"No me quedó otra opción que actuar en legítima defensa"

el acusado de matar a un taxista dice que éste le agredió con un cuchillo

Diario de noticias de Gipuzkoa, 28-11-2006

Asegura que el conductor se abalanzó sobre él con el arma porque le faltaba un euro Asegura que el conductor se abalanzó sobre él con el arma porque le faltaba un euro

El acusado de matar a un taxista en Bilbao en 2005, ayer, durante el transcurso del juicio.Foto: efe


bilbao. El joven dominicano acusado de matar de una puñalada a un taxista de Bilbao en diciembre de 2005 afirmó ayer que actuó en defensa propia porque el profesional le amenazó de muerte y le agredió con un cuchillo al faltarle un euro para completar el pago de la carrera.

“Yo no quería llegar a eso, no quería darle una puñalada en el cuello, sino en el hombro (…) pero vi la muerte en ese momento y no me quedó otra (opción) que actuar en legítima defensa”, afirmó Reiny E.P, de 21 años, en la primera sesión del juicio con jurado popular en la Audiencia Provincial de Bizkaia.

Vestido de negro y con el pelo rapado por los costados, Reiny recordó que el día del suceso había bebido y tomado cocaína y que consume antidepresivos porque desde los 17 años “tengo demonios dentro de mi cuerpo y oigo la voz del diablo”.

El joven explicó que en la madrugada del 12 de diciembre de 2005 paró un taxi cerca de la estación de Abando porque quería ir al bar de unos amigos de su madre en el barrio de San Adrián para pedirles dinero, ya que había estado consumiendo cocaína y cervezas, y no tenía suficiente para seguir de fiesta. Relató que le pidió al taxista, Eduardo Robrero Cortes, de 45 años, casado y con dos hijas, que parara porque veía que sólo tenía cuatro euros y la carrera pasaba de los cinco. Entonces, según su testimonio, Robrero comenzó a insultarle de forma racista y amenazarle de muerte, antes de sacar un cuchillo y abalanzarse sobre él, produciéndose un forcejeo en el que el acusado consiguió quitarle el arma.

El joven, que llevaba muy poco tiempo en Bilbao, aseguró que se vio obligado a apuñalar al taxista porque “venía a por mí, a arrebatarme” el cuchillo y a “darme el golpe de gracia”. Afirmó que no quería darle en el cuello, sino en el hombro, que el forcejeo se produjo con el coche deslizándose marcha atrás, y que a consecuencia de la colisión, el arma se le clavó más al taxista.

El ministerio fiscal pide 12 años de cárcel para el procesado al considerarle autor de un delito de homicidio, mientras que el abogado de la acusación particular pide 17 años de cárcel al estimar que actuó con alevosía y por ello los hechos son constitutivos de un delito de asesinato. Su letrado, José Ricardo Palacio, dijo que fue un “crimen brutal, un degollamiento a lo talibán”, e insistió en que la versión del acusado “carece de toda credibilidad”.

La defensa solicita la absolución o en su defecto cinco años de cárcel al creer que se deben tener presentes las eximentes de legítima defensa, alteración de facultades mentales, arrepentimiento y confesión. >efe

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