Los vecinos fuerzan el desalojo de otro piso patera en Badalona

La Vanguardia, 06-02-2007

LUIS BENVENUTYBADALONA

“Ignoramos cómo entraron los rumanos. Nunca nos pagaron. Nos daban miedo y nos amenazaban”, dicen los familiares del propietario
La presión vecinal del barrio de la Salut, en Badalona, ha forzado el desalojo de dos pisos patera en apenas cuarenta y ocho horas. Ayer, sobre las nueve y media de la mañana, la veintena de ciudadanos rumanos que okupó a mediados de diciembre los bajos del número 90 de la calle Pau Piferrer abandonaron la finca, rodeados de policías municipales y entre los aplausos de un pequeño grupo de vecinos. Más de doscientas personas se concentraron frente al inmueble el domingo noche, por segundo día consecutivo, para exigir su inmediata marcha del barrio. Dicen los vecinos que el grupo de rumanos desalojados son incívicos, orinan en las calles, embozan los retretes, martillean chatarra de madrugada, les insultan, son delincuentes…

Las familias okupas recogieron sus enseres en pocos minutos y marcharon apresuradamente en varias furgonetas, tal y como hicieron el domingo por la mañana los inquilinos del segundo piso de la misma finca. Tras de sí, dejaron un espectáculo desolador: abundante chatarra en el patio del lavadero, paredes ennegrecidas, bolsas de basura, muebles arruinados, un insoportable hedor… Los familiares del propietario de los bajos del edificio, un ciudadano de Bangladesh que desde hace meses está en su país, aseguraron que hace un año todo estaba nuevo, y que lo piensan vender tan pronto puedan. “En su momento lo alquilamos a una pareja, que un día desapareció. No sabemos cómo entraron los rumanos. Nunca nos pagaron. Nos daban miedo y nos amenazaban”.

Ahora hay cerca de cuarenta ciudadanos rumanos buscando un nuevo lugar donde alojarse. Según diversas fuentes municipales, algunos han marchado ya a Santa Coloma de Gramenet, otros a Barcelona, pero un nutrido grupo fue visto durante todo el día por el badalonés barrio de Sant Roc, donde se concentra una importante colonia de gitanos rumanos. Las mismas fuentes explican que lo más probable es que traten de reubicarse en los pisos de familiares y amigos, pero que lo tienen complicado dada la tensión social que se vive estos días en la ciudad. Y es que la problemática que generan los pisos sobreocupados tiene difícil solución por la gran movilidad que muestran las personas interesadas.

El año pasado la policía municipal detectó en Badalona 176 pisos sobreocupados, la mayoría por ciudadanos de origen rumano. Según los vecinos, los inquilinos varían con mucha asiduidad, y que ello ayuda a que la crispación vaya en aumento. La alcaldesa, la socialista Maite Arqué, señaló que no todos los pisos sobreocupados de la ciudad traen los problemas que se han puesto de manifiesto estos días. Y lamentó ayer la falta de instrumentos legales municipales para hacer frente a este nuevo fenómeno. Dijo que el Estado debe revisar las condiciones del empadronamiento, y la Generalitat plantearse en qué circunstancias excepcionales una vivienda puede perder la cédula de habitabilidad.

Posteriormente Arqué se reunió en el Consistorio con un grupo de vecinos…

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