Abdul El-Sayed hace historia em Michigan y fuerza el giro progresista del partido demócrata que se impone en las dos Cámaras
El-Sayed se une al ¨bluemani¨, la ola demócrata que ha arrasado con el trumpismo
La Razón, , 04-11-2026Michigan ha hecho historia al elegir al
primer senador musulmán de EE UU. El progresista
Abdul El – Sayed,
médico de 42 años, hijo de inmigrantes egipcios y exresponsable de la Salud Pública de Detroit, se hizo la madrugada del miércoles con el disputado escaño al Senado de su estado en una contienda que también sometió a examen el rumbo del
Partido Demócrata. Su victoria refuerza al ala más progresista en la pugna con los sectores más tradicionales por definir el futuro del partido. El – Sayed llevará a Washington un programa que tiene entre sus principales banderas la cobertura sanitaria universal, el rechazo al apoyo militar estadounidense a Israel y una menor influencia del dinero de las grandes empresas en política. Su discurso tras la victoria anticipó el tono con el que llega a Washington, ¨a Donald¨, dijo refiriéndose al presidente, ¨que sé que tiene dificultades para decir mi nombre, ahora puede llamarme `senador´. A JD – el vicepresidente – , habibi¨. Esa fue la respuesta del senador electo a los ataques republicanos contra su religión.
La madrugada del miércoles el avance demócrata en otros estados cambió el peso de Michigan durante la noche electoral. El escaño, presentado durante meses como uno de los que podían decidir el control del Senado, dejó de ser la llave imprescindible de la mayoría.
Una hora antes de la medianoche los demócratas habían arrebatado cinco asientos a los republicanos, en Carolina del Norte, Ohio, Kansas, Texas y Carolina del Sur.
La conquista de territorios tradicionalmente conservadores amplió sus vías para recuperar la Cámara Alta y restó al desenlace de Michigan su carácter decisivo para el equilibrio de poder en Washington.
La campaña en Michigan no ha sido nada fácil. En este estado industrial, en el corazón del cinturón del óxido, las lealtades políticas dependen mucho del candidato, conquistar un voto no garantiza conservarlo en la siguiente elección. En 2024, los electores respaldaron el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y, al mismo tiempo, eligieron a la demócrata Elissa Slotkin para el Senado frente al republicano Mike Rogers. Por eso
Michigan ayer volvía estar en el centro de todas las miradas.
¨Aquí votamos por los problemas, no por el partido¨, resumía a LA RAZÓN durante la campaña un votante entrevistado en Dearborn, el corazón musulmán de Michigan. Su reflexión ayuda a entender un territorio donde el voto es muy variado,
las necesidades de los barrios de Detroit, las comunidades industriales o las localidades fronterizas con Canadá introducen prioridades distintas. En Port Huron y sus alrededores, por ejemplo, Trump superó el 66% en 2024, pero la disputa comercial con el país vecino ha golpeado una economía estrechamente vinculada al otro lado de la frontera.
El bolsillo ha atravesado toda la campaña.
El precio de la vivienda
, la gasolina y la cesta de la compra ha convivido con una preocupación especialmente sensible en esta zona, la seguridad del empleo. Trump presentó hace dos años los aranceles como una herramienta para proteger la producción estadounidense y recuperar fábricas. Sin embargo, esa promesa ha chocado con las cadenas de suministro que conectan Michigan con Canadá y México. Fabricar dentro de EE. UU. también requiere componentes y materias primas importados, y su encarecimiento ha elevado los costes de las empresas que aún consiguen mantenerse abiertas.
Por si fuera poco, la recta final hizo más patentes las grietas dentro del Partido Demócrata. La congresista Haley Stevens, derrotada por Abdul El – Sayed en las primarias al Senado celebradas en agosto, anunció su respaldo al republicano Rogers a dos días de las elecciones. La ruptura expuso las tensiones entre el sector moderado y el ala progresista, pero también desacuerdos concretos sobre Israel y las heridas de unas primarias especialmente duras.
El temor del partido a que El – Sayed pudiera alejar a los moderados no se ha cumplido.
La religión añadió otra dimensión al enfrentamiento. El – Sayed, se ha convertido en el primer senador musulmán de EE UU.
Trump y otros republicanos cuestionaron su lealtad al país y lo vincularon sin pruebas con el extremismo
, llegándolo a tachar incluso de ¨yihadista¨. El candidato denunció esos ataques mientras trataba de construir una coalición que superase las divisiones de origen, fe y territorio.
La otra gran batalla fue la movilización. El candidato demócrata necesitaba reunificar a su partido y reforzar sus apoyos entre los votantes negros y judíos, dos grupos entre los que Stevens había obtenido un importante respaldo en las primarias. Rogers, por su parte, buscaba atraer a esos electores y ganar sin Trump encabezando la papeleta. Ambos afrontaban el mismo desafío, transformar las preocupaciones de los ciudadanos en votos y convencerlos de que su candidatura podía ofrecer respuestas. El – Sayed logró imponerse y sumó Michigan a una ola azul que desbordó los estados más disputados e incluso arrasó en feudos tradicionalmente republicanos. EE. UU. amaneció el miércoles con un término común que se repetía en todo el país, ¨blunami¨, un juego de palabras que combina blue, azul, el color de los demócratas, y tsunami para describir la victoriosa ola que ha recorrido EE.UU. en estas cruciales elecciones de medio mandato.
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