El voto anticipado en EE.UU. se dispara entre los votantes demócratas a una semana de las elecciones
Pese a la intensa gira de campaña de Trump en octubre, el presidente no ha logrado de momento movilizar a sus bases
La Vanguardia, , 28-10-2026A una semana para las elecciones de mitad de mandato, que decidirán las nuevas mayorías en el Congreso de Estados Unidos, entre otros cientos de cargos y referéndums estatales, los demócratas tienen razones para el optimismo.
Les avala el precedente histórico, según el cual las midterms suelen castigar al partido en el poder, pero también las encuestas y los mercados de predicción, que ya estiman que podrían dar la vuelta tanto a la Cámara de Representantes como al Senado. Los datos de votación anticipada, tanto por correo como presencial, respaldan esa tendencia: con más de 30 millones de votos emitidos, se ha registrado un ligero aumento de participación respecto a las últimas elecciones de este tipo, hace cuatro años, mayoritariamente de votantes registrados como demócratas.
Concretamente, el 45% de los votos anticipados corresponde a los demócratas, frente al 30% de republicanos y alrededor de una cuarta parte de votantes sin afiliación política. Aunque el dato no muestra a quién han votado, sí revela que los registrados como demócratas y los ciudadanos sin afiliación están votando a un ritmo mayor que en el 2022, mientras que ha bajado la participación de los republicanos.
Los datos, recolectados de los 46 estados que los han comunicado, concuerdan con la última encuesta del centro Pew Research, según la cual los demócratas expresan una mayor motivación para votar que los republicanos. Esta tendencia se ha repetido una y otra vez desde que el presidente, Donald Trump, dio el salto a la política hace una década: cuando su nombre no está en la papeleta, es decir, en las elecciones legislativas, los republicanos suelen suelen movilizarse en menor medida que en las presidenciales.
Además, en los últimos 40 años, el partido del presidente ha perdido escaños en la cámara baja en ocho de las diez midterms celebradas, y en seis en el caso del Senado, por lo que el precedente histórico tampoco juega a favor de los republicanos. El propio Trump, inmerso en una intensa gira en octubre para tratar de salvar la papeleta de su partido, pareció anticipar una posible derrota este lunes: “Por alguna razón, a los presidentes no les va bien en las elecciones de mitad de mandato, por muy buenos que sean, incluso aunque sean los mejores, como nosotros”, dijo ante un público exaltado Mississippi, en su 21º mitin de campaña este mes.
El próximo 3 de noviembre, cerrarán las urnas en los 50 estados y, aunque el recuento podría tardar días en algunos de ellos, el resultado determinará la capacidad de acción del presidente de hacer avanzar su agenda política. En la actualidad, los republicanos mantienen estrechas mayorías tanto en la Cámara de Representantes (218 a 215) como en el Senado (53 a 47), y en los comicios de mitad de mandato se renuevan la totalidad del primero y un tercio del segundo. De este modo, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en cada una de las cámaras, algo que tienen altas probabilidades de lograr en la cámara baja, mientras que se augura una batalla más ajustada en la cámara alta.
De los 35 escaños en juego en el Senado, 22 están actualmente en manos republicanas, en estados en los que Trump ganó en el 2024 con amplios márgenes, en su mayoría. Para salir triunfantes, los demócratas deben mantener escaños competitivos, como Michigan o Georgia, y dar la vuelta al menos a cuatro ocupados actualmente por republicanos, como Iowa, Ohio, Maine o Alaska, que se presentan como los más asequibles, o dar la sorpresa en bastiones republicanos, como Texas, Kansas o Florida, donde en las últimas semanas se han ajustado las encuestas.
Las encuestas han fallado repetidamente en la última década a la hora de predecir el resultado de las elecciones, infravalorando sistemáticamente a los republicanos. Pero, más allá del resultado, la tencencia muestra una tormenta perfecta para Trump, que encara los peores índices de aprobación de su vida (alrededor del 30%). La primera preocupación de los estadounidenses es la corrupción, seguida del coste de la vida y, concretamente, los elevados precios de la gasolina debido a la impopular guerra en Irán. Son, precisamente, los asuntos que más están repitiendo los demócratas en sus discursos.
De los más de 30 millones de votos anticipados emitidos hasta la fecha, cerca de la mitad se han depositado de forma presencial y la otra mitad se han enviado por correo. Este último método, que se popularizó a partir de la pandemia de coronavirus, ha sido puesto en duda repetidamente por la Administración Trump, que ha chocado este año con la justicia en su intento de restringir el envío de papeletas y ponerlo bajo supervisión federal, alegando sin pruebas la existencia de un fraude electoral generalizado por parte de inmigrantes indocumentados.
Dado el discurso de su líder, los republicanos tienden a ser más recelosos a la hora de votar por correo, pues también lo consideran más manipulable. Aun así, su participación de momento es menor a la de anteriores ciclos de midterms, un mal augurio para el trumpismo, aunque todavía está a tiempo de revertir la situación.
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