Cáritas alerta de que 51% de los inquilinos no tendrían un nivel de ingresos suficientes para acceder hoy al mismo alquiler
Y siete de cada diez personas inquilinas no pueden acceder a la financiación requerida para comprar una vivienda
El Mundo, , 29-10-2026Un “mecanismo de selección social”: así define la vivienda el último informe de Cáritas España y Fundación Foessa, La vivienda imposible: Del alquiler inaccesible al realquiler de supervivencia presentado este miércoles. Para el argumento se basan en varios datos, como el que siete de cada diez personas inquilinas no tienen financiación para dar el paso a una vivienda en propiedad. O el más relevante: el 50,6% de las personas que viven en alquiler en la actualidad no tendrían un nivel de ingresos suficientes para acceder hoy a esa vivienda (ninguna renta superaría el umbral máximo de esfuerzo del 30% de sus recursos). Ahora, quien no cuenta con esta capacidad económica se ve empujada al alquiler de habitaciones, subarriendos, acuerdos informales es decir, sin contrato formal o casas en malas condiciones.
Lo peligroso de esta situación, ha advertido Thomas Ubrich (Foessa) este miércoles, es que hay “una tendencia a prolongarse y cronificar estrategias residenciales que, en el mejor de los casos, deberían ser transitorias”.
Es el caso de Mohamed, profesor de inglés de 27 años procedente de Marruecos que alquila una habitación en Vallecas desde 2023. Es un espacio de unos 20 metros cuadrados con una ventana que da al salón. Paga 400 euros por ella a los propietarios, que viven en la misma casa, en la que alquilan una segunda habitación. Con todo, está contento con la situación y con el hecho de que nunca le hayan subido el alquiler. “Mucha gente intenta poner reglas irrazonables por el simple hecho de que lo puede hacer”, se queja al rememorar su búsqueda de piso.
“A mí me gustaría vivir solo en casa propia, pero si los precios de viviendas siguen como están ahora, me parece un sueño”, expone el profesor, cuya situación se complica por el hecho de tener un permiso provisional. “Es algo insostenible ahora mismo”, incide, porque “los precios son demasiado altos y los propietarios exigen unos requisitos que solo permiten a unos pocos privilegiados acceder a una vivienda”. “Si no tienes la suerte de encontrar algo a un precio adecuado, te quedas en la calle”, lamenta. Su situación ha impedido que se pueda empadronar, ya que los propietarios no lo permiten. “Tengo seguro privado o urgencias si me pongo malo”, le resta importancia Mohamed.
La confederación oficial de entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica hace su propio balance: en el año 2025, una de cada cuatro personas atendidas por Cáritas (266.435) habían recurrido al realquiler de habitaciones como “solución habitacional”.
Los colectivos vulnerables vuelven a ser los más perjudicados: hogares jóvenes, monoparentales, personas migrantes, con una situación laboral precaria y con ingresos insuficientes o variables. Detrás, situaciones donde se da una gran inseguridad jurídica por la desprotección que implica para el inquilino, expuesto a los conocidos como desahucios invisibles.
“La crisis actual de acceso y mantenimiento de la vivienda representa una barrera estructural para millones de personas, alimentada por un profundo e insostenible desajuste entre los precios del mercado, tanto en alquiler como en compra, los ingresos reales de los hogares y la drástica falta de opciones sociales y asequibles”, ha expresado María González Dyne, secretaria general de Cáritas Española.
El alquiler no es una solución para quienes no pueden comprar. “Puede ser una alternativa funcional para hogares con ingresos medios o estables, pero se convierte en un factor de exclusión cuando absorbe una parte excesiva de la renta disponible. La cuestión clave no es solo si hay viviendas en alquiler, sino si esas viviendas son económicamente accesibles para los hogares que las necesitan”, ha recalcado Ubrich.
Los datos de Foessa estiman que para el conjunto estatal son necesarios aproximadamente 40.756 euros de ahorro previo y unos ingresos mensuales mínimos de 2.438 euros para adquirir la vivienda de referencia. “Al comparar ese umbral con la distribución real de ingresos de la población que vive de alquiler, el resultado es que el 69,5% queda por debajo del umbral de ingresos necesario para acceder a la compra en el escenario considerado”, subraya el informe.
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