La inmigración genera un superávit de 30 millones en las arcas públicas

La Verdad, 25-11-2006

En el año 2050 once de cada cien españoles serán mayores de 65 años, y un 36% de ellos tendrán más de 80 años. La sociedad española envejece a marchas forzadas y este fenómeno es «imposible de neutralizar», como advirtió ayer Margarita Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sólo el flujo migratorio ha logrado insuflar juventud y esperanza a la pirámide poblacional, y las políticas gubernamentales y empresariales tendrán que ser capaces de dar la posibilidad a la mujer de ser madre sin abandonar su carrera para logar que aumenten los nacimientos. «Como dijo Bill Clinton – citó la investigadora – , ‘una sociedad no es próspera si sus miembros no pueden criar a sus hijos y trabajar, y hacer bien ambas cosas’».

Percepción tergiversada

Todos los ponentes de la mesa redonda sobre Demografía, inmigración y multiculturalidad coincidieron en las bondades que la inmigración ha aportado a la economía española. Rafael Puyol, de la Fundación Instituto de Empresa, cifró esas bondades: las arcas públicas obtuvieron el año pasado un superávit de casi 30 millones de euros de los inmigrantes , que contribuyen más (PIB, cotizaciones sociales, consumo) que gastan (sanidad, educación). El problema, apuntó Puyol, es que el 90% de ese superávit se lo queda el Estado, y las comunidades, que sufragan muchos servicios, sólo perciben un 10%.

Joaquí Arango, director del Centro de Estudios sobre Migraciones Internacionales del Instituto Universitario Ortega y Gasset, explicó que la población española tiene una percepción menos favorable de los inmigrantes porque considera, erróneamente, que benefician sólo a las empresas y a las familias de clase media y alta, y perjudican a otros sectores, cuando en realidad son el motor social de la economía española.

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