Los latinos se movilizan en las ‘midterms’ contra el ICE y la marcha de la economía

Más de cinco millones de hispanos ya han votado por adelantado, lo que aumenta su participación hasta el 12% del total, desde el 8% de 2022

El País, Patricia Caro - Carla Gloria Colomé, 02-11-2026

En las elecciones del 3 de noviembre, donde se decidirá quien asume el control del Congreso y por ende, definirá el curso que pueden tomar los dos últimos años de mandato de Donald Trump, los latinos emergen como el grupo que puede decantar la balanza para uno de los dos lados. Una parte importante de ese electorado dio un giro partidista en 2024 para apoyar a Trump y ahora, según indican las encuestas, volverán a cambiar para retirar su apoyo a los candidatos republicanos. Los primeros indicios confirman su potencial. El voto anticipado está registrando récords y los latinos, que se han caracterizado por su alta abstención, están acudiendo a las urnas como nunca lo habían hecho.

A cuatro días de las elecciones, más de 41 millones de estadounidenses habían votado por adelantado, nueve más que los 32 millones que lo hicieron en las anteriores elecciones de medio mandato, en 2022. De ellos, 5,2 millones corresponden a los latinos, lo que representa el 12,75% del total de votos emitidos, según los datos aportados por la organización Voto Latino este viernes. A la misma distancia del día de las elecciones en 2018, las boletas emitidas por latinos eran solo el 8% del total, lo que ofrece una idea de la importancia que el electorado hispano tendrá en las midterms. Por el contrario, la proporción de votos de personas blancas ha disminuido del 77% en 2018 al 69% del total.

“Es el tsunami que Voto Latino lleva mucho tiempo pronosticando”, afirmaba María Teresa Kumar, presidenta de la organización que impulsa la participación de la comunidad en la democracia, en la presentación de los datos.

Los votantes hispanos representan al menos el 20% del electorado registrado en cerca de dos docenas de contiendas muy reñidas para la Cámara de Representantes en Arizona, California, Colorado, Florida, Pensilvania y Texas, así como en otros Estados. Los votantes latinos también podrían resultar decisivos en varias contiendas para el Senado, incluida la de Texas, donde los republicanos lograron avances históricos en las dos últimas elecciones. The New York Times los considera el grupo de indecisos que determinará el resultado de los comicios.

En Texas, el Estado clave que servirá de barómetro para mostrar si realmente hay una reversión del voto latino que apoyó a Trump en 2024, los hispanos han duplicado su participación desde 2018, cuando a falta de cuatro días para las elecciones habían emitido 847.000 votos. Hasta el viernes, ya iban 1,75 millones contados, un 28% del total, desde el 20% que suponían en 2022 y el 17% de 2018.

En ese Estado, donde se libra una de las batallas más competitivas de la contienda por un escaño en el Senado, entre el demócrata James Talarico y el republicano Ken Paxton, el 40% de la población es hispana. Además, una latina, Gina Hinojosa, se presenta por el partido azul para cambiar de color la gobernatura del Estado, en manos del republicano Greg Abbott.

La importancia de la carrera en este Estado ha llevado al presidente a visitarlo tres veces en el último mes para hacer campaña a favor del candidato republicano. Desde el bando contrario, el Comité del Partido Demócrata para la Cámara de Representantes (DCCC) también se ha volcado con el Estado. “Solo en el sur de Texas, hemos invertido más de un millón de dólares en llegar a los votantes latinos mediante anuncios que conectaron con la comunidad; el objetivo es que la gente sepa no solo que escuchamos lo que dicen y comprendemos las dificultades que atraviesan, sino también que conozcan a los excelentes candidatos que tenemos y que defenderán sus intereses”, apuntaba recientemente Suzan DelBene en una conversación con EL PAÍS.

Bobby Pulido es el candidato demócrata que se medirá contra la republicana Mónica de la Cruz, por el escaño del Distrito 15, donde el 80% de la población es latina y donde Trump ganó en 2024. Una región que puede reflejar el descontento de los latinos que votaron por el republicano hace dos años.

Dos fueron los factores que llevaron a muchos latinos a apoyar a Trump en 2024: la esperanza de que mejoraría la economía y la creencia de que expulsaría del país a los migrantes criminales. Dos años después, son esos mismos factores los que están movilizando el voto de los hispanos en su contra. “Para los latinos, lo que está en juego no es algo abstracto; es algo absolutamente personal”, sostiene Kumar.

El alto coste de la vida, que les afecta más que a otros segmentos de la población por pertenecer mayoritariamente a la clase trabajadora, y el racismo que se ha impuesto desde la Casa Blanca en las detenciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) les han motivado para acudir a las urnas.

“El entusiasmo más alto en 30 años”
“Es el entusiasmo más alto que hemos visto en los últimos 30 años. Los latinos están motivados para salir a votar. Cuando hay olas antinmigrantes tan fuertes, los latinos se involucran y cambian la perspectiva política”, explica Héctor Barba, presidente de la organización Mi Familia Vota. “Lo vimos en California después de la 187 —propuesta electoral de 1994 para prohibir el acceso de migrantes indocumentados a ciertos servicios públicos— y ahorita estamos viendo todos los indicios similares en Texas”, agrega.

