El ex ministro británico Jack Straw invitaa las musulmanas a no usar el velo

El político laborista reabre en el Reino Unido el debate sobre los signos religiosos

Las Provincias, 07-10-2006

El uso del velo musulmán en Occidente volvió a ser ayer motivo de polémica. Esta vez fue el ex ministro británico de Exteriores Jack Straw quien se mostró contrario a este signo externo y pidió a sus interlocutoras que mostraran su rostro. Las reacciones en contra no tardaron en llegar pero Straw pidió serenidad. El político británico Jack Straw ha provocado un debate nacional sobre el uso del velo con el que algunas mujeres musulmanas cubren su rostro al explicar, en una entrevista con un periódico de Blackburn, que, cuando él recibe en su oficina de diputado local a mujeres que visten el velo, les pide que descubran su rostro para proseguir la conversación.

Straw es, desde hace casi treinta años, diputado por una circunscripción de Blackburn en la que aproximadamente un tercio de sus electores son musulmanes. Es un político prominente y experimentado del laborismo. En la actualidad líder de los Comunes, un puesto similar al de ministro para Relaciones con las Cortes, y fue antes ministro de Asuntos Exteriores y de Interior.

En su entrevista en la prensa local, Straw afirma que tomó hace un año la decisión de pedir a las mujeres que no cubran su rostro cuando le visitan y que lo hace siempre acompañado de una asistente, para evitar cualquier impresión de acoso. “Es una petición y no una demanda”, explicó Straw, que ha señalado que todas las mujeres que le han visitado han respondido positivamente.

Relaciones casuales

El argumento de Straw se basa en una consideración personal y en otra más política. Cuando su entrevista fue difundida por la prensa nacional y comenzó el debate, ha explicado que “las comunidades se unen en parte mediante el relacionales casuales e informales entre extraños, por gente que es capaz de reconocerse en la calle y pasar el día juntos. Eso es más difícil si la gente lleva un velo. Es un hecho”.

El hecho de ver la boca y la nariz de la interlocutora permite ver “lo que quiere decir realmente la otra persona sin que uno se limite a escuchar lo que dice”, explicaba Straw en su artículo.

Luego, en el aspecto más político, Straw, que como ministro de Exteriores combinó la diplomacia de la guerra de Irak con un discurso con frecuente acento en el respeto a la libertad religiosa o creó subvenciones a comunidades musulmanas para acudir a la peregrinación a La Meca, ha manifestado su “preocupación por la separación de comunidades”.

“Debate maduro”

En su circunscripción, como en otras comarcas del norte o del centro de Inglaterra, se ha anotado el crecimiento de un sistema de apartheid voluntario, en el que las comunidades coexisten pero como sociedades separadas. Straw espera “un debate maduro” sobre sus palabras para llegar a conclusiones serias. Un portavoz del primer ministro, Tony Blair, le respaldó en la petición del debate. El político conservador, Oliver Letwin, le achacó que hiciera la vida aún más difícil para las mujeres musulmanas con exigencias de “un código de vestir”. Grupos musulmanes moderados o radicales se dividieron en reacciones de simpatía o de ultraje.

Reefat Bravu, presidente del Consejo Islámico para el comité de asuntos sociales y familiares de Gran Bretaña, acusó concretamente a Straw de exacerbar las tensiones ya existentes.

“Primero fue el ministro del Interior, John Reid y ahora Jack Straw…Esto va a hacer un daño enorme a la comunidad musulmana. De nuevo este gobierno nos singulariza para decir que somos un problema. Las mujeres tienen derecho a llevar velo”, dijo Bravu.

“Comentarios repugnantes”

El presidente de la Comisión Islámica de Derechos Humanos, Massoud Shadjareh, calificó de “repugnantes” los comentarios de Straw.

“¿Se atrevería Straw a decirles a los judíos que viven en el barrio londinense de Stamford Hill que no deberían vestirse como judíos ortodoxos?”, se preguntó Shadjareh.

El dirigente liberal demócrata Simon Hughes tachó las palabras de Straw de “faltas de sensibilidad”.

El obispo anglicano de Durham, Tom Right, expresó, por su parte, comprensión por las mujeres que no quieren quitarse el velo porque “se sienten turbadas” por el hecho de exponerle a un extranjero una parte de su cuerpo consideran privado y que es como si alguien les dijera que se quitasen la blusa.

Straw encontró, sin embargo, apoyo en una musulmana de la Cámara de los lores: la baronesa Pola Manzila Uddin defendió el derecho del líder de los Comunes a plantear el tema, aunque al mismo tiempo dijo que debería permitirse a las musulmanas llevar las prendas que quisieran.

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