«La IA en Gaza no es un arma de precisión, sino de aceleración de la matanza»
Nacida en Barcelona en 1994, ha participado en una investigación sobre el genocidio en Gaza a partir de metodologías forenses sobre las que se ha basado el equipo legal de Sudáfrica en el juicio contra Israel en La Haya. Ha examinado el uso de la IA como arma en Gaza y otros genocidios.
Gara, , 04-11-2026Tabakalera de Donostia recibe hoy a la investigadora Júlia Nueno, que pronunciará la conferencia ‘Algoritmo, territorio y población: herramientas para investigar el uso militar de la IA en Gaza’. Esta barcelonesa desarrolla su labor como integrante de Forensic Architecture, una agencia dependiente de Goldsmiths, Universidad de Londres, que desarrolla nuevas técnicas, métodos y conceptos para investigar la violencia estatal y corporativa.
En mayo de 2024, la Fuerza Aérea israelí y la División de Inteligencia recibieron el Premio de Defensa de Israel por el éxito de su «fábrica de objetivos», un sistema que utiliza algoritmos y modelos de IA para identificar a personas como objetivos militares en Gaza. Nueno expone para NAIZ algunas claves para aproximarse a esta caja negra y modos de reapropiarse de estas tecnologías, para generar conocimiento crítico y convertirlas en instrumentos de evidencia y rendición de cuentas.
¿Qué es la arquitectura forense? ¿Cómo la describiría? Sudáfrica hizo suyas sus investigaciones.
Es una disciplina emergente que combina el desarrollo arquitectónico y el de software para investigar crímenes y actos de violencia cometidos por Estados, corporaciones o fuerzas reaccionarias. Cuando pensamos en arquitectura a nivel más común, clásico, pensamos en una práctica en la que se quiere diseñar un espacio, por ejemplo, un edificio, se piensa en los usos que se quieren tener en ese espacio y se diseña acorde para llevar a cabo esos usos. Su patio, un mercado, su espacio de movimiento para poder ir entre tiendas… La arquitectura forense coge esta trayectoria hacia el futuro, esta dirección constructiva, y la lleva hacia atrás, hacia el pasado. Lo que hacemos nosotros es, dado que un evento ha tenido lugar, intentar reconstruir el espacio donde ha ocurrido para entender su lógica.
Reconstruir lo que ha pasado con diferentes técnicas y medios es, en cierta medida una forma de construir verdades.
Vivimos un momento en el que, de alguna manera, ya hemos dejado de creer en aquello que vemos y que incluso las instituciones tan garantes de la verdad en el ámbito legal o periodístico hemos dejado un poco de creerlas. El proyecto de la arquitectura forense se plantea dos formas de hacer frente a esta pérdida de credibilidad. Una es desechar la verdad como marco y decir que nada es verdad y todo es subjetivo. Pero si hacemos eso, cedemos ese terreno al poder, que de alguna manera será quien establezca las verdades. Y la otra opción es abrir el proceso de construcción de verdad. Ante cualquier hecho, para que tenga un acuerdo común de que ha sucedido de una manera concreta, intentamos abrir el proceso de verificación al máximo de personas y fragmentos posibles que permitan reconstruir un incidente concreto. Es decir, la verdad ya no es tanto la afirmación de un hecho, sino poner diferentes fragmentos de ese hecho en relación para que nos permita poder afirmarlo. Cuando trabajamos en la reconstrucción del genocidio en Gaza, para reconstruir un incidente, podemos trabajar con la imagen que ha sido tomada desde un teléfono e intentar localizar dónde se ha tomado esa imagen en el espacio, y triangularla con una imagen de satélite. De esa manera podemos tener dos puntos que nos permiten abrir el proceso de verificación de ese hecho.
Sudáfrica hace suyo su material probatorio. Es importante, ¿verdad? Hasta ahora solo los occidentales decidían qué es genocidio.
Efectivamente, es un acto que, de alguna manera, desestabiliza una correlación de fuerzas. Normalmente son los países del Norte Global los que deciden cuándo se puede llevar un caso a una corte internacional. De alguna manera, Sudáfrica responde a la movilización global y lleva el caso de genocidio a La Haya. En Forensic Architecture ya llevábamos desde octubre de 2023 documentando la conducta del Ejército de Israel y es a partir de marzo de 2024 que empezamos a colaborar activamente con el equipo jurídico de Sudáfrica para poder brindar informes independientes sobre la destrucción de condiciones de vida en Gaza.
«Es un sistema de IA que otorga a la población de Gaza una puntuación entre 1 y 100 de cuán posible es que sean miembros de la resistencia armada. Elimina el valor 0 y, por tanto, la presunción de inocencia»
La IA tiene cierto pedigrí, que es más selectiva y controla mejor los daños; pero usted sostiene que lo que ha hecho es acelerar la matanza.
