Flavio Bolsonaro se suma a la lista de prófugos de la justicia de la extrema derecha brasileña

Desde influencers del 'gabinete de odio' hasta la diputada ultra que apuntó su arma a un periodista negro

La Vanguardia, Andy Robinson/Rio de Janeiro, 28-10-2026

En otros tiempos, Brasil fue el país donde los fugitivos de la justicia internacional encontraban un refugio sin leyes molestas y sin tratados de extradición.

Nazis como Josef Mengele o Gustav Wagner se asentaron en el interior del estado de São Paulo con nuevas identidades para esquivar los juicios de Núremberg. El célebre cabecilla del Gran Robo del Tren, Ronnie Biggs, que asaltó un tren de correo en Inglaterra en 1963, se fugó a Río de Janeiro, donde vivió durante 31 años. Jesse James Hollywood, el narcotraficante y asesino californiano, huyó de la justicia estadounidense en 2000 y se asentó también en Río. Hay muchos más ejemplos.

Pero ya todo se ha puesto al revés. Flávio Bolsonaro, que se fugó el martes desde Brasil a Miami, para evitar ser juzgado por delitos de blanqueo de dinero y fraude, es solo un ejemplo de bolsonaristas que buscan y encuentran santuario en EE.UU. o Europa.

Todo indica que