El rebrote de la guerrilla urbana calienta la campaña francesa
El Mundo, , 29-03-2007Royal ataca a Sarkozy tras los graves incidentes ocurridos en una estación ferroviaria de París por la detención de un inmigrante desprovisto de billete Los escaparates rotos, el despliegue policial y la proliferación de cámaras de televisión localizaban ayer el escenario de la Gare du Nord unas horas después de haberse sofocado la aparatosa guerrilla urbana. El parte consiste en nueve heridos y 13 arrestados, aunque el impacto mediático es bastante superior. No sólo por la vistosidad de las imágenes y el espectáculo de las cargas policiales. También porque los candidatos rivales de Sarkozy han aprovechado la batalla de la estación ferroviaria para cuestionar su herencia de ministro represivo y autoritario.
La revuelta urbana se prolongó hasta la madrugada de ayer a raíz de un accidente anecdótico. Los vigilantes del metro parisino retuvieron a un inmigrante congolés desprovisto de billete, pero no sospechaban que la maniobra fuera a provocar la indignación de un grupo de jóvenes de origen africano, ni imaginaban que la revuelta pudiera contagiarse a gran escala.
Eran las 16.00 horas. A medianoche, los antidisturbios de la policía desalojaban los últimos focos de resistencia, después de haber bregado entre los andenes, los pasillos y los vestíbulos de la estación. El tráfico de los convoyes tuvo que interrumpirse. También se produjeron escenas de vandalismo, de violencia y de pillaje. Un modo simbólico de traer a la memoria la crisis de la guerrilla urbana que mantuvo en jaque al Gobierno en noviembre de 2005.
Un bautismo de fuego
Nicolas Sarkozy ocupaba entonces el delicado despacho de Interior. Ahora es el candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) al trono del Elíseo, aunque los incidentes de la Gare du Nord le han sorprendido 48 horas después de entregarle su cartera ministerial a François Beroin.
El heredero se ha bautizado con fuego. Intentaba ayer eludir cualquier paralelismo entre la revuelta de la estación y la oleada vandálica de las periferias, pero Ségolène Royal, candidata socialista a la Presidencia, fue la primera en mencionarla: «Estamos de acuerdo en que un pasajero no puede viajar sin billete, pero cuando un control degenera en enfrentamientos violentos quiere decir que algo no funciona. El modelo de seguridad de Sarkozy ha abierto una ruptura con los jóvenes. ¿Queremos que este candidato sea el presidente de Francia?».
El aludido no quiso esconderse detrás del debutante Beroin. Intervino para alinearse con sus antiguos policías y visitó las instalaciones de la Gare du Nord como si aún tuviera colgada en el pectoral la placa de sheriff. «Si Royal quiere regularizar a todos los sin papeles y si la izquierda quiere estar del lado de los que no pagan su billete en el tren, es su decisión, no la mía. […] Yo no estaré al lado de los defraudadores, los tramposos, los deshonestos. Estoy del lado de las víctimas», proclamó el candidato del partido gubernamental.
Es una prueba del modo en que se han calentado los comicios presidenciales en su recta final, antes de la cita con las urnas del 22 de abril. Más allá de la rivalidad política entre los aspirantes al puesto de Jacques Chirac, preocupa ahora que los incidentes registrados anteanoche en la Gare du Nord puedan convertirse en la chispa incendiaria de un nuevo brote de violencia callejera.
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