La derrota republicana pone a Trump, su entorno y MAGA en el disparadero

El «trumpazo» ha sido tal que ya se afilan los sables. Pete Hegseth, «ministro de Guerra», apunta como primer chivo expiatorio. JD Vance, vicepresidente, y Marco Rubio, secretario de Estado, ven tocada su carrera para suceder a un Trump al que nadie, hoy, acusa. Hasta MAGA critica sus políticas.

Gara, Dabid Lazkanoiturburu, 06-11-2026

Se atribuye a Napoleón Bonaparte el axioma de que «la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana».

El cónsul, militar y a la postre emperador francés que inauguró la era termidoriana de la Revolución de 1789 se refería a que son muchos los que se apuntan el éxito, pero nadie asume el fracaso.

Todo apunta a que las distintas corrientes en el seno del Partido Demócrata pugnarán por el triunfo de cara a las presidenciales de 2028, desde el establishment hasta el socialismo democrático pasando por figuras religiosas como el pastor presbiteriano James Talarico y el también pastor, esta vez metodista, Adam Hamilton, ya senadores por estados desde hace decenios republicanos como Texas y Kansas.

A estos, a los republicanos, les toca gestionar la derrota y buscar culpables o, por lo menos, chivos expiatorios.

El gran responsable es el propio presidente, Donald Trump, quien no solo embarcó a EEUU en una guerra incumpliendo sus promesas aislacionistas y provocando alta inflación, personificada en el precio del galón de gasolina.

Sino que, contra toda lógica política, impuso a los suyos en las listas a congresistas, senadores, gobernadores y electos locales con una arbitrariedad que el Old Party, o lo que queda de él, ha pagado cara.

Habrá que ver si Trump se conforma con ser un pato cojo o plantea los dos años que le quedan como un león herido.

Hegseth, en el punto de mira

Todo apunta a que quien va a pagar, y pronto, las platos rotos es el jefe del Pentágono y secretario de Guerra (Trump decidió enterrar el hipócrita de Defensa), Peter Hegseth como cabeza de turco por Irán.

La cadena CBS News no le da una semana en el cargo. El presidente tuvo que salir al paso y negó la mayor. Preguntado por las informaciones que apuntan a que Hegseth podría acabar ocupando el escaño que dejará libre la senadora republicana por Tennessee, Marsha Blackburn, que ayer se impuso en las elecciones para gobernadora de ese estado, el magnate reconoció que, «de hecho, pienso que sería muy popular si hiciera eso, pero aseguró no he oído nada al respecto».

Más allá de figuras musculosas, pero de paja, como Hegseth, el«trumpazo» ha dado un revolcón a la carrera por su sucesión en 2028.

El revés resulta especialmente doloroso para el vicepresidente, JD Vance, quien se perfilaba como el gran favorito, pero que ahora corre el riesgo de quedar asociado a un mandatario que se encuentra en el ocaso de su trayectoria.

Eso explica su intento apresurado de tomar distancias imputando el desastre a la guerra contra Irán, de la que que, hay que reconocerlo, nunca ha sido gran entusiasta.

Ocurre que rara vez los vicepresidentes en ejercicio acceden a la Presidencia. El caso de la demócrata Kamala Harris, vicepresidenta con Joe Biden, es el más reciente.

No es el único en el disparadero. Al secretario de Estado y jefe de la diplomacia, Marco Rubio, candidato a la sucesión de Trump, le resultará, asimismo, difícil desmarcarse de toda responsabilidad en Irán.

Como siempre, se abren las quinielas y ya suenan nombres: desde el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien se ha apresurado a recordar que su estado ha sido de los pocos en no sucumbir al «meteorito» (así ha calificado el tsunami demócrata) hasta el senador de Texas, Ted Cruz. Ambos perdieron las primarias frente a Trump (2024 y 2016).

¿RIP a MAGA?

Por de pronto, medios conservadores y políticos republicanos ya han comenzado a ir más allá y plantearse el futuro del partido si sigue en manos de Trump y del movimiento MAGA (Make America Great Again).

“The Wall Street Journal” habla ya de romper con la retórica granpanamericana, racista y «masculinista» para evitar la fuga de los votantes latinos ¡, los independientes y los residentes de las periferias.

DeSantis alerta de «un evento próximo a la extinción» de los republicanos.

Hasta algunos influencer ultras abogan por un replanteamiento, pero evitan atacar directamente a Trump.

«Los republicanos deben volver a los fundamentos», señaló en X Matthew Boyle, uno de los líderes de Breitbart, un sitio de noticias de extrema derecha. «Basta de guerras interminables», escribió. «En el plano económico, tomen decisiones que beneficien a la gente real y no a los ‘lobbies’», añadió el ultra, quien también instó a «ser razonables» en la implementación de las políticas migratorias. Está por ver si no es ya tarde.

Trump se refugia en su salón de baile en la Casa Blanca
«Imaginen lámparas de araña por todas partes»: en lugar de analizar el miércoles su humillante derrota, Donald Trump se refugió en su salón de baile.

Era su primera aparición pública, los inesperadamente convocados periodistas fueron trasladados a ver las obras de la monumental ampliación de la Casa Blanca. El magnate octogenario poco preocupado por las burlas de sus opositores sobre su salud mental se regaló una escapada a esa otra realidad en la que habita desde su regreso al poder: la de las grúas, los dorados y el mármol.

«Caben todos los helicópteros que quieran en la azotea», se felicitó. Firmó una viga ante las cámaras añadiendo la palabra «love». «Imaginen el suelo de mármol», insistió, mármol de una «veta especial (..) El dueño de la cantera no quería venderlo. Pero le caí bien». Al cantero, no al electorado.

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