Sarkozy, molesto con Zapatero, le replica que tampoco quiere lecciones
El Gobierno defiende su regularización, aunque admite que habrá que seguir
La Razón, 30-09-2006Madrid – El ministro francés del Interior, Nicolas Sarkozy, fue el último
en llegar y el primero en abandonar la reunión ministerial de países
mediterráneos de la UE, que se celebró ayer en Madrid para tratar el
problema de los flujos migratorios. El candidato conservador a la
presidencia del país vecino no participó en la foto de familia, que se
realizó en la entrada principal de la Casa de América – donde tuvo lugar el
encuentro – , y se marchó antes de que concluyeran los debates.
El político francés no quiso esquivar la confrontación dialéctica que
ha mantenido estos días con el presidente Zapatero sobre la inmigración.
Es más, efectuó una comparecencia ante los medios de comunicación en la
que manifestó estar muy sorprendido por las declaraciones del inquilino de
La Moncloa en las que éste manifestaba que «no aceptaba lecciones de
nadie». Aclaró que él nunca ha querido dar lecciones a España, que es un
país al que está ligado por cuestiones afectivas, ya que su mujer es «casi
española». «Pero, sobre todo, por una razón, porque no pienso recibirlas»,
añadió.
Zapatero había rechazado las lecciones de Sarkozy
en materia de política migratoria después de ver las revueltas en los
suburbios franceses. En este sentido, el ministro galo indicó que el
titular del Ejecutivo español tenía razón al hablar de esos problemas, lo
que le dio pie para reafirmar su teoría de que es un gran error hacer
regularizaciones masivas, «que no han funcionado en ninguno de los países
que las han realizado». Quiso recordar que «cuando un país da un permiso a
un extranjero, no sólo se da para un país sino para el conjunto de los
países de la zona Schengen».
No obstante, se extrañó de
que Zapatero reaccionara de esa manera tan airada en el Congreso, cuando
Francia ha sido siempre solidaria con los diferentes gobiernos españoles
en la lucha antiterrorista contra ETA, sin tener en cuenta los cambios de
gobierno en España. Pero para todo el mundo es conocida la buena relación
de Sarkozy con el PP. Es más, ayer mismo, FAES dio a conocer que su
editorial, Gota a Gota, le ha publicado «La República, las religiones, la
esperanza», prologado por el presidente de la Fundación, José María Aznar.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega,
encargada de clausurar la reunión de ministros, defendió la regularización
que ha realizado el Gobierno en el último año, aunque admitió que es
necesario fijar criterios comunes. «Es verdad que el año pasado el
Ejecutivo llevó a cabo una normalización. Mi Gobierno puede compartir que
no debe admitir más regularizaciones, sin más, ¡por supuesto! No debe
haber regularizaciones cuando no haya un contrato de trabajo. Estoy segura
de que en un futuro próximo todos actuaremos siguiendo los criterios y la
política común que fijemos todos juntos en la Unión».
Poco después, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho,
admitía que la propuesta de Francia de prohibir las regularizaciones
masivas «ha sido bien aceptada» aunque remarcó que el proceso llevado a
cabo en España no había sido «masivo», porque aplicar esta palabra
«significa dar papeles sin condiciones», mientras que en España habían
accedido aquellos que estaban insertados o con contrato de trabajo.
«Debemos acotar el término», insistió. «Esta regularización ha venido a
traer orden donde no había y beneficios económicos».
Fernández de la Vega, erre que erre, insistió en que la lucha contra la
inmigración ilegal es un problema europeo porque «quien pisa nuestras
costas está llegando al continente europeo». Después continuó con uno de
los mensajes que más repite en los últimos meses: «Debemos hacer que la
inmigración constituya una prioridad de la agenda política europea».
Más medios para Frontex
De la Vega recalcó la
necesidad de que la Agencia Europea de Fronteras (Frontex), «cuente con
mayor capacidad operativa y con más medios» y subrayó la importancia de
establecer un sistema de patrullaje para todos los países europeos con un
protocolo de activación y mando». La vicepresidenta introdujo también la
necesidad de atender las necesidades sanitarias, sociales y asistenciales
de los menores no acompañados que llegan a las costas, uno de los asuntos
que se pusieron sobre la mesa y que las delegaciones de los gobiernos de
Portugal, Francia, Italia, Eslovenia, Grecia, Chipre y Malta se
comprometieron a trasladar a los organismos europeos con capacidad
decisoria.
Además de esta propuesta, el secretario de Estado de
Seguridad explicó que también se acordó trasladar como elementos a
reflexionar en la Unión Europea los problemas de identificación de los
inmigrantes, la repatriación de todos los que intentan llegar, la
necesidad de reforzar los medios de la Agencia Europea de Fronteras y de
coordinar los servicios de inteligencia. Otras medidas operativas son el
refuerzo de los oficiales de enlace y el dotar de medios económicos
necesarios para abordar el fenómeno.
El ministro de Interior,
Alfredo Pérez Rubalcaba, abogó al comienzo de la cumbre por una política
conjunta para la repatriación de los irregulares que llegan a las costas
del Atlántico y el Mediterráneo, mientras que el ministro de Exteriores,
Miguel Ángel Moratinos, subrayó que la frontera exterior europea necesita
«un tratamiento y un reconocimiento por parte de todos».
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