Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes y el Senado en un revés electoral para Trump

La oposición arrebata a los republicanos escaños decisivos del Senado y avanza hacia la mayoría en la Cámara de Representantes. Las victorias en Texas, Ohio y las Carolinas reflejan el desgaste del presidente, castigado por el coste de vida, la política migratoria y la guerra con Irán.

La Razón, , 04-11-2026

Donald Trump

afronta los dos últimos años de su presidencia ante la perspectiva de un

Congreso

controlado por los demócratas. Las

elecciones legislativas

celebradas este martes dejaron una sucesión de derrotas republicanas en estados que el mandatario había ganado con holgura en 2024 y situaron a la oposición a las puertas de recuperar las dos cámaras. Las proyecciones confirmaban avances decisivos en el

Senado

, mientras los demócratas acumulaban victorias en los distritos necesarios para hacerse con la mayoría de la

Cámara de Representantes.

El resultado más significativo llegó en

Texas.

James Talarico

derrotó al republicano

Ken Paxton

, respaldado por Trump, y se convirtió en el primer demócrata elegido senador por ese estado desde 1988. La victoria adquiere especial relevancia porque Texas, uno de los principales bastiones del

Partido Republicano

, había dado al presidente una ventaja de casi 14 puntos en las últimas elecciones presidenciales.

Talarico

, legislador estatal de 37 años, construyó su campaña alrededor del

coste de vida

, la educación pública y las controversias judiciales de Paxton. Su candidatura consiguió atraer a votantes

independientes

y moderados en un estado donde los republicanos habían mantenido durante décadas una posición dominante en las elecciones federales.

Texas también eligió gobernadora a la demócrata

Gina Hinojosa

, que derrotó a

Greg Abbott

y se convirtió en la primera mujer

latina

al frente del estado. Su victoria puso fin a más de tres décadas de gobiernos republicanos y confirmó que el avance demócrata no se limitó a una sola candidatura.

En

Ohio

, otro estado que Trump había ganado ampliamente en 2024, el demócrata

Sherrod Brown

recuperó un escaño del Senado tras derrotar al republicano

Jon Husted. Brown había perdido su anterior mandato apenas dos años antes. La jornada también dejó una victoria demócrata en la gobernación, donde

Amy Acton

se impuso al empresario

Vivek Ramaswamy

, antiguo aspirante presidencial y estrecho aliado del mandatario.

Los demócratas obtuvieron igualmente resultados importantes en las dos Carolinas. En

Carolina del Norte

, el exgobernador

Roy Cooper

derrotó a

Michael Whatley

, expresidente del

Comité Nacional Republicano

y candidato apoyado por Trump. Cooper consiguió arrebatar a los republicanos un escaño en un estado que había votado por el presidente en las tres últimas elecciones presidenciales.

En

Carolina del Sur

,

Annie Andrews

conquistó otro escaño republicano, en una de las mayores sorpresas de la jornada. La victoria resultó especialmente significativa por la trayectoria conservadora del estado, donde los demócratas llevaban décadas sin conseguir un triunfo comparable en una elección al Senado.

A estos resultados se sumaron los avances demócratas en

Kansas

, donde el partido disputó un escaño que no gana desde 1932, y la conservación de posiciones fundamentales en otros territorios. En

Georgia

, el senador

Jon Ossoff

consiguió la reelección frente al republicano

Mike Collins. En

Nuevo Hampshire

,

Chris Pappas

mantuvo para los demócratas el escaño que dejaba vacante

Jeanne Shaheen.

El conjunto de resultados modificó considerablemente las perspectivas de la

Cámara Alta. Los republicanos habían comenzado la jornada con una mayoría de

53 escaños

frente a los

47

del bloque demócrata, incluidos dos independientes que votan habitualmente con ese partido. La oposición necesitaba una ganancia neta de cuatro escaños para alcanzar los

51

que garantizan el control del Senado.

En la

Cámara de Representantes

, los demócratas también lograron avances en distritos que hasta ahora estaban en manos republicanas. El partido necesitaba una ganancia neta de apenas unos pocos escaños para recuperar la mayoría, después de dos años en los que Trump había contado con el respaldo de ambas cámaras para aprobar sus principales

iniciativas legislativas.

La recuperación de la Cámara Baja situaría a

Hakeem Jeffries

, líder demócrata desde 2023, en posición de convertirse en el primer presidente negro de la institución. El congresista de

Nueva York

deberá obtener el respaldo de la mayoría cuando el nuevo Congreso se constituya el próximo

3 de enero.

El cambio de mayorías tendría consecuencias inmediatas para la

Casa Blanca. Los demócratas podrían presidir los comités parlamentarios, convocar audiencias y exigir documentación sobre decisiones del Ejecutivo. Entre los asuntos que dirigentes de la oposición han planteado investigar figuran las actividades empresariales de la

familia Trump

, las operaciones federales de detención y

deportación

de inmigrantes y la gestión de los documentos relacionados con

Jeffrey Epstein.

El control del Senado añadiría una dificultad para el presidente, porque esa cámara debe aprobar los nombramientos de

jueces federales

,

embajadores

y altos cargos de la Administración. Trump conservaría sus facultades ejecutivas y su

poder de veto

, pero necesitaría negociar con la oposición para sacar adelante buena parte de su programa legislativo.

Las elecciones estuvieron marcadas por el

malestar económico. El encarecimiento de los alimentos, la vivienda, la atención sanitaria y los combustibles ocupó un lugar central en la campaña. Trump había prometido recuperar el

poder adquisitivo

de los estadounidenses durante las presidenciales de 2024, pero dos años después el coste de vida continuaba entre las principales preocupaciones del electorado.

Las primeras

encuestas

realizadas entre los votantes reflejaron ese

descontento. Aproximadamente tres de cada cuatro estadounidenses consultados se declararon insatisfechos o enfadados con el rumbo del país, mientras que alrededor de la mitad afirmó que consideraba estas elecciones una oportunidad para expresar su

rechazo

al presidente.

La guerra con

Irán

añadió presión sobre el Gobierno, especialmente por sus consecuencias sobre los

precios de la energía. Los demócratas cuestionaron los costes económicos y militares del conflicto, mientras los republicanos defendieron las decisiones de Trump como parte de su política de

seguridad nacional.

La

inmigración

fue otro de los asuntos centrales. Aunque la Administración reivindicó la reducción de los cruces irregulares en la frontera con

México

, las operaciones de detención y deportación dentro del territorio estadounidense provocaron controversias. Las consecuencias de las restricciones migratorias para sectores dependientes de la

mano de obra

extranjera también formaron parte del debate electoral.

Trump siguió el escrutinio desde la

Casa Blanca

, después de haber pedido durante la campaña a sus seguidores que votaran como si su nombre apareciera en las papeletas. Ante las derrotas de varios candidatos a los que había respaldado personalmente, el presidente intentó desvincularse de los resultados y argumentó en

redes sociales

que él no se presentaba a estas elecciones.

El desenlace electoral abre una etapa distinta en

Washington. Hasta ahora, Trump había contado con mayorías republicanas, aunque estrechas, para impulsar su agenda. A partir de enero, el presidente podría encontrarse con un Congreso dispuesto a bloquear parte de sus iniciativas y a someter su gestión a una

supervisión parlamentaria

mucho más intensa.

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