Cómo Vox quiere arrasar entre los jóvenes proletarios: "Ya funcionamos mejor en Parla que en Pozuelo"

Vox busca crecer entre jóvenes, mujeres y obreros. Lucía Morales, dependienta de 23 años, encaja en las tres categorías y votará a Abascal el 29-N como protesta ante un sistema del que se siente expulsada. "Nos dirijimos a los perdedores de la globalización, afirma un miembro del 'núcleo duro' del partido

El Mundo, Gonzalo Suárez, 05-11-2026

Lucía Morales, en una parada del tranvía de Parla.Ángel Navarrete

Lucía Morales, de 23 años, es una trabajadora precaria. Aunque estudió Marketing y Publicidad, se gana la vida como dependienta en una sucursal de La Casa de las Carcasas. Apenas ingresa 1.050 euros al mes, que redondea hasta los 1.200 si tiene suerte con las comisiones.

Lucía se crió en una familia de izquierdas de toda la vida. Fueron los valores que le inculcaron sus padres, una pareja de autónomos que la tuvieron cuando sólo tenían 23 años. También eran los de sus abuelos ella economista y él jefe de Correos que se encargaron de su educación.

Lucía vive en Parla, un feudo de la izquierda madrileña, donde los alcaldes socialistas se han turnado desde la Transición. Paga 600 euros por una habitación en un cuarto sin ascensor que comparte con su chico, Hamza, de origen marroquí. Él trabaja de mozo de almacén y también junta unos 1.200 euros a final de mes.

Hace sólo cinco años, este perfil habría desembocado en un voto casi seguro para los partidos de izquierda. Ya no: Lucía tiene clarísimo que el 29-N cogerá la papeleta de Vox como protesta ante un sistema que no le ofrece ninguna perspectiva de prosperidad. «También he convencido a mi chico de que vote lo mismo», presume mientras comparte unas patatas fritas con una amiga de origen latino.

Lucía encarna tres capas de la población en las que Vox quiere asentar su crecimiento en estas elecciones: joven, mujer y obrera. Es lo que en ciertos sectores de la izquierda urbana se conoce como una fachapobre, un epíteto que ella acepta sin inmutarse. «Lo soy y a mucha honra», afirma. «Que me llamen lo que quieran, que yo voto lo que me conviene».

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