EL ISLAM EN EUROPA / El ex ministro y hoy líder de la Cámara de los Comunes cree que se trata de un elemento «visible de separación y diferencia» que dificulta las relaciones / Conservadores y liberales critican sus palabras
Straw desata la ira de los musulmanes del Reino Unido al criticar el velo islámico
El Mundo, 07-10-2006Hace un año, una mujer se sentó delante de Jack Straw, líder de la Cámara de los Comunes, y le dijo: «Es un verdadero placer conocerlo cara a cara, señor Straw». Ella, musulmana, iba cubierta de pies a cabeza. Sólo se le veían los ojos. De qué hablaron es intrascendente. Tras una profunda reflexión sobre ese cara a cara, Straw, ex ministro laborista de Exteriores y del Interior con Tony Blair, ha defendido en las últimas horas que las musulmanas no deben llevar velo.
Straw publicó el jueves un artículo en un periódico local exponiendo su tesis. Hablaba de la necesidad de que, al menos en una entrevista personal, las mujeres se descubrieran el rostro. Ayer fue más lejos. En la BBC le preguntaron si pensaba, directamente, que era mejor que dejaran de vestir esa prenda. «Sí. Es necesario ser claro. No estoy hablando de que sea una obligación, pero con todas las reservas, preferiría que sí». El ex ministro considera que el velo es, sencillamente, un elemento «visible de separación y diferencia», que hace «más difícil la relación entre los diferentes miembros de la sociedad» británica.
La comunidad musulmana, que considera que las tensiones han crecido desde los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, reaccionó de inmediato con críticas severas. «Dice [Straw] que este es un país libre, pero niega el derecho de una mujer a elegir si quiere vestir velo. ¿Quiere decir que la gente debe abandonar ciertas costumbres religiosas y culturales simplemente porque una mayoría del país no las comparte?», se preguntaba indignado Sheik Ibrahim Nogra, miembro del Consejo Musulmán Británico.
Una «opinión personal»
Masud Shadjareh, presidente de la Comisión Islámica de Derechos Humanos, planteó, tras calificar de «asquerosas» las propuestas de Straw, si el ex ministro «le diría a los judíos que viven en Stamford Hill [Londres] que no se vistieran como judíos ortodoxos».
Las palabras de Straw se cuestionaron, incluso, desde las filas conservadoras y liberales. El dirigente torie Oliver Letwin consideró que dictarle a la gente normas sobre cómo debe vestir es un «principio peligroso». Simon Hughes, liberal, calificó de «insensibles y sorprendentes» las palabras de Straw. El Gobierno laborista, mientras, se limitó a poner distancia y a decir que era una «opinión personal».
Straw es diputado por el distrito electoral de Blackburn, donde el 30% de la población es musulmana. En el periódico local donde escribe asiduamente – el Lancashire Evening Telegraph – publicó el jueves un artículo titulado Quiero exponer mi visión sobre un asunto importante. Fue el origen de una polémica que ayer se vio alimentada cuando Straw no sólo insistió en la defensa de sus tesis, sino que se mostró más contundente.
La columna de Straw en el diario empieza con el saludo de aquella mujer feliz de verlo cara a cara. «Estaba cubierta por un velo. Los ojos destapados, pero el resto de su rostro estaba oculto (…) Todo esto pasó hace un año», escribe el político.
«No era la primera vez que tenía una entrevista con alguien que estaba completamente cubierta con un velo, pero este encuentro en particular, correcto y educado, me hizo pensar. En parte, por la aparente incongruencia entre las evidencias de vínculos comunes – su acento inglés perfecto – y el que llevara velo. Me sentí incómodo hablando cara a cara con alguien a quien no podía ver», reflexiona.
Entonces decidió que no se sentaría otra vez a hablar con una persona que mantuviera el rostro cubierto. «Este es un país de libertades (…) El uso del velo no viola las leyes, pero lo que quiero decir es que una conversación tendrá mucho más valor si la mujer se descubre el rostro», escribió Straw.
El ministro recuerda que desde aquella entrevista le ha pedido a las mujeres musulmanas con las que ha hablado que se destaparan la cara. Hasta ahora no ha tenido problemas aunque, eso sí, siempre pide que personal femenino de su oficina esté presente en esas charlas.
Reefat Drabu, presidente del Comité de Asuntos Familiares de Consejo Musulmán de Gran Bretaña, repelió la sugerencia: «Si piensa que así derriba barreras, se equivoca (…) Si de lo que se trata es de tender puentes, hay que escuchar lo que decimos los musulmanes».
Catherine Hossain, representante de uno de los múltiples comités musulmanes del país, expresó su malestar y explicó que «Straw ha fallado a la hora de frenar el serio problema de segregación entre musulmanes y no musulmanes en ciudades como Blackburn. ¿Qué políticas reales ha aplicado? Insistiendo en sus declaraciones no va a solucionar el problema». Straw se opone, en contra de lo que se hizo en Francia, a que se legisle sobre el asunto.
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