesial.
Félix Pantoja (CGPJ).
Es uno de los vocales del Consejo General del Poder Judicial y conoció a los tres curas de la parroquia de San Carlos Borromeo cuando estaba en la Fiscalía de Menores.
«Hacen una labor extraordinaria supliendo los defectos de las instituciones. Tengo su trabajo en una altísima consideración». Pantoja destaca la colaboración del propio Javier Baeza con el Consejo General del Poder Judicial. «Ha intervenido en cursos para la formación de jueces. Ha colaborado con Unicef y con el Instituto Universitario de los Derechos del Niño, de la Universidad Autónoma. De hecho, yo he llevado a alumnos de la Fiscalía a ver el trabajo de grupos como Madres contra la Droga. Los toxicómanos que juzgamos tienen madres y es bueno que los fiscales las conozcamos». «Con decisiones como ésta, la Iglesia oficial extravía el rumbo. Si la Iglesia se aparta de su compromiso con los necesitados no sé qué función tiene».
Virginia G. Alarcón (TSJM).
La presidenta de la Sección 2ª de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid cree que el cierre de la parroquia es algo «increíble, inconcebible y represivo». «A mí me llegan todos los días casos de inmigrantes irregulares, de toxicómanos, de gente excluida. Y el trabajo de personas como estos sacerdotes es fundamental para dar voz a quien no la tiene frente a la Justicia», explica. Para Virginia G. Alarcón, con esta decisión la Iglesia «retrocede 30 años y muestra que este hecho es sólo un paso más en un camino de regresión. En vez de aglutinar culturas, cierra una parroquia que servía para unirlas».
José Luis Castro (Audiencia Nacional).
El juez Central de Menores y de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional sólo tiene palabras de «agradecimiento» para los curas de San Carlos Borromeo.
«Se vuelcan en acoger a los menores, a los presos, a los toxicómanos, a las personas sin salida alguna. Llevan la palabra de Cristo desde la humildad. Es increíble la cantidad de bien que han hecho. Yo creo que son el bien absoluto. Su labor de tolerancia, de igualdad y de acogimiento sin obstáculo de raza o religión es puro mensaje de Jesús». Castro recuerda la participación de Baeza en numerosas jornadas de jueces penitenciarios y se muestra «descolocado y entristecido» por la decisión de Rouco Varela. «Desde aquí hago una súplica al Arzobispado para que reconsidere su postura y no cierre la parroquia».
Ramón Sáez (Audiencia Nacional).
El ex vocal del CGPJ y actual juez de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional habla de San Carlos Borromeo como «lugar ejemplar». «Muchos sabemos de su esfuerzo por intentar humanizar la respuesta del Estado a los más desfavorecidos. La Iglesia debería estar orgullosa del trabajo que realizan estos curas y su grupo para con los pobres, que encontraron en ellos el apoyo que nadie les dio». Ramón Sáez califica la decisión arzobispal de «reaccionaria». «Hablar de liturgia frente a un proyecto tan solidario después de 30 años es increíble».
Justino Zapatero (Justicia).
Actual asesor del Ministerio de Justicia para temas jurídicos, este ex fiscal de Menores de Madrid asegura que cada vez que Javier Baeza, Enrique de Castro y Pepe Díaz coincidieron con él en esa institución fue para «defender una causa justa».
«Siempre estaban del lado de los más desprotegidos, sobre todo de los menores inmigrantes no acompañados. Superponían el interés del menor a cualquier otra circunstancia. Daba igual dónde hubiera nacido o la creencia que tuviera. Fueron muy útiles para nosotros porque nos mostraron esa realidad y nos hicieron reflexionar. Llevaron la voz de los desprotegidos a la Fiscalía. Les tengo cariño y respeto. Su trabajo merece la pena».
Manuela Carmena (Audiencia Provincial de Madrid).
Desde que era juez de vigilancia penitenciaria, Carmena está convencida de que los tres sacerdotes de la parroquia de San Carlos Borromeo resultan «insustituibles».
«El compromiso que siempre han mantenido todos ellos con los presos y su defensa de los más necesitados es admirable, fantástica, ejemplar. Son nuestros aliados para la reinserción», asegura.
La magistrada de la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid insiste en que la sociedad «no se puede permitir» el cierre de esta parroquia.
«No se lo merecen. Espero que la Iglesia recapacite y que esta ceguera burocrática y superficial se quede finalmente en una pequeña interrupción», afirma.
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