Rafael Anchía, el hijo de un pelotari vasco que ha arrasado en las elecciones de Texas

El político demócrata, reelegido con el 78% de los votos, pasó parte de su infancia en Markina, celebró su boda en Hondarribia y conserva estrechos vínculos con Euskadi

Diario Vasco, Ion M. Taus, 05-11-2026

Rafael Anchía, hijo de un pelotari de Markina que emigró a Estados Unidos, lleva más de dos décadas ganando elecciones en Texas. Este martes, el político demócrata de 58 años ha vuelto a revalidar su escaño en el Parlamento estatal con una victoria contundente: el 78% de los votos, frente al 22% de su rival republicana, Melanie Medley – Thomas. Su triunfo llega en una jornada histórica para los demócratas, que han recuperado el control del Congreso de Estados Unidos y han logrado romper el dominio republicano en Texas. Allí, James Talarico ha derrotado a Ken Paxton y se ha convertido en el primer demócrata elegido senador federal por el estado desde 1988, mientras que Gina Hinojosa ha desbancado al gobernador Greg Abbott. Un vuelco electoral que supone un duro revés para Donald Trump y que encuentra a Anchía, profundamente vinculado a Euskadi, entre sus protagonistas.

Anchía lleva más de veinte años representando al distrito 103, en el área de Dallas, un territorio tradicionalmente favorable a los demócratas. Su trayectoria política, sin embargo, tiene un origen bastante más lejano. Hay que buscarlo al otro lado del Atlántico, en una familia vasca marcada por la emigración, la Guerra Civil y una pasión por la pelota que estuvo a punto de llevarle por un camino muy distinto.

Su padre, Julio Anchía Garechana, nació en Mallabia en diciembre de 1936 y creció en Markina. Destacó desde muy joven como pelotari y, tras competir en España e Italia, emigró a Estados Unidos en 1955 para jugar profesionalmente a cesta punta en los frontones de Florida. Allí conoció a Edurne Michelena, nacida en México en el seno de otra familia de origen vasco. Se casaron en 1967 y al año siguiente nació Rafael, en Miami.

La carrera deportiva de Julio terminó de forma amarga, cuando en 1968 participó en una huelga de pelotaris que reclamaban mejoras salariales, seguros médicos y condiciones laborales. Los empresarios sustituyeron a los jugadores que secundaron las protestas y el puntista vizcaíno se quedó sin trabajo. Con escasos conocimientos de inglés y sin formación académica, tuvo que buscarse la vida en otras ocupaciones, incluida la venta de aspiradoras puerta a puerta. Años después regresaría a los frontones, aunque dedicado a fabricar y reparar material deportivo.

Rafael creció escuchando aquellas historias. También heredó la afición por la pelota, que practicaba desde los cuatro años. Llegó a ser seleccionado para representar a Estados Unidos en el Mundial de Vitoria de 1986, pero una beca para estudiar en la Southern Methodist University de Dallas cambió sus planes. Su padre, escarmentado por su experiencia profesional, le aconsejó dar prioridad a los estudios. El joven acabaría licenciándose en Derecho e iniciando una carrera política que le llevaría al Parlamento de Texas en 2005.

La relación de Anchía con Euskadi nunca se ha limitado a sus orígenes familiares. En una entrevista concedida a este periódico en 2010, durante una visita a Euskadi, recordó que había viajado en numerosas ocasiones a la tierra de sus padres. «Incluso, cuando era niño, pasé un año entero en Markina y hasta celebré mi boda en Hondarribia», contó entonces.

En 2016 visitó Eibar acompañado de sus hijas, Maia y Sofía, y aprovechó para conocer las instalaciones de Ipurua. Allí fue recibido por el entonces vicepresidente del club armero, Mikel Larrañaga, con quien está emparentado. Los tres posaron con la camiseta azulgrana y presenciaron un entrenamiento del primer equipo.

La historia familiar de Anchía guarda todavía otro capítulo singular. Su abuelo paterno, Claudio Anchía, nacido en Mallabia en 1891, fue pastor en Idaho, donde llegó a cuidar un rebaño de 3.000 ovejas, y posteriormente emigró a Australia. Regresó a Euskadi, combatió con las fuerzas republicanas durante la Guerra Civil y terminó asentándose en Markina. Conocido como Claudio ‘Australia’, fue también un montañero incansable. En 1961, cuando tenía 70 años, completó en catorce etapas los 350 kilómetros del perímetro de Bizkaia, acompañado únicamente de su perra Arin. Aquella aventura fue precursora de la actual Bizkaiko Bira, el sendero de gran recorrido GR – 123.

Anchía ha trasladado el apego a sus raíces a su actividad institucional. En marzo de 2023 promovió en el Capitolio de Texas un homenaje a los más de 1.100 soldados de origen vasco identificados entre quienes combatieron con el Ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. La iniciativa, impulsada a partir de las investigaciones de los historiadores Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla, culminó con una resolución de reconocimiento aprobada por unanimidad. Una ikurriña presidió la ceremonia de recuerdo ante el monumento a los caídos.

Próximo a Barack Obama, en cuya campaña trabajó, Anchía ha mantenido también contactos con representantes institucionales vascos. En 2012 se reunió con Iñigo Urkullu en Sabin Etxea y el pasado verano se reunió con el presidente del EBB, Aitor Esteban en su visita al Jaialdi de Boise, en Idaho. En 2016 participó asimismo en actividades de promoción de la cultura vasca en Washington.

En sus más de dos décadas de carrera ha defendido los derechos de los inmigrantes y de la comunidad hispana, además de ocupar responsabilidades en materia de comercio internacional. Algunos medios estadounidenses llegaron a llamarle «el Obama hispano» y a especular con su futuro como gobernador de Texas. Por ahora, continúa en el Parlamento estatal, donde acaba de sumar una nueva victoria arrolladora, que acompaña a la ola azul que ha barrido Texas y todo Estados Unidos.

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