La última EPA de Sánchez: los extranjeros ocupan la mitad del empleo creado en ocho años, persiste la brecha de paro con la UE y asoman síntomas de frenazo

La CEOE advierte de la pérdida de impulso del sector privado por la destrucción de tejido empresarial

El Mundo, Cristina Alonso, 29-10-2026

“¿Cuánto llevamos ya, presidente?”, pregunta Carlos Cuerpo. “Yo creo que unos ocho”, responde Pedro Sánchez en el vídeo de campaña en el que aparecen ambos corriendo por una dehesa. “¡Y a buen ritmo!”, apostilla el ministro. “Como la economía y el empleo en España”, remata el jefe del Ejecutivo, que anima a su número dos: “¿Qué hacemos, cuatro más?”.

La continuidad o el relevo del Gobierno lo decidirán los ciudadanos en las urnas el 29 de noviembre, pero el balance de los últimos ocho años en materia económica y laboral ya puede extraerse de las estadísticas del INE. Y si algo apunta la última Encuesta de Población Activa es que ese intenso ritmo de crecimiento al que aluden Sánchez y Cuerpo, inflado por la incorporación masiva de mano de obra inmigrante, ha resultado insuficiente para cerrar la brecha de desempleo con la Unión Europea. Y llegados a este punto, empieza incluso a mostrar síntomas de agotamiento.

La primera EPA con Sánchez como presidente, del tercer trimestre de 2018, arrojó un total de 19.528.000 ocupados. La última, exactamente ocho años después, contabiliza 22.852.600, lo que supone un crecimiento de algo más de 3,3 millones de trabajadores, hasta un nuevo récord histórico. En términos porcentuales el empleo ha aumentado aproximadamente un 17%. En el mismo periodo la población activa, en edad y disposición de trabajar, ha pasado de 22,8 a 25,4 millones, con un avance de algo más del 11%.

En líneas generales, el balance es positivo: el empleo ha crecido más rápido que la población activa, lo que indica que el mercado de trabajo ha aumentado su capacidad parar absorber mano de obra y reducir el desempleo. En concreto, la tasa de paro ha caído desde el 14,55% hasta el 10,18%. Y lo ha hecho, además, en un contexto de crecimiento demográfico e incorporación en tromba y acelerada de trabajadores extranjeros.

Los datos oficiales atestiguan, por tanto, el récord de actividad y ocupación y la reducción de la tasa de paro. Sin embargo, ese balance preliminar y superficial que permite al presidente Sánchez presumir de la buena salud del mercado laboral esconde desequilibrios estructurales persistentes. El más evidente tiene que ver con el desempleo, y es que a pesar de la reducción de estos años, España sigue siendo el segundo país con más paro de la Unión Europea, donde la media se sitúa en el 6,1%.

Además, no hay que olvidar que gran parte de la creación de empleo registrada en las dos legislaturas de Sánchez se ha debido principalmente a la incorporación de trabajadores extranjeros al mercado laboral patrio. Una creciente dependencia de la inmigración para sostener la ocupación que se evidencia en un dato: cerca de la mitad (el 48%) de los 3,3 millones de puestos de trabajo creados desde 2018 los han ocupado personas de nacionalidad no española.

Es más, el desglose del INE revela que mientras el empleo entre españoles ha crecido un 5,2% de 16,6 millones de ocupados en el tercer trimestre de 2018 a 17,5 millones en igual periodo de 2026, entre extranjeros el repunte ha sido de nada menos que el 72%, al pasar de 2,2 a más de 3,8 millones. Y entre los ciudadanos con doble nacionalidad que el INE incluye entre los españoles la ocupación se ha disparado hasta un 135%, ya que hace ocho años se registraban apenas 637.000 personas en esta categoría y hoy son casi 1,5 millones.

La tendencia se ha ido acentuando como consecuencia del proceso extraordinario de regularización puesto en marcha por el Gobierno el pasado mes de abril. Y es que si nos fijamos únicamente en el tercer trimestre de este año, entre julio y septiembre el número de ocupados realmente bajó en 1.800 personas entre los españoles, mientras se incrementó en 75.400 entre los extranjeros.

Tirón del empleo público
Y si el fuerte crecimiento reciente del empleo en España no se entiende sin la aportación de la mano de obra foránea, tampoco puede analizarse sin tener en cuenta al sector público, donde la ocupación crece a mayor ritmo que en las empresas privadas y en algunos periodos, como el timestre pasado, también es responsable de toda la creación de empleo neta en el país. En concreto, según los datos del INE, en los meses de verano se crearon 89.900 nuevos puestos de trabajo en el sector público, en contraste con el retroceso de 16.300 ocupados en el sector privado.