Últimamente oímos discursos hablando de un posible apocalipsis generado por una IA, pero es que en muchos casos la IA ya es una máquina para la muerte. No es un arma de precisión, sino de aceleración de muertes. Ya desde 2019, el Ejército de Israel identifica un poco como su cuello de botella el poder tener suficientes objetivos militares para bombardear. En 2021, se empieza a desarrollar una IA que procesa miles de datos: llamadas telefónicas de la población, imágenes de drones, censo, registros hospitalarios… y los combina para identificar potenciales objetivos militares en Gaza. Uno de estos sistemas, Lavender, es un sistema que otorga a la población de Gaza una puntuación entre 1 y 100 de cuán posible es que sean miembros de la resistencia armada. Pero una puntuación entre 1 y 100 elimina el valor 0 y, por tanto, elimina la presunción de inocencia. Esta máquina es capaz de construir objetivos a una velocidad mucho más alta. Hay un coronel del Ejército israelí que dice, ‘antes generábamos 50 objetivos en un año, ahora podemos generar 100 en un día’.
En su análisis detalla los ataques a panaderías, escuelas, hospitales, ayuda humanitaria… El objetivo es hacer insostenible una vida colectiva.
Exacto. A veces, la gente dice ‘bueno, es que no es un exterminio total’ en Gaza. Es que no tiene que ser aún un exterminio total, que va a llegar con el tiempo si no se para la destrucción de las condiciones materiales y sociales que sostienen la vida. Y en Gaza eso lo hemos visto desde el inicio. Cada vez que era clave una vía de ayuda humanitaria, una cadena logística, era objetivo de ataque. Entre octubre y noviembre de 2023, más de 17 panaderías en Gaza son atacadas, en muchos casos el día después de que aparezcan en redes sociales imágenes de colas del hambre en la panadería. Cuando dejan de funcionar, la gente se empieza a desplazar hacia los refugios en las escuelas, y estas empiezan a ser el punto de ataque. Empezamos a ver que cuando la ayuda humanitaria no llega al norte, la gente se desplaza hacia otros puntos de ayuda humanitaria donde son disparados. Cuando una forma de sostener la población se vuelve central, esa forma es atacada. Lo vemos también en los hospitales, en la agricultura, en infraestructura civil…
«Genocidio no es solo destrucción física de un pueblo, sino destruir todas las condiciones que permiten sostener su vida colectiva»
Ha publicado el libro «Genocidios», en plural, y señala una continuidad entre el Holocausto, el genocidio en Gaza y el que perpetraron los alemanes en Namibia.
El libro explora esa continuidad y también entre genocidios de carácter colonial. La ocupación y colonización de Palestina desde la Nakba de 1948 y la de Alemania en Namibia a principios del siglo XX, donde llevó a cabo la exterminación de dos comunidades indígenas, los namas y los ovahereros. Parte de las características de ese genocidio eran una forma de destrucción de condiciones de vida y de degradación ambiental, donde Alemania se apropió de sus tierras y los expulsó hacia las tierras más áridas, más cercanas al desierto. Envenenó los pozos de agua de los que dependían estas comunidades… ciertas características de desposesión y de degradación que vemos repetidas en Gaza. Por ejemplo, en esta fase del genocidio que estamos viendo en Gaza se ha concentrado a la población palestina en la zona de Al-Mawasi, que es el sur de Gaza, que es la zona más árida; las tierras agrícolas, todos los sistemas de alcantarillado han quedado dañados, etc… se ven todas estas continuidades.
Recoge la propuesta de un jurista palestino de expandir el derecho internacional a partir de la experiencia palestina para tipificar el delito de la Nakba, como se tipificó el del apartheid en Sudáfrica.
Ese texto de Rabea Eghbariah trata de entender la condición de violencia experimentada por el pueblo palestino como una condición que ninguna convención del derecho internacional acaba de recoger en su totalidad. Lo que explica es que la Nakba de 1948 es como un momento inicial de desplazamiento y que luego se caracteriza por la fragmentación política y social; por ejemplo en Cisjordania lo vemos, cómo hay diferentes zonas donde los ciudadanos tienen diferentes derechos y accesos. Hay palestinos que pueden moverse libremente en Israel, porque son ciudadanos israelíes, y hay palestinos como en Gaza que no pueden salir de Gaza, es fragmentar la población y el objetivo final es la negación de la autodeterminación. En este sentido, se habla de apartheid, como en Cisjordania, siguiendo el ejemplo de Sudáfrica. Se habla de genocidio en Gaza, pero solo la Nakba podría explicar la totalidad de esta condición de violencia y opresión experimentada por el pueblo palestino.
¿Cómo lleva en lo personal el tener que trabajar e investigar entre tanta brutalidad y violencia extrema?
No siempre es fácil, son imágenes con una carga muy fuerte, y hay veces que testimonios e imágenes se me quedan toda la noche en la cabeza; sobre todo testimonios, para mí es aún más difícil, porque en muchos casos es la peor violencia, a la que la imagen no puede llegar: las torturas.
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