HACIA EL SUEÑO AMERICANO

"Rotativo de Querétaro". MÉXICO: "Vía ferrea, ruta desconocida para indocumentados"

Prensa Latinoamericana, 08-02-2007

Son jóvenes, mujeres y adultos que dejan todo en su país para salir en busca de mejores condiciones de vida. Poder cumplir el “sueño americano” es su más ansiado anhelo. Desde el sur del país, frontera de Chiapas con Guatemala, hasta el norte de México, la vía del ferrocarril es trayecto obligado diariamente de cientos de indocumentados, que tienen que librar peligros, hambre y sed.

Muchos son los que se quedan en el camino, son asaltados por gavillas de delincuentes que asechan durante el trayecto, sufren accidentes o son detenidos por policías y guardias de seguridad de las vías férreas, que los inmovilizan con gases o los golpean.

La estación de Bernal o la de San Nicolás, son estaciones que de trenes cargueros que diario transportan a decenas o cientos de indocumentados que buscan llegar al norte del país.

Con el rostro desencajado, los labios partidos, cansados y a punto de desfallecer por el hambre que han padecido por días de no comer desde que salen de su país, hombres, mujeres y niños, a su llegada a esta entidad son asistidos de manera humanitaria por un grupo de personas, con alimentos, agua, ropa y medicamentos.

En estos lugares no sufren el acoso de la policía, la persecución de los guardias de ferrocarriles o la de migración, todos parecen entender el sufrimiento que padecen desde el momento que tienen que dejar a su familia, hijos o pareja, para salir en busca de trabajo y poderlos mantener.

Muchos de ellos llegan sedientos, sin zapatos, golpeados o con la ropa rasgada, después de haber sido asaltados y despojados de sus pertenencias, por bandas de criminales que acechan en el camino, al sur del país.

Con historias desgarradoras, personas destrozadas por el tren, golpeados o mujeres ultrajadas por delincuentes, a los emigrantes, hombres, mujeres y niños, ninguna frontera o muro los detiene, con el afán de hacer realidad su viaje de esperanza para llegar a la Unión Americana.

Sabino Garnica viaja con su hermano, dice que para llegar a este lugar lleva 15 días desde que salió de su país Honduras, ocho días caminando y los demás en tren.

“A nosotros nos asaltaron y nos quitaron el dinero, después nos giraron más de Estados Unidos y nos volvieron a asaltar”, dice que primero fue en Tecún Umán Guatemala y después en México.

Sin embargo menciona que es en nuestro país donde la gente de los pueblos los ayuda, les ofrecen alimentos, ropa o zapatos, ya que cuando los asaltan los despojan de todas sus pertenencias.

“Vamos hacia el norte, tal vez sea la voluntad de Dios que lleguemos por allá, porque allá en Honduras no tenemos trabajo, estamos pobres y nuestra familia pasa hambre, por eso conseguimos un poco de dinero para venir acá pero nos lo quitaron”.

Muchos de ellos van a la voluntad de Dios, otros han caído en las garras de coyotes que desde la frontera vienen a recogerlos en esta localidad, sin embargo dicen que se aventuran para llegar bien a la frontera y cruzar el muro que los separa del sueño americano, van dispuestos a enfrentarse a todo.

Juan José López, tiene 21 años, es nicaragüense y dice que tiene más de un mes de viaje, en busca de un cambio de vida mejor, “se del peligro, pero lo importante es llegar, es un sueño y ojala que se me haga realidad… primero Dios”.

Cuenta que en su viaje por tren ha vivido escenas como el de una mujer que cayó del ferrocarril y fue mutilada de una extremidad.

Mario Quintanilla viaja con su esposa Karla y su hermano José; han pasado frió y hambre durante 15 día que llevaban viajando, nos cuentan. Ambos dejaron a su hija de seis años al cuidado de su madre para salir a la Unión Americana, no saben si volverán a verla. “En el camino nos encontramos con gente mala que te asalta, te quita el dinero y a veces hasta te golpea”.

En cambio dicen que todo lo soportan con tal de poder cumplir su anhelo de cruzar la frontera a la Unión Americana.

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