Llefià también acusa de incívicos a gitanos rumanos

El Periodico, 10-02-2007

Las protestas por el incivismo que, según los vecinos de Badalona, ocasionan los gitanos rumanos se han trasladado desde el barrio de La Salut a unas calles más al sur, en el barrio de Llefià. Unos 150 manifestantes cortaron ayer la calle de Alfonso XIII de Badalona para protestar contra el problema de convivencia que, según ellos, ocasiona un grupo de gitanos rumanos que vive en el bloque 1 de la calle de Sandreu Segovia.
Los vecinos aseguran que en el piso viven más de 20 personas, que hacen sus necesidades en las escaleras y llenan de basura las áreas comunitarias. También denuncian que ocupan un local comercial que no tiene cédula de habitabilidad, una información que confirmó a este diario la dueña del inmueble, quien explicó que lo había alquilado como almacén y que no tenía conocimiento de que allí se hayan instalado a vivir. “Les hice contrato, pero luego lo rompimos. Solo me han pagado hasta diciembre. Si han causado problemas, estoy de acuerdo con que se vayan”, explicó la propietaria que pidió mantenerse en el anonimato.

GRITOS CONTRA LOS RUMANOS
Los manifestantes encararon sus pancartas hacia el inmueble de los inmigrantes , a los que gritaron “Fuera los rumanos” y “No queremos pisos patera”. “Llevamos cuatro años en esta situación. Primero vivían unos chinos y casi volamos porque explotó una bombona de butano, luego unos marroquís y ahora los gitanos rumanos, que son los que más molestan”, aseguró María Teresa Aruje, presidenta de la comunidad.
Sonia Bueno, otra vecina del bloque, explicó que el olor a orina en la escalera es inaguantable y todos los vecinos se niegan a limpiarla. “También suben chatarra a casa y hacen ruido. Tenemos el edificio lleno de cucarachas desde que ellos llegaron”, explicó.
Los manifestantes, que mostraron pancartas con reclamaciones a la alcaldesa, Maite Arqué, y una bandera de España, solicitaron al ayuntamiento una pronta solución. De lo contrario, aseguraron que continuarán con las protestas callejeras.
Pero los rumanos niegan que sean problemáticos y mostraron estupor por las protestas de ayer. Marin Moroi, de 60 años, quien se identificó como el “jefe” de la familia, aseguró que solo viven 12 personas en el piso. El local estaba ayer deteriorado y algo sucio, con camas en todas las habitaciones y en la sala. “Nosotros hemos pagado. Tenemos todos los papeles”, dijo Moroi mostrando un supuesto contrato, un recibo de depósito de 700 euros y un pasaporte rumano.
“No damos problemas. Trabajamos con chatarra. Pero no la subimos al piso. La dejamos en el coche. Somos limpios. Trabajadores. No robamos”, dijo Titi Monroi otro habitante del inmueble, que preguntó: “¿Por qué no les dices que terminen la marcha ya”.

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