En Randstad Research ponen el foco precisamente en ese dato y advierten de que “durante el tercer trimestre el sector privado no ha sido capaz de generar empleo neto”. Es más, echando la vista más atrás, en el servicio de estudios de la consultora de recursos humanos recogen que “el fuerte crecimiento del empleo en el sector público no es un comportamiento puntual”, y recuerdan que en el último año el empleo público ha crecido cerca de un 5,8%, frente al 1,4% en el ámbito privado. Es decir, las administraciones cuadruplican el ritmo a las empresas. “La pregunta es si se corresponde, o no, con un aumento de la calidad de los servicios públicos recibidos”, reflexionan en Randstad.

Más allá de estas tendencias, las valoraciones de la EPA de este tercer trimestre coinciden en señalar que empiezan a vislumbrarse, sino a constatarse, ciertos signos de frenazo en el mercado laboral. Desde el sindicato CCOO, que apunta a una “ligera desaceleración”, hasta la CEOE, que recoge la caída de la tasa de avance anual de la ocupación del 2,3% del segundo trimestre al 2,1%, con un desplome del 2,1% al 1,4% del crecimiento del empleo en el sector privado que la patronal achaca al encarecimiento de los costes laborales y a la pérdida de tejido productivo, especialmente de empresarios autónomos.

Más duros se muestran en la patronal madrileña CEIM, cuyo presidente, Miguel Garrido, acaba de renovar como vicepresidente primero de la CEOE. En un comunicado, los empresarios madrileños consideran “inaceptable que España vuelva a superar el 10% de tasa de paro, existiendo numerosas vacantes en las empresas” y señalan “a la regularización extraordinaria, realizada sin conexión con la contratación, al margen del necesario consenso y orillando el diálogo social, como la explicación del repunte del paro en un trimestre tradicionalmente creador de empleo”. La nota es una enmienda a la totalidad de las políticas de Sánchez, ya que exige “una reformulación completa de las políticas socio-económicas llevadas a cabo en los últimos ocho años”.

Ralentización
El INE corrobora la ralentización del mercado laboral e incluso el retroceso en determinados colectivos, con un descenso de 15.500 ocupados por cuenta propia en el tercer trimestre y un deterioro del empleo en este ámbito del -3,2% en términos interanuales, con 104.700 ocupados menos. “La EPA refleja la dura realidad de los autónomos”, lamentó ayer el presidente de ATA, Lorenzo Amor, también vicepresidente de CEOE; que insistió en el mensaje que desde su asociación viene trasladando en los últimos días: “No necesitamos huelgas ni pantomimas electorales (…) el 29 de noviembre los autónomos deben expresarse en las urnas”. Lo cierto es que en el balance de la era Sánchez los autónmos no salen bien parados, ya que en los últimos ocho años el colectivo ha crecido apenas un 2,6%, frente al avance del 17% en la ocupación total.

Las alertas sobre la ralentización del empleo empiezan a encenderse en distintos ámbitos. Por ejemplo, en la patronal de agencias privadas de colocación Asempleo, desde donde lanzan un aviso sobre el “aparente agotamiento del mercado de trabajo”. Y señalan que aunque la economía sigue generando puestos de trabajo, empieza a no ser capaz de absorberlos al ritmo al que se incorporan personas en búsqueda de empleo. Asimismo, analizan la subida del paro por encima del 10% como “una advertencia sobre los próximos periodos” y su presidente, Andreu Cruañas, lamenta que España “aumula décadas sin avances en productividad y sigue fiando su futuro laboral a cuántas personas más es capaz de incorporar al mercado”. Un modelo que, avisa, “tiende a agotarse”.

Es difícil ocultar los tintes de desprecio del autor por la poblacion inmigrante. Incluyendo a aquellos a los que refieren como con “doble nacionalidad”. La ultima vez que miré la Constitución, eran tan españoles como cualquier otro y no grupo aparte. Yo estoy totalmente en contra de la lacra eque representa la inmigración ilegal. Y se hace muy poco para impedirla. Pero quien vive y trabaja legalmente en este país, merece todo el respeto , no son una clase inferior como algunos pretenden presentarla. O explotarla.

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