El nuevo gobierno holandés salva de la expulsión a los ´sin papeles´
Últimos retoques al programa de la coalición de centroizquierda
La Vanguardia, 06-02-2007Viaje de vuelta al centro en los Países Bajos. Después de años de manodura ante la inmigración irregular, la incipiente coalición de gobierno de cristianos y laboristas se dispone a legalizar la situación de decenas de miles de sin papeles que pidieron asilo hace más de cinco años. También se esperan cambios en la política económica.
FERNANDO GARCÍA – Corresponsal BRUSELAS
El programa pactado entre democristianos, laboristas y Unión Cristiana prevé regularizar a entre 16.000 y 30.000 inmigrantes
Los partidos holandeses de la Democracia Cristiana (CDA), los Laboristas (PvdA) y la Unión Cristiana daban anoche un último repaso al acuerdo alcanzado entre sus líderes para la formación de un gobierno de centroizquierda tras las elecciones de noviembre. La nueva coalición se dispone a ejecutar políticas de inmigración y economía radicalmente distintas a las efectuadas por el ejecutivo saliente.
Uno de los puntos principales del programa pactado entre los tres partidos se refiere, por exigencia laborista, a la aplicación de una amnistía o regularización legal de los inmigrantes que pidieron asilo antes del 2001. La medida puede alcanzar a un mínimo de 16.000 personas y un máximo de 30.000, según si se tiene en cuenta sólo a los demandantes registrados oficialmente por el anterior gobierno o se incluye también a los inscritos por organizaciones no gubernamentales.
El anuncio de una regularización así es un bombazo en Holanda. Y una gran paradoja, por no decir un enorme sapo, para el primer ministro Jan Peter Balkenende (CDA). Su anterior gobierno de coalición con los liberales conservadores no sólo iba a expulsar a estos sin papeles,sino que se hizo famoso en toda Europa por su durísima política de inmigración, a cargo de la ministra (liberal) Rita Verdonk.
Quién le iba a decir a Verdonk que Balkenende iba a traicionar tan pronto, mediante el reconocimiento legal de decenas de miles de inmigrantes, la filosofía de tolerancia cero a los sin papeles que con tanto entusiasmo ella se encargó de defender ante Europa hace unos meses.
Durante la reunión de ministros de Interior celebrada el 21 de setiembre en Tampere (Finlandia), Verdonk no se conformó con defender esa línea de mano dura con la inmigración ilegal; también echó la bronca al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero por la regularización española del 2005. Al tiempo que mostraba un mapa de Europa con flechas indicativas del supuesto destino final de los africanos que cruzan a Canarias o la Península (Holanda, Francia y Alemania, claro), la ministra dijo indignada: “España legalizó el año pasado a 700.000 inmigrantes y Francia se dispone a perdonar a 7.000. Yo me pregunto: ¿Cuándo empezarán estos países a colaborar de verdad? Nosotros estamos dispuestos a ayudar, pero siempre que ellos cooperen y nos informen a los demás de esas legalizaciones”.
Ahora será La Haya la que tendrá que avisar al resto de los socios de la regularización prevista en el programa de la incipiente coalición, tal como señaló ayer Bruselas.
El programa gubernamental, negociado durante más de dos meses y sujeto a enmiendas de los grupos parlamentarios, introduce grandes cambios en materia de fiscalidad y gasto social; plantea incentivos a la prolongación de la vida laboral y frena los planes del anterior gobierno para facilitar los despidos. No prevé, de otro lado, someter el tratado constitucional de la UE a otro referéndum una vez que los socios hayan pactado una salida a la situación creada con el no de la propia Holanda, y de Francia, en el 2005.
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