Nuevos asentamientos de inmigrantes acechan la valla de Ceuta al año de los incidentes que costaron cinco muertos

ABC, 01-10-2006

CARMEN ECHARRI

CEUTA. Un año después de las avalanchas protagonizadas por 700 subsaharianos en el perímetro de Ceuta, que causaron 5 muertes y cientos de heridos, los alrededores de la valla fronteriza vuelven a acoger asentamientos de inmigrantes clandestinos originarios de Nigeria, Malí, Camerún, Senegal, Congo, Liberia y Costa de Marfil. Las oenegés que prestan ayuda humanitaria a estos subsaharianos calculan que puedan llegar a superar los 140, incluyendo en los grupos a embarazadas y bebés.

Los inmigrantes se han agrupado en dos campamentos diferenciados entre cristianos y musulmanes. El primero se sitúa en un bosque, situado a una hora caminando hacia la valla que separa Ceuta de Marruecos. Allí se refugian entre sus árboles más de 120 clandestinos según narra un joven originario de Mali, Brahim Diba, ocupante de uno de estos asentamientos. El otro está ubicado en el pueblo de Mnizla a veinte minutos de Castillejos. Este acoge a los sin papeles musulmanes que cumplen en estos días con el mes de ayuno del Ramadán, que comenzó el pasado domingo.

Con maderas y plásticos se han construido sus propias tiendas de campaña y reciben alimento y medicación de un grupo de voluntarios de Médicos SinFronteras, entre los que se encuentran dos sanitarios. Según defienden los propios inmigrantes, en estos momentos no tienen fuerzas para iniciar un nuevo intento de asalto a la valla, y son conscientes de que Marruecos les «utiliza» como mercancía y válvula de presión hacia Europa. De hecho creen que los propios militares marroquíes saben de sus campamentos pero no actúan porque les conviene que existan y que en un momento dado sean un método de presión.

Segundo intento

Las oenegés acostumbran a realizar revisiones en la zona cada quince días,repartiendo medicación y auxiliando a los inmigrantes que pudieran estar en peor estado. Ellos son los que han detectado la presencia de embarazadas y niños de corta edad en la zona.

Entre los inmigrantes que habitan en estos asentamientos los hay que protagonizaron en su día intentos de entrada clandestina en Ceuta a través de la valla, aunque saben que ahora lo tienen más complicado desde que Marruecos convirtiera las cercanías de la frontera en una especie de cuartel, plagado de puestos fijos de vigilancia, tiendas de campaña así como un amplio foso fronterizo, del que ya informó ABC, que sirve de obstáculo para quienes inician un camino de hipotético asalto a la valla.

Más factible resulta la entrada por mar como hacen los asiáticos o el pase en dobles fondos practicados en vehículos, una técnica que en las últimas semanas está siendo explotada por las mafias que se dedican a introducir enCeuta a los súbditos paquistaníes.

Estas les preparan unos habitáculos en vehículos para, partiendo desde Marruecos, cruzar a Ceuta por el paso del Tarajal, burlando así la vigilancia de la Benemérita, encargada del control de estos dobles fondos. Una vez en la ciudad autónoma les quitan los zapatos y los abandonan en la carretera que conduce al centro para que, una vez sean interceptados por las patrullas rurales, éstos puedan creer que han accedido clandestinamente por la frontera marítima jugando así al despiste.

Lo cierto es que esta estrategia les está resultando beneficiosa ya que, de acuerdo con las estadísticas oficiales, diariamente se está detectando una media de cuatro a cinco inmigrantes asiáticos que son encontrados deambulando por Ceuta y que, se supone, han accedido a la ciudad de esta manera.La presión ejercida por los sin papeles de esta nacionalidad es tal que hanterminado por masificar el CETI que, con 512 plazas, acoge ya a 700 inmigrantes.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)