Migrantes asentados en España ofrecieron "apoyo logístico" e "información" a los participantes de la entrada masiva

El CENIF detectó la presencia de números de teléfono nacionales en los grupos de WhatsApp desde los que se coordinó el asalto a Ceuta

La Razón, , 29-10-2026

El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) ha detectado la presencia de migrantes ya «asentados» en España o en «suelo europeo» en los grupos de WhatsApp desde los que se orquestó la entrada masiva e irregular de personas procedentes de Marruecos a Ceuta del pasado mes de julio.

En un informe, al que ha tenido acceso LA RAZÓN y en el que los agentes reconstruyen la organización digital que precedió a la invasión de la ciudad autónoma, aseguran que algunos de estos perfiles habrían facilitado «apoyo logístico» e «información» a familiares o conocidos, que pretendían acceder de forma irregular a Ceuta. También añade que, una vez producida la entrada masiva, muchos de ellos proporcionaron alojamiento a los inmigrantes ilegales, que evitaban ser «detectados por las autoridades».

En el documento de 61 páginas, que ya ha sido remitido a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón, los agentes exponen que habían detectado el incremento de la actividad digital antes de los hechos. El 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, el CENIF emitió una alerta a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla por un «riesgo extremo de colapso a causa de las entradas irregulares de migrantes» en las ciudades autónomas.

La información que obtuvieron del fenómeno «haraga» (concepto magrebí que alude al cruce fronterizo irregular) les permitió conocer con antelación que se estaba llevando a cabo «un llamamiento masivo a la movilización de estos migrantes con el objetivo de llevar a cabo una entrada irregular en territorio nacional».

El CENIF explica que el proceso comenzó con la captación masiva en redes públicas –como Facebok o TikTok– hasta llegar a la potenciación «psicológica» previa y «orientada a normalizar el cruce e incentivar la adhesión» para, finalmente, acceder al paso fronterizo entre Marruecos y España y «colapsar» la capacidad de respuesta de las autoridades nacionales. Según explican, las redes públicas funcionaron como el «escaparate de funcionamiento» y el «filtro inicial» que nutrió a la masa crítica de miembros que, posteriormente, fue gestionada en hasta 19 grupos de WhatsApp.

Tras analizar más de 39.263 mensajes, datados entre el 24 de julio (días antes de la entrada masiva) hasta el 14 de agosto, los mandos exponen que se propagaron rumores sobre supuestas «aperturas de frontera, indicaciones en tiempo real sobre la debilidad en los dispositivos policiales o una aparente permisividad absoluta en los controles para forzar desplazamientos masivos hacia el perímetro fronterizo». Así, explican, se amplificó el «efecto llamada» y se produjo una de las mayores crisis migratorias que han sumido la ciudad de Ceuta en el «caos».

No obstante, el CENIF asegura que con la información de la que disponían se dibujó «una previsión de escenarios» en el que calificaba de «extremo» el riesgo de que se produjeran «entradas a nado» junto a un «salto a la valla de forma coordinada» –como, finalmente, ocurrió–.

En otros documentos remitidos a la juez e incorporados ya al sumario del «caso Ceuta», el CENIF corrobora que, efectivamente, la entrada masiva a la ciudad autónoma contó con agentes policiales marroquíes, que se encargaron en algunos casos de impartir «instrucciones» a los inmigrantes.

En otro informe, la Policía detalla con fotografías hasta 24 agentes marroquíes sin uniforme, que actuaron como «dinamizadores sobre el terreno». «Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están montando un control policial para evitar la llegada al espigón, se observa la pasividad de las mismas, puesto que la gente lo está atravesando sin problema», expone en una de las descripciones.

Las pesquisas apuntan a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos como responsables de la autoría «intelectual» de la entrada masiva e irregular de inmigrantes a Ceuta. La juez Tardón exigió esta misma semana al Gobierno que en un plazo de 15 días desclasifique todas las comunicaciones que hubo entre el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y los servicios secretos de Marruecos.

Es decir, quiere determinar qué autoridades españolas conocían los movimientos migratorios que se estaban preparando, con cuánta antelación fueron advertidas, qué decisiones adoptaron ante las alertas recibidas y qué papel jugó Marruecos en toda la crisis migratoria a fin de identificar la autoría «material» de la invasión que sufrió la ciudad autónoma.

Por otro lado, en otro documento, la Policía cifra en 204 los inmigrantes que consiguieron alcanzar la Península tras la entrada masiva e irregular. Los agentes detallan que, desde el 31 de julio hasta el 16 de agosto de este año, las llegadas se multiplicaron por doce respecto a las cifras del año anterior, que apenas superaron la veintena. Fuentes consultadas por este periódico, detallan también que la totalidad de ellos fueron detenidos.

En este sentido, y en otro informe remitido a la juez Tardón, el CENIF identifica hasta cinco organizaciones dedicadas al tráfico de personas a través de diferentes rutas entre Marruecos y España, con al menos 54 integrantes y una capacidad operativa conjunta estimada de 177 inmigrantes. No obstante, especifican que ninguna de estas cinco redes estuvo detrás de la entrada masiva a la ciudad autónoma.

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