La comunidad musulmana vasca pide la construcción de un cementerio propio
el código religioso del colectivo no acepta enterramientos en sepulturas cristianas
Diario de noticias de Alava, 03-12-2006El municipio de Euskadi que más cerca estuvo de dar luz verde a este anhelo fue el de Vitoria hace casi una década El municipio de Euskadi que más cerca estuvo de dar luz verde a este anhelo fue el de Vitoria hace casi una década
Una mujer coloca unas flores en un cementerio de Vitoria.Foto: a. garcía
jorge napal
Donostia. Cuando un musulmán muere en el País Vasco, está creando un serio problema a sus allegados e, indirectamente, a la Administración. La sharia, o ley islámica, no permite su enterramiento en ningún panteón o nicho cristiano, por lo que la alternativa para que “Alá le reciba en su jardín y le conceda paz eterna” suele ser la repatriación del cadáver al país de origen, con la consiguiente carga económica para familias con economías, de por sí, diezmadas.
La configuración del colectivo musulmán en territorio vasco es muy dispersa, lo que en buena medida explica el escaso movimiento asociativo. La religión es el eje vertebrador, que gira en torno a las mezquitas, tanto en Álava como en Bizkaia y Gipuzkoa.
Es en este escenario donde vuelve a reactivarse la vieja reivindicación para la creación de un camposanto que permita enterrar a los fieles de Mahoma siguiendo el rito islámico. “No nos podemos engañar. Se está configurando una sociedad con una importante presencia de musulmanes. ¿Qué debemos hacer cuando fallezcan? ¿Dónde los enterramos?”. Saber Aroz es miembro de Assabil, el centro sociocultural islámico más pujante del País Vasco, ubicado en Bilbao.
Estos socios han mantenido contactos con distintas instituciones a las que han trasladado la preocupación de ver cómo se multiplican los problemas cuando muere uno de sus familiares.
“Lo ideal sería conceder un terreno para construir un cementerio para toda la comunidad, un camposanto situado a medio camino entre Bilbao, San Sebastián y Vitoria”, detalla Aroz.
Por el momento, el municipio que más cerca ha estado de materializar este viejo anhelo ha sido Vitoria. Fue en marzo de 1998 cuando el Ayuntamiento de la capital alavesa decidió reservar para tal fin una parcela situada junto al cementerio de El Salvador.
La decisión la adoptó el gabinete de Cuerda en base a un acuerdo suscrito en 1992 entre el Gobierno de Madrid y la comunidad islámica, por la que los ayuntamientos tienen obligación de reservar una parte de los cementerios para los enterramientos musulmanes. El mayor freno por aquel entonces tenía un nombre: el reglamento de sanidad mortuoria de Euskadi, que databa de 1974, y no permitía este tipo de enterramientos. La ley cambió el 19 de octubre de 2004 y, en virtud de la nueva norma, el equipo de gobierno local realizó las gestiones económicas y administrativas necesarias para que se acometiera en la construcción de la citada necrópolis.
La iniciativa legislativa sugería que el cementerio se hiciera en coordinación con Eudel y el Gobierno Vasco para evitar actuaciones aisladas del resto de los consistorios de la Comunicad Autónoma del País Vasco (CAPV). “Pues bien, seguimos esperando, aquí no ha cambiado nada”, asegura el musulmán Othman Gómez Cortázar, miembro del mismo centro sociocultural islámico Assabil. “No se trata de ningún capricho. Entendemos esta vida como un tránsito hacia otra mejor, y hay que hacerlo de una manera digna”, explica Othman.
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