Los padres de Alex Pretti acusan al Gobierno de Trump de ocultar evidencias sobre su muerte

El enfermero estadounidense fue baleado fatalmente por agentes federales en enero mientras documentaba con su celular una redada migratoria en Minnesota

El País, Isaías Alvarado, 28-10-2026

Como el resto de los estadounidenses, los padres de Alex Pretti se enteraron por televisión de que su hijo, un enfermero de 37 años, había sido abatido a tiros mientras era sometido por agentes federales durante una redada migratoria en Minnesota, en enero pasado. Pretti documentaba con su teléfono el operativo. Este martes, 275 días después de aquella tragedia, Michael y Susan Pretti rompieron su silencio para exigir justicia.

“Queremos que los asesinos de nuestro hijo comparezcan ante la justicia de una vez por todas”, exclamó Susan Pretti, con la voz entrecortada, durante una conferencia de prensa. “Minnesota rechazó esta injusticia. Estados Unidos rechazó esta injusticia. Y hoy estamos aquí para suplicarle al Departamento de Justicia que haga lo correcto, que haga que quien asesinó a nuestro hijo responda por lo que hizo”, agregó.

Los padres de Pretti aseguraron que la Administración de Trump ha retenido pruebas a los fiscales locales que investigan el incidente. También denunciaron que ningún representante del Gobierno se ha acercado siquiera a ofrecerles sus condolencias ni a hacerles preguntas que pudieran contribuir al esclarecimiento del caso.

“Nos enteramos de que nuestro hijo había sido asesinado mientras lo veíamos por televisión. Nadie del Gobierno nos llamó ese día. No nos llamaron al día siguiente, ni al siguiente, ni durante los 275 días posteriores”, dijo Michael Pretti en la conferencia. “Nos rompe el corazón estar aquí. No desearíamos estar aquí. Desearíamos que Alex estuviera vivo”, exclamó.

En un vídeo difundido en las redes sociales, grabado desde el otro lado de la calle, detrás del cristal de un establecimiento frente al lugar del incidente, se ve a casi una decena de agentes enmascarados abalanzarse sobre Pretti, que intentaba defender a una manifestante. Los agentes lo golpean y lo arrojan al suelo. Quien graba exclama: “¡Oh, mierda, ¿qué coño pasa?!”. A continuación, se escuchan los disparos que acabaron con la vida de Pretti, un atleta y enfermero que trabajaba en la unidad de cuidados intensivos, donde atendía a veteranos de guerra.

Las imágenes contradicen la versión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y de la Casa Blanca, que sostienen que Pretti empuñaba una pistola y llevaba dos cargadores, y que los disparos fueron en defensa propia. Según el DHS, los agentes realizaban una operación para localizar a un inmigrante indocumentado acusado de “agresión violenta” cuando “un individuo se acercó a agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos con una pistola semiautomática de 9 milímetros”. La dependencia afirmó que los agentes “intentaron desarmar al sospechoso, pero este se resistió violentamente”.

Pretti no tenía antecedentes penales y, según las autoridades de Minnesota, contaba con autorización para portar un arma de fuego. Sin embargo, el Gobierno sostiene que el agente que le disparó temía “por su vida y la de sus compañeros”.

El altar de Alex Pretti permanece en Nicollet Avenue, en Minneapolis, este martes.
El altar de Alex Pretti permanece en Nicollet Avenue, en Minneapolis, este martes.
Ellen Schmidt (AP Photo/Ellen Schmidt)
“Hemos sido tratados con crueldad”
Diecisiete días antes de que Pretti perdiera la vida en el tiroteo, Renee Good, también estadounidense, murió por los disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la misma ciudad. Ella hacía lo mismo que Pretti: vigilar los operativos migratorios, protestar y defender a sus vecinos inmigrantes.

Michael Pretti considera que la Administración de Trump no parece interesada en esclarecer el caso de su hijo. “Sabemos que la justicia se mueve lentamente. Pero incluso así existe cooperación y comunicación. Hemos sido tratados con crueldad”, lamentó.

El Departamento de Justicia señaló en un comunicado citado por la agencia Reuters que el caso sigue bajo su supervisión. La dependencia explicó que “las comunicaciones con los familiares, si es que las hay, se producen en una etapa posterior del proceso, como durante la presentación de cargos, la comparecencia inicial, la declaración de culpabilidad o inocencia, el juicio o la sentencia”. Y recalcó: “Por lo general, este tipo de comunicaciones no ocurren durante una investigación”.

El caso había escalado rápidamente al ámbito estatal. Keith Ellison, fiscal general de Minnesota, declaró poco después del incidente que a Pretti “lo asesinaron a plena luz del día”. Y añadió: “Fue ante nuestros propios ojos. Tanto el Estado de derecho como el sentido de justicia que todos llevamos dentro exigen una investigación completa, justa y transparente de su muerte”.

Mary Moriarty, fiscal del condado de Hennepin, abrió una investigación penal y en marzo demandó a la Administración de Trump para obtener acceso a las pruebas relacionadas con las muertes de Pretti y Good.

Pero las acusaciones de que las autoridades federales intentaban obstaculizar las pesquisas se intensificaron este verano, cuando Moriarty informó de que, aunque el Gobierno de Trump había entregado una cantidad “voluminosa” de pruebas sobre los tiroteos en los que murieron Pretti y Good, después descubrió que “se había omitido cierta información”.

Los fiscales federales respondieron entonces que no estaban obligados a divulgar más pruebas, dado que la oficina de Moriarty aún no había iniciado un procedimiento judicial en el caso.

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