Los grupos violentos irrumpen en la campaña con un estallido en el metro

La izquierda y la derecha políticas, a la gresca tras los disturbios en

La Razón, Javier Gómez, 29-03-2007

París – Estación del Norte, París, 16:30 horas del martes. Dos agentes de
seguridad del metro detienen a un joven que acaba de saltar los tornos de
entrada. Éste, un «sin papeles» arrestado 22 veces por pequeños delitos,
da un cabezazo a uno de los vigilantes, que piden refuerzos a la Policía.
El agresor es reducido y llevado a la comisaría de la estación. Esta
escena, banal en cualquier gran ciudad, fue el detonador de una batalla
campal entre antidisturbios y tres centenares de jóvenes, que tomaron el
recinto, destruyeron numerosos comercios, bloquearon durante horas dos
líneas de metro y colocaron de un golpe el orden público en la campaña.
   Con la herida de los disturbios de noviembre de 2005 todavía abierta, las
imágenes de batalla urbana que abrieron los telediarios desencadenaron una
segunda contienda, esta vez entre la izquierda y la derecha. François
Baroin, ministro del Interior desde que sustituyese el pasado lunes a
Nicolas Sarkozy, dejó claro, en un estreno de fuego, que no relajará ni un
ápice la línea de «firmeza» aplicada por su predecesor. Baroin aplaudió a
las fuerzas del orden por su «sangre fría» y calificó de «intolerable» la
violencia de los agresores.
   El Partido Socialista (PS) aprovechó los
incidentes para cargar contra la política de seguridad del Ejecutivo. Su
candidata presidencial, Ségolène Royal, interpretó lo ocurrido como un
ejemplo del «absoluto fracaso» de Sarkozy al frente de Interior. «El clima
sarkozysta provoca tensiones, exacciones, violencia verbal y estigmas»,
explicó otro portavoz socialista.
   «Si Royal quiere regularizar
a todos los sin papeles y la izquierda prefiere estar del lado de
quienes no pagan su billete, es su elección», declaró, en plena estación,
Nicolas Sarkozy. El aspirante del centro derecha al Elíseo se mostró
visiblemente complacido por la estrategia de la izquierda, que cargó
contra él con más saña que contra quienes sembraron el terror en la
estación.
   Sarkozy no olvida que su mano dura durante la
revuelta de los suburbios le hizo subir como la espuma en los sondeos, en
un país donde el aumento de la inseguridad es tan perceptible desde la
subjetividad de la calle como desde la precisa cirugía de las estadísticas
(las agresiones gratuitas contra personas aumentaron un 9,9% el pasado año
y un 14% en toda la legislatura).
   Una vieja polémica
   «Durante años hemos permitido de todo. Somos el único país en el que se
considera anormal detener a alguien que no ha pagado su billete», agregó
el líder de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), probablemente con
las elecciones de 2002 en el recuerdo. Los últimos comicios giraron en
torno a la seguridad y la incapacidad socialista para articular un
discurso coherente, tras haber dejado que la delincuencia aumentase un 17%
durante su mandato, fue la causa principal de su derrota. El centrista
François Bayrou disparó, como es habitual, en todas las direcciones, y
criticó a la «izquierda laxista» y a una derecha «que busca el
enfrentamiento».
   Los disturbios en la Gare du Nord se saldaron
con 13 detenciones (cinco eran además menores de edad) y 9 heridos, aunque
la calma volvió ayer al recinto. La estación, no muy recomendable al caer
la noche, sirve de albergue diurno a grupos de jóvenes que pasan el día
deambulando por sus infinitos y entreverados pasillos, entre trapicheos y
molestias a los viandantes. Estas bandas protagonizaron los altercados y
cercaron la comisaría alegando «la violencia policial» de la primera
detención.
   

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