La ultraderecha se consolida en Bélgica tras las municipales

El Mundo, 09-10-2006

La gran subida de los candidatos del Vlaams Belang es insuficiente para gobernar en solitario, ya que los demás partidos acordaron no pactar con ellos El sol otoñal que ayer lucía en la hermosa ciudad de Amberes no sirvió para calentar los ánimos de los que ya habían decidido su voto. El órdago lanzado por el líder de ultraderecha, Filip Dewinter, para conseguir que su formación, Vlaams Belang (VB), se hiciera con la Alcaldía de la segunda ciudad en importancia del país, no dio resultado en Amberes, pero cundió en toda Bélgica. Esta semana será decisiva para saber si todas las formaciones van a respetar su compromiso de no gobernar de la mano de la extrema derecha.


Nunca hubo tanta prensa internacional siguiendo unas elecciones municipales en Bélgica. Entre las unidades de satélite, y los múltiples puntos de directo que apuntaban al consistorio de Amberes, los periodistas locales preguntaban a la defensiva el motivo de tanta expectación internacional. Hartos de que se les considere racistas y xenófobos, aseguran con pesar que es injusto el sanbenito que se les ha colgado. Pero las cifras hablan por sí solas. Las encuestas vaticinaban un aumento de la extrema derecha en toda la comunidad de Flandes y así ha sido. El VB se ha estancado ligeramente en las grandes ciudades flamencas, como Amberes, donde el Ayuntamiento se queda en manos de los socialistas – que pasaron del 20% de los votos al 35,2% – y el VB como la segunda fuerza política – subiendo sólo del 33% al 33,5% – . O en Gante, donde se repite la coalición violeta de socialistas y liberales.


«Lo peor se ha evitado», afirmaba aliviado un analista político en una televisión belga, cuando los sondeos a pie de urna descartaban un ascenso meteórico del VB. Pero los datos siguen siendo preocupantes en muchas comunas. Este es el caso de Schoten en los alrededores de Amberes, donde el VB ha alcanzado el 34,7% de los votos, una cifra que ha decepcionado a una antigua Miss Flandes, cabeza de lista, que esperaba superar el 40%.


Frente al auge de la ultraderecha destaca la caída de los liberales flamencos del VLD, partido del primer ministro Guy Verhofstad. Todos los analistas políticos coincidieron al afirmar que el retroceso de los liberales no es otra cosa que una clara señal al Gobierno federal. Ya desde los primeros recuentos se veía una pérdida media de entre el 6 y el 7% en la mayoría de los municipios escrutados. El propio Verhofstad lo admitía en rueda de prensa a pesar de haber mantenido la Alcaldía de Gante, la ciudad flamenca tradicionalmente progresista.


En general, ha habido un retroceso de la coalición de Gobierno, aunque los socialistas de Valonia han conseguido mantener bastantes de sus consistorios a pesar de los muchos escándalos de corrupción que les han salpicado en el último año. Además de la ultraderecha, también los demócrata cristianos que gobiernan en muchos consistorios apoyados por los nacionalistas moderados se han beneficiado del retroceso de socialistas y liberales en casi todo el país.


Al margen de la disputa política, las anécdotas del día las protagonizó el voto electrónico que ayer se estrenaba en casi la mitad el país.

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