Herido grave tras recibir un disparo en la cabeza en un portal de Tetuán
La Razón, 28-11-2006Madrid – Un varón de nacionalidad española y origen colombiano de 33 años y
residente en un piso del número 41 de la calle Palencia, en el barrio de
Tetuán, resultó herido grave ayer al recibir un impacto de bala en la
cabeza y una puñalada, de menos gravedad, en la espalda. Asimismo,
presentaba heridas en dos dedos de una mano, con la que había intentado
interferir en la trayectoria de la bala.
Los hechos tuvieron lugar
en el interior del edificio, al parecer en el tramo de escaleras por el
que se accede al segundo piso, donde habitaba el hombre con su familia.
Los móviles y los autores aún se desconocen, si bien varios vecinos
afirmaban que tras la agresión, «dos o tres» personas de apariencia
suramericana salieron del inmueble a la carrera.
Suerte
Andrés, que ese es el nombre del herido, ha sido, dentro de lo malo,
bastante afortunado. La puñalada trapera no penetró demasiado en la carne
la bala destinada a acabar con su vida le atravesó la mejilla y acabó
alojada en su hueso maxilar, según informaron fuentes de Emergencias
Madrid. Ahora se recupera en el hospital de La Paz y, según fuentes del
Samur «se encuentra grave y con pronóstico reservado, pero salvo
complicaciones no se teme por su vida». Fueron precisamente los efectivos
del Samur los que atendieron al hombre, en plena calle. Había salido hasta
allí consciente y pidiendo ayuda, con la boca ensangrentada por la
terrible herida pero aún capaz de hablar.
La mujer del herido,
de hecho, se presentó en el lugar a los pocos minutos del intento de
homicidio, mientras su marido era evacuado, y tuvo que ser atendida por
los psicólogos del Samur, ya que presentaba una comprensible crisis
nerviosa, como era comprensible.
«Yo acababa de subir a casa con mi
niño, lo traía del colegio y oí los disparos. No sabría decir cuantos
fueron, pero más de uno, seguro», afirma una mujer de origen dominicano
que habita el el misma casa, un bloque aparentemente pequeño, visto desde
fuera, pero que alberga 31 pisos, la gran mayoría ocupados por
inmigrantes. Al parecer fue una pareja de filipinos que entreaban con su
hija pequeña,la que se encontraron con el sanguinolento espectáculo.
Según afirman los vecinos, Andrés llevaba muchos años viviendo allí, sin
crear ningún problemsa «Estaba casado con P., que es española», afirma una
mujer que ostentó el papel de presidenta de la comunidad durante un
tiempo, y que se queja amargamente de la escalada de violencia de los
últimos tiempos en el barrio. «Esto ya es demasiado».
Drogas y muertos
No es la única persona que se
queja de la inseguridad en la zona. De hecho es una impresión común que
las cosas van a peor. «En esta misma calle ya mataron a un hombre hace
algo más de un año», afirma una vecina joven. «Hay quien dice que es la
única zona de madrid donde los precios de los pisos no suben», dice, medio
en broma medio en serio», «nadie quiere vivir aquí». Otra mujer cuenta
como hace poco le intentaron robar en su propio portal, y niega cualquier
acusación de racismo: «Me da igual que sean españoles, africanos,
suramericanos o chinos, pero lo que está claro es que hay que hacer algo
al respecto», dice, «cerraron algunos bares donde se traficaba, aquí
mismo, pero ya ves como están las cosas».
(Puede haber caducado)