El Gobierno vasco cambiará la Ley para obligar a los bazares chinos a limitar sus horarios

Trataría de evitar así la apertura los fines de semana por encima de las 72 horas semanales

Deia, 09-02-2007

Idoia Alonso Barakaldo
Quien haya necesitado hacer una compra después de las ocho de la tarde o bajado a la calle un fin de semana para comprar unas cervezas frías a deshora, sabe qué es un bazar chino. La vertiginosa implantación de este tipo de comercios en Euskadi y sobre todo su horario extendido han provocado ya la preocupación en el comercio minorista tradicional. Para paliar los efectos de este nuevo fenómeno, el Gobierno vasco modificará la Ley de Actividad Comercial para hacer extensiva la regulación de horarios comerciales –a la que están sujetas las grandes superficies– a los establecimientos de más de 150 metros. Así a partir del año que viene los bazares chinos sólo podrán abrir un máximo de 72 horas semanales y hasta un máximo de ocho domingos al año.

Con esta medida el Ejecutivo vasco pretende, de alguna forma, que este tipo de comercios «se sometan a esa restricción ya que los bazares abren de una forma indiscriminada los festivos y también prolongan su jornada los día de labor por encima de las 72 horas en muchos casos», afirma a DEIA el viceconsejero de Industria y Comercio, Rodrigo García. La proliferación de los llamados “comercios nuevos” o establecimientos de conveniencia es más que evidente y su homologación con las costumbres comerciales de Euskadi se presenta como prioritaria para evitar que degenere en conflicto social, al igual que ha sucedido en otras comunidades con más experiencia como Madrid o Catalunya. Al respecto, García señala que «hay que fijar unos mínimos para que haya una convivencia más armonizada y fácil. Se trata de una Ley que persigue adaptarse a los nuevos tiempos». Defendió la idoneidad de la futura Ley y negó las críticas de pasividad que desde el sector achacan a la Administración por el papel que ha desempeñado en este asunto. «Desmiento que nosotros hayamos hecho la vista gorda hasta ahora o que no apliquemos las normas, porque evidentemente las aplicamos para todos por igual. Lo que sí hay que decir es que todo el pequeño comercio puede abrir cuando quiera, según la actual Ley ».

El gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Bilbao, Jon Aldeiturriaga, comparte este sentir y manifiesta la «honda preocupación existente entre muchísimos comerciantes». «Sin duda, la convivencia va a mejorar porque al final, si hay unas reglas de juego que todo el mundo comparte, va a haber lugares de encuentro que ahora no se dan». Del mismo modo, confirmó su apoyo a la nueva Ley, si bien matizó que no solucionará la aparente crisis que vive el sector. «Claramente digo que nos parece muy bien, pero realmente creemos que la defensa del comercio va por otro lado. Pasa por trabajar en favor del sector y por mejorar la oferta». En el mundo minorista se palpa la necesidad de dejar atrás el estado de parálisis del sistema –estancado en los mitos falsos que rodea la proliferación de bazares– para pasar a una fase de análisis en la que se estudien las razones que expliquen su rápida implantación. Mafias orientales, explotación laboral de los trabajadores, exenciones fiscales, fuga de capitales… Estas son algunas de las leyendas urbanas que contribuyen a acrecentar las sospechas que alberga la sociedad y muchos comerciantes acerca de la legalidad de actividad que desarrolla la comunidad oriental en Euskadi. La experiencia de otras comunidades como Catalunya, viene a constatar que ninguno o casi ninguno de estos mitos se corresponde con la realidad.

Se cierra el círculo
Enric Calvo, secretario institucional de la Patronal de Pequeña y Mediana Empresa de Catalunya (PIMEC) y una de la voces más reputadas del Estado en la materia, manifiesta que tras la rápida expansión de los bazares se encuentra la política de aprovisionamiento del Gobierno chino. En base a su experiencia, concluye que el mito existente de que reciben ayudas de la Administración es erróneo. «Tenemos el convencimiento de que es una leyenda completamente falsa que exista un trato desigual respecto al comercio estatal. Tenemos la certeza de que existen políticas de incentivos desde sus lugares de origen. Esto es lo que permite la expansión tan rápida del comercio en nuestras tierras». Esos beneficios se centran principalmente en la instalación de los comercios y después en un momento de retorno a sus tierras de origen. «Se cierra así el círculo de generar riqueza para futuros consumos en China». Esta idea abunda en el hecho de que desde los consulados y la propia embajada a través de sus delegados comerciales hagan un seguimiento en positivo ante cualquier incidencia. Como por ejemplo en los altercados que se produjeron hace algún tiempo en un barrio mayorista de Barcelona. Lo que no queda nada claro son las condiciones laborales de los trabajadores. «Los negocios son básicamente familiares, los comercios, lo que para nosotros constituye un lugar de trabajo para ellos constituye un punto continuo de encuentro. Hemos comprobado que algunas personas incluso llegan a dormir en los comercios»

A diferencia de Euskadi, la cuestión en Catalunya no se plantea ya en términos comerciales de competencia desleal, por cuanto que se enfoca como un factor de crispación social. Según comenta, más allá de las limitaciones de horarios, «lo fundamental es que en la medida que los estándares se sobrepasan, el tema se convierte en un problema social». El análisis realizado demuestra que «hay quejas vecinales porque se realizan otras actividades fuera de horario como cargas y descargas y muchos no cumplen con la normativa de etiquetaje». La solución pasa por favorecer su integración en los modos comerciales del entramado tradicional. Aun así, reitera que hay dos rasgos que caracterizan al comerciante chino: «Es escrupuloso con la ley y muy cumplidor con sus obligaciones con terceros».

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