Rouco afirma que la «quiebra de la familia» pone en peligro a la sociedad

La Razón, 30-09-2006

Madrid – El futuro de España depende de la recuperación de la familia
tradicional. Ésta fue la idea que el cardenal y arzobispo de Madrid,
Antonio María Rouco Varela, quiso dejar clara el pasado jueves, durante la
inauguración del curso 2006 – 07 en el Foro Juan Pablo II. «Actualmente
vivimos una crisis demográfica tremenda debido a la quiebra del matrimonio
y la familia; estos tres aspectos ponen en peligro los fundamentos de la
sociedad y afectan a la configuración de su personalidad y de su futuro»,
alertó el cardenal. En este sentido, Rouco subrayó que los principales
retos para la sociedad española son «la revalorización del bien común, el
matrimonio y la familia, la acogida justa y generosa de los inmigrantes y
la libertad religiosa como un marco positivo para el desarrollo moral y
espiritual de España».
   Pero si la familia es una pieza
clave en la sociedad, no se puede olvidar su función en el seno de la
propia Iglesia. Así lo explicó el arzobispo de Madrid, quien remarcó que
«la Iglesia no es concebible si no es estructurada dentro de la familia».
Sin embargo, aseguró que la «recuperación» de esta institución «está
fundada en el verdadero matrimonio y esto implica la necesidad primaria de
la caridad», informa Efe.
   El Estado es de todos
   En cuanto al segundo de los retos, la inmigración, el cardenal Rouco Varela
defendió la «acogida justa y generosa de nuestros hermanos inmigrantes», a
los que «debemos recibir como conciudadanos y como partícipes de una misma
comunidad, para conseguir el bien común que es la garantía de un futuro de
libertad», señaló. Además, el purpurado hizo una defensa de la libertad
religiosa, ya que es «imprescindible para un desarrollo moral y
espiritual», y destacó la importancia de que sea garantizada por las
instituciones públicas. «El Estado es de todos, de los que creen y de los
que no creen», señaló.
   Finalmente, el cardenal Rouco
hizo un llamamiento «urgente» a evangelizar. Es más, señaló que «definir y
concretar la realidad histórica de España implica descubrir en el presente
de la historia de España símbolos y gracias del Señor para tomar
conciencia de la nueva responsabilidad evangelizadora».
   

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