Mi Familia Vota se ha unido por primera vez a otras organizaciones latinas —LULAC, UnidosUS y Latino Victory— para formar una coalición bajo el nombre de Vamos a Votar, que ha invertido 22,1 millones de dólares para registrar, informar y movilizar a los votantes latinos. “Uno de los mayores esfuerzos coordinados de participación de votantes latinos en el país durante este ciclo electoral”, afirma la coalición.

El enfoque partidista es más agresivo que otras veces. “No hay una alineación con el Partido Demócrata, pero sí contra Donald Trump, que se ha vuelto el enemigo número uno de los latinos”, apunta Barba.

La popularidad de Trump ha caído en picado en todo el electorado, pero entre los latinos su rechazo es aún mayor. Según el informe Times Voter Trends, de The New York Times, Trump contó con el apoyo del 44% de los votantes hispanos en 2024; un aumento notable respecto a 2016, cuando el 28% lo respaldaba. En la encuesta más reciente, ese apoyo descendió al 31%.

Si la tendencia que muestra el voto anticipado continúa, la participación de los latinos podría alcanzar cotas no conocidas, incluso en las elecciones presidenciales, que movilizan más voto que las de medio mandato. La abstención entre los hispanos siempre ha sido más alta que la del resto de los votantes. En las midterms de 2022, solo votó el 37% de los latinos frente al 52% de participación general, según los datos del Censo. En las presidenciales de 2024, la abstención de este grupo fue del 50%, muy superior al 34% total.

Varios son los motivos que han desincentivado históricamente a los latinos para votar. En general, la mayoría se queja de que no llaman a su puerta, de que no interesa su voto y de que no se sienten representados en el Congreso. Otra barrera es la necesidad de registrarse, que a muchos les parece un trámite complicado, además de que no se sienten seguros aportando datos personales. También cuenta la barrera del idioma, porque no toda la comunidad domina el inglés y puede encontrar la información confusa.

Esta vez, sin embargo, los latinos interesan. En los últimos tiempos, Janet Soto ha comenzado a recibir más llamadas de lo común, sobre todo de parte de grupos demócratas de la Florida. “Hay bastantes demócratas preocupándose esta vez por hacer algo”, dice Soto, una artista cubana del tatuaje de 32 años, que llegó a Estados Unidos en 2012.

Con cada llamada llegan también varias preguntas: “¿Sabes las fechas de las votaciones? ¿Sabes a dónde debes ir a sufragar?” A veces Soto no tiene tiempo y les cuelga; a otros los atiende. Una vez, pasó tiempo con alguien al teléfono mientras le contaba el motivo por el que va a votar este 3 de noviembre por David Jolly, el candidato demócrata a gobernador de Florida, un exrepublicano y declarado antitrumpista.

“Les conté mi experiencia con mi pareja”, dice Soto, quien pasó los últimos seis meses abogando por la liberación de Denis Cabrera Rodríguez, un artista y activista político cubano que estuvo retenido en el centro de Krome, a pesar de su precaria salud por su padecimiento de diabetes. “Vivimos las peores atrocidades, abusos de todo tipo. Y no somos un caso aislado y, obviamente, hay que hacerle frente a eso con la única forma que tenemos ahora mismo, que es yendo a votar”, asegura.

Soto es una de los latinos que van a movilizarse por primera vez para frenar la agresiva agenda migratoria de Trump, que ha aterrorizado a la comunidad. Según un análisis del 16 de octubre de Pew Research, el 53% de los latinos señala estar sumamente motivado para votar, frente al 41% de hace cuatro años. El 45% afirma haber reflexionado mucho sobre las próximas elecciones, un aumento respecto al 24% registrado en 2022.

Cuatro millones de jóvenes votantes más
Las campañas se están centrando mucho en los jóvenes votantes. Los latinos son el grupo electoral que más crece. Hay más de cuatro millones de hispanos estadounidenses que cumplieron 18 años desde las últimas elecciones. Aunque es un sector de la población donde la abstención suele ser más elevada, las midterms ya ofrecen datos del cambio. En Texas, los jóvenes latinos han superado incluso su participación en las elecciones presidenciales hasta el momento en aproximadamente 65.000 votos, pasando de 240.000 en 2024 a 305.000.

Los jóvenes agregan factores como el medioambiente o el genocidio en Gaza cuando definen su voto, pero comparten las preocupaciones principales del resto de los votantes: la marcha de la economía y los efectos que han tenido en su comunidad las políticas contra la migración de la Administración Trump, los detonantes de la movilización electoral este año. “Yo vengo de un país donde hay una dictadura, sé cómo funcionan y he vivido toda mi vida pensando que Estados Unidos es el país de la libertad, de las oportunidades, donde se respetan los derechos humanos. Este mandato ha hecho que todas esas cosas que uno tomaba por sentadas se estén desdibujando preocupantemente”, lamenta Soto.

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