La reforma de la inmigración de Bush se limita a vallar la frontera con México
ABC, 01-10-2006PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL
WASHINGTON. México lindo pero vallado. Dentro del maratón legislativo antes de entrar en receso para la campaña de las reñidas elecciones legislativas del 7 de noviembre, las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos han aprobado la construcción de una doble valla de seguridad de casi 1.200 kilómetros de longitud a lo largo de la frontera con México. Un proyecto rechazado por los vecinos del sur, pero que al final ha contado con el respaldo de amplias mayorías bipartidistas tanto en la Cámara Baja (283 – 138) como en el Senado (80 – 19).
Para hacer realidad esta verja a lo largo de un tercio de la frontera compartida por Estados Unidos y México, se ha aprobado una inversión inicial de casi mil millones de euros para el ejercicio fiscal que comenzará el 1 de octubre. Además de estas obras y más dinero para agentes, los legisladores estadounidenses han declarado su respaldo a una llamada «barrera virtual» para la que se utilizará una combinación de sistemas electrónicos, luces de alta potencia, equipos infrarrojos y mejorados sistemas de comunicación.
Todo este consenso legislativo en Washington, sin embargo, ha brillado por su ausencia durante los debates impulsados por la Administración Bush para lograr una reforma integral de la inmigración en un país que acumula una ingente cantidad de «sin papeles», con estimaciones entre los 12 y 20 millones. Aún así, pese a la ausencia de medidas de regularización y un solicitado programa de trabajadores temporales, se espera que la Casa Blanca rubrique en breve esta legislación concentrada únicamente en cuestiones de seguridad.
Cálculos electorales
La oposición parlamentaria a una reforma integral ha estado capitaneada por los líderes republicanos en la Cámara Baja, que se han opuesto de forma vehemente a lo que consideran como una inaceptable recompensa para inmigrantes ilegales. Con la vista puesta en los comicios convocados para dentro de seis semanas, su posición aparece respaldada en las encuestas de opinión por una significativa mayoría del electorado estadounidense.
Algunos miembros de la oposición demócrata no han tardado en acusar a los republicanos de utilizar con fines electoralistas la iniciativa de un muro que ni siquiera abarca toda la frontera con México. Según indicó Harry Reid, el portavoz de la oposición en el Senado, «esto no tiene nada que ver con la protección de la frontera, sino con congresistas con sus escaños en peligro». Para el líder republicano en la Cámara Alta, el senador Bill Frist, esta legislación sirve para combatir «la errónea percepción de que no hacemos nada ante este enorme problema».
El Gobierno de México, por su parte, ha expresado su profunda preocupación con estos planes del Congreso estadounidense. Describiendo el proyecto de la doble valla como «contrario al espíritu de cooperación que debe prevalecer para garantizar la seguridad en una frontera común». El saliente ministro de Asuntos Exteriores mexicano, Luis Ernesto Derbez, ha anunciado el envío de una nota diplomática de protesta a Washington.
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