Crónica de un descalabro electoral: los demócratas barren a Trump en una jornada histórica
La magnitud de la derrota resulta particularmente evidente en el Senado. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de cuatro escaños para recuperar la mayoría y terminaron arrebatando siete a los republicanos: Texas, Ohio, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Kansas, Iowa y Maine
La Razón, , 04-11-2026Donald Trump afrontará los dos últimos años de su presidencia con un Congreso controlado por los demócratas. Las elecciones legislativas del martes dejaron una derrota de gran alcance para el Partido Republicano, que
perdió sus mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes
, además de varias gobernaciones. El resultado fue especialmente significativo en
Texas
, Ohio y
Kansas
, estados donde la oposición consiguió victorias que hace dos años parecían difíciles de imaginar.
Según los resultados provisionales conocidos durante el miércoles,
los demócratas habían asegurado 54 escaños en el Senado, incluidos dos independientes que votan habitualmente con el partido
, frente a 44 republicanos. En la Cámara de Representantes habían conseguido al menos
231 puestos, por encima de los 218 necesarios para alcanzar la mayoría. El escrutinio continuaba en varios distritos, pero
el control de ambas cámaras ya estaba decidido.
La magnitud de la derrota resulta particularmente evidente en el Senado. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de cuatro escaños para recuperar la mayoría y terminaron arrebatando siete a los republicanos:
Texas, Ohio, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Kansas, Iowa y Maine. Los siete estados habían votado por Trump en las presidenciales de 2024, lo que refleja el
alcance territorial de los avances de la oposición.
Texas concentró dos de los resultados más relevantes. James Talarico, legislador estatal de 37 años, derrotó al fiscal general republicano Ken Paxton, respaldado por Trump, y
se convirtió en el primer demócrata elegido senador por ese estado desde 1988. En las elecciones a gobernador, Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato, y se convirtió en la primera mujer latina elegida para dirigir Texas.
Ambas victorias pusieron fin a más de tres décadas sin triunfos demócratas en elecciones estatales. Texas, que Trump había ganado por casi 14 puntos porcentuales en 2024,
había sido uno de los pilares de la estrategia republicana,
tanto por su peso electoral como por su protagonismo en la política migratoria.
El resultado también permite examinar los cambios en el comportamiento del electorado latino. Trump había conseguido importantes avances entre estos votantes en las últimas presidenciales, especialmente en los condados fronterizos con México. Sin embargo, los resultados del martes mostraron una recuperación demócrata en varias de esas comunidades, donde las operaciones de detención y deportación de inmigrantes han ocupado un lugar destacado en el debate político.
Legislativas EE UU
T. Nieto
LA RAZÓN
La victoria de Hinojosa tiene especial significado en un estado que comparte una extensa frontera con México y donde el gobernador Abbott había impulsado algunas de las medidas migratorias más restrictivas del país. No obstante, el resultado no puede explicarse únicamente por la inmigración:
la economía, la educación pública y las controversias que rodearon a los candidatos republicanos también influyeron en la campaña.
California, otro de los principales escenarios de enfrentamiento entre las autoridades estatales y la Administración Trump por las actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), eligió gobernador al demócrata Xavier Becerra, el primer latino en ocupar el cargo en la historia del estado. A diferencia de Texas, California mantuvo su tradicional mayoría demócrata, aunque el resultado reforzó el protagonismo de dirigentes latinos en dos de los estados más poblados del país.
Los avances demócratas se extendieron a otros territorios conservadores. En Ohio, Sherrod Brown recuperó un escaño del Senado al derrotar al republicano Jon Husted, mientras Amy Acton ganó la gobernación frente a Vivek Ramaswamy, empresario y estrecho aliado del presidente. En Kansas, Adam Hamilton venció al senador Roger Marshall y consiguió la primera victoria demócrata en una elección al Senado en ese estado desde 1932.
En Carolina del Norte, el exgobernador Roy Cooper derrotó a Michael Whatley,
candidato respaldado por Trump. En Carolina del Sur, Annie Andrews conquistó un escaño republicano que su partido no ganaba desde 1998. Los demócratas también se impusieron en Iowa, donde Josh Turek derrotó a Ashley Hinson, y en Maine, donde Troy Jackson puso fin a la trayectoria de la veterana senadora republicana Susan Collins.
La jornada dejó además victorias históricas en las gobernaciones. En Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora de un estado estadounidense. En Iowa, Rod Sand también arrebató la gobernación a los republicanos. Florida, en cambio, permaneció bajo control conservador con la victoria de Byron Donalds, aliado de Trump.
El coste de vida fue uno de los factores centrales del voto. Las encuestas realizadas durante la jornada reflejaron una amplia insatisfacción con la situación económica, especialmente por los precios de los alimentos, la vivienda y los combustibles. Los demócratas centraron sus campañas en estas preocupaciones, mientras los republicanos intentaron defender el balance económico de la Administración.
La guerra con Irán también pesó en el resultado. El conflicto y sus consecuencias sobre los precios de la energía aumentaron las críticas a la política exterior del presidente.
El vicepresidente JD Vance reconoció durante el miércoles que la guerra había contribuido a las pérdidas republicanas
, aunque otros dirigentes del partido señalaron también problemas en la selección de candidatos y en la movilización electoral.
La nueva mayoría demócrata podrá controlar los comités del Congreso, convocar audiencias e impulsar investigaciones sobre la Administración. Entre los asuntos que algunos dirigentes de la oposición han planteado examinar figuran las deportaciones, las actividades empresariales de la familia presidencial y la gestión de los archivos relacionados con Jeffrey Epstein.
El control del Senado permitirá además a los demócratas condicionar la confirmación de jueces federales y altos cargos.
En la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries está en posición de convertirse en el primer presidente negro de la institución cuando el nuevo Congreso se constituya el 3 de enero.
Trump conservará sus competencias ejecutivas y su poder de veto, pero perderá las mayorías legislativas con las que inició su segundo mandato. La oposición tendrá capacidad para bloquear buena parte de su programa y exigir negociaciones sobre presupuestos y nuevas leyes. Las elecciones han modificado así las condiciones políticas en las que el presidente deberá gobernar hasta enero de 2029.
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