SOCIEDAD
«Implantar visados para bolivianos enriquecerá aún más a las mafias»
El portavoz de los inmigrantes critica la medida, que entra en vigor el lunes
El Correo, , 30-03-2007En los últimos meses, los vuelos entre La Paz y Madrid se han multiplicado, y hasta un crucero pretende desembarcar a ochenta y cinco emigrantes bolivianos en varios puertos españoles. A partir del lunes, los ciudadanos del país sudamericano precisan de visado para entrar en la Unión Europea y la noticia ha alarmado a miles de potenciales emigrantes del Estado andino. «Esta medida sólo va a generar más dinero para las mafias», lamenta Jaime Núñez, presidente de Arbol – bi, la asociación de residentes de aquel país en Vizcaya. «La gente se sacrificará para enriquecer a los que proporcionan títulos falsos».
Entre los beneficiarios incluye a las bandas especializadas en sacar tarjetas de crédito o libretas de ahorro falsas a quienes las precisan, o a las agencias de viajes que venden supuestas tarjetas de invitación notariadas y cobran alquileres de pisos inexistentes. «Siempre habrá listos que sacarán partido de la pobreza», lamenta.
Núñez tardó varios años en contactar con Melania Méndez, la vicepresidenta de la agrupación. Él, ingeniero, llegó en 1997 becado por la Universidad del País Vasco y fue el único representante de Bolivia durante mucho tiempo. Hoy son más de seis mil sus compatriotas en la comunidad autónoma.
El número de bolivianos que se han instalado en la Península se ha disparado desde los ocho mil a más de doscientos mil en menos de una década, aunque Núñez cree que las cifras se han magnificado. En cualquier caso, atribuye el ‘boom’ a la crisis del ‘corralito’ argentino. Un millón de bolivianos vivía en ese país vecino y resultó afectado. Muchos regresaron a su país y, ante la falta de perspectivas, dirigieron su mirada hacia España. La mayoría proviene de la región amazónica, abierta al turismo. «Sin embargo, yo soy del altiplano, un lugar árido y cerrado, lo que también marca la conducta de la gente a la hora de arriesgar».
Melania respondió al ‘efecto llamada’. Una prima fue la primera en llegar y su experiencia animó al resto de la familia. Hoy, tan sólo su padre permanece en el hogar, aunque ella insiste en que, tarde o temprano, regresará a su tierra. «Yo lo que he hecho ha sido comprarme un terreno y hacerme casa, ahora quiero montar un negocio para volver con ciertas garantías», expone.
El difícil regreso
Como ella, la mayoría de los desplazados no pretende trasladarse definitivamente, sino reunir el suficiente dinero como para satisfacer deudas pendientes o comprar lo que precisan para prosperar. Pero el proyecto se alarga y reclaman al resto de la familia. «Con el tiempo, cuando se acostumbran a cierta calidad, se vuelven más exigentes con sus demandas y prolongan la estancia». A veces, el objetivo es montar una tienda, adquirir varios taxis o un autobús para garantizar los ingresos tras el retorno. El tiempo transcurre y, cuando los hijos ya han crecido, se vuelve más difícil regresar. «Porque los padres ya sabemos lo duro que es la inmigración y hacerla dos veces, mucho más». Mientras tanto, en su ausencia, la situación política de Bolivia ha cambiado radicalmente, pero, al parecer, la colonia tiene pocas noticias de lo que ocurre. «Muchos carecen de estudios y tan sólo aspiran a conseguir oficio y vivienda, luego desaparecen. Somos sumisos, no llamamos la atención», dice Jaime Núñez.
Él no se engaña sobre las posibilidades de vuelta. Ha perdido los vínculos profesionales con su tierra natal y sus hijas ya cursan carreras superiores, aunque también sufren las consecuencias de ser extranjeras. «No pueden obtener un permiso de trabajo y residencia si no es con un contrato ficticio, para el que recurrimos a amigos como empleadores mientras que los padres pagamos la seguridad social». En su opinión, ese drama es el resultado de la invisibilidad de los bolivianos. «Pero un día esto puede explotar y ocurrir lo que ha pasado en Francia», advierte.
Más información
Asociación de Residentes Bolivianos en Vicaya, Arbol – Bi
636 77 03 64
arbol – bi@bolivia.com
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