La Policía destapa una gran operación de agentes encubiertos marroquíes guiando el asalto de Ceuta
Un dossier, tres confesiones y cinco vídeos remitidos a la jueza Tardón revelan con todo lujo de detalles la participación de «dinamizadores» de Rabat en la avalancha humana
Diario Vasco, , 28-10-2026Un hombre avanza contra la multitud y la anima con las manos a seguir hacia Ceuta. Otro ayuda a mujeres y niños a bajar por el espigón, sin aparente intención de cruzar. La Policía ha detenido las imágenes en esas figuras vestidas de calle: sospecha que dirigían la avalancha mientras parecían formar parte de ella.
Los documentos del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), de la Policía Nacional, remitidos a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón revelan sospechas sobre una operación de agentes marroquíes encubiertos para dirigir el asalto a Ceuta del 30 y 31 de julio. El informe incorpora cinco vídeos como anexos.
A esos documentos, a las imágenes y a las declaraciones policiales de tres marroquíes que cruzaron la frontera ha tenido acceso este periódico. Los testigos reconocen a responsables policiales y administrativos de Marruecos. Las pesquisas apuntan a una posible coordinación entre hombres de paisano, uniformados y autoridades locales durante la movilización. O sea, que funcionarios de Rabat lejos de tratar de impedir el paso a la muchedumbre, ‘pastorearon’ a la multitud hacia la ciudad española. El informe del CENIF, como ya hicieran los del CNI, desmiente por tanto la versión oficial del Gobierno español de que Marruecos cooperó en lo que pudo para evitar el asalto.
Hay 24 fichas de presuntos «agentes dinamizadores» y otras diez de uniformados. En ellas los investigadores persiguen un detalle revelador: algunos hombres parecen ocupar un lugar distinto al de quienes quieren alcanzar España. Observan, ordenan, hacen señas, hablan por teléfono. Y, en ocasiones, permanecen junto al cordón policial.
El CENIF asegura que algunos paisanos incluso daban órdenes a los uniformados: «En algunos casos se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno». Les atribuye «actitudes de control, liderazgo y dirección de la situación». Este dato, sostienen los investigadores, es crucial para defender que todo el asalto fue dirigido por esos agentes encubiertos.
Uno de los rostros tiene nombre en la declaración de H.E.B., exsargento jefe de la Gendarmería Real marroquí. Identificó al bacha de Castillejos, Youssef Haji, autoridad administrativa local, y declaró que lo vio el 30 de julio cerca del hotel Senator, muy cerca de la frontera, junto a veinte o treinta agentes.
Según el acta, Haji «estaba hablando por su teléfono al mismo tiempo que conversaba con los agentes y mientras les hacía indicaciones con sus manos». Preguntado si daba instrucciones, el antiguo gendarme respondió sin titubear: «Sí que estaba dando órdenes en ese momento».
La ficha número dos muestra al hombre reconocido con un polo rojo, gorra y móvil, rodeado de policías y dando indicaciones a conductores de camiones cisterna antidisturbios. Esa grabación corresponde al retorno de inmigrantes desde Ceuta. El testigo también identificó fotográficamente al prefecto de Seguridad de Tetuán, Mohamed El Oualidi.
El nombre de El Oualidi reaparece en el interrogatorio de M.A., que entró a nado hacia las cinco de la tarde. Reconoció en las imágenes al mando policial y a Younes Tazi, wali de Tánger – Tetuán – Alhucemas. También señaló a un secretario de la Administración provincial. Sus identificaciones proceden de fotografías y vídeos mostrados por la Policía.
Z.E.Y., que cruzó sobre las nueve de la mañana, identificó al hombre de la ficha seis como teniente de las Fuerzas Auxiliares destinado en el Tarajal. En las imágenes viste de paisano y camina contra la corriente. No intenta pasar a Ceuta en ningún momento. El testigo, antiguo militar, dijo conocerlo de intentos anteriores de entrada; precisó que no lo vio el día del asalto.
Las fotografías conducen ahora desde las rotondas de Castillejos hasta la orilla del Tarajal. Según el informe, los uniformados marroquíes daban indicaciones para superar obstáculos y organizaban el acceso a puntos de paso. En algunos vídeos aparecen junto a la alambrada y al espigón, mientras grupos enteros avanzan sin ser detenidos.
Una ficha recoge a un hombre ayudando a atravesar la valla que separa Castillejos del mar. Otra describe a quien «asiste a mujeres y niños a bajar por el espigón, sin aparente intencionalidad de emprender la marcha él mismo». También aparece un control policial atravesado «sin problema» por la multitud, bajo la mirada de los agentes.
Los investigadores se detienen en quienes caminan contra corriente, observan o graban sin intención visible de cruzar. Algunos llevan pantalones largos, zapatillas y gorras, un atuendo inusual para alguien con intención de echarse al mar. Algún supuesto agente encubierto es poco cuidadoso con su disfraz y se deja puestos en sus prendas emblemas policiales. Un hombre graba junto a un furgón policial; otro conversa con dos individuos trajeados. Otra imagen muestra a una mujer indicando con gestos la dirección que debe tomar la multitud.
El informe califica de «total permisividad» la respuesta marroquí el día 30 y afirma que no se registró ninguna tentativa seria de dispersar a las personas concentradas. Los investigadores hablan, además, de un «guiado activo» hacia el agua y los puntos de acceso al Tarajal.
Los cinco vídeos ordenan la reconstrucción: uno usa Shadowmap para fijar franjas horarias; otro reúne imágenes de uniformados; un tercero, de siete minutos y 36 segundos, sigue a los dinamizadores; el cuarto combina ambos grupos y el quinto recoge a personas que solicitaban asilo tras llegar a la playa. Las fichas incluyen fotogramas originales y versiones mejoradas con inteligencia artificial.
El CENIF describe una entrada escalonada. Primero llegaron mayoritariamente jóvenes equipados con neoprenos, aletas y flotadores. Después aparecieron adultos, familias y niños. Por la noche volvieron a predominar los jóvenes preparados para nadar. Para los policías, esa secuencia contribuyó a colapsar la recepción y a limitar la respuesta española.
La difusión del mensaje de que la frontera estaba abierta multiplicó el movimiento. Entre los llamamientos rastreados por el CENIF figura uno especialmente explícito: «Bajaros (sic) todos a Castillejos, somos mil y entramos, os indicaré el camino». El estudio relaciona los mensajes en redes con el avance físico hacia el espigón.
La movilización se propagó desde grupos abiertos de Facebook hacia chats cerrados de WhatsApp. El CENIF detectó números de teléfono que operaban simultáneamente en varios grupos, actuando como altavoces de los mensajes.
Los investigadores sitúan a los organizadores sobre el terreno en el tercer escalón de una estructura de cinco niveles. Por debajo, quienes cruzaron y quienes viralizaron las convocatorias. Por encima, los responsables de planificar y dirigir. La Policía todavía no había conseguido individualizar a los integrantes de esos dos escalones superiores.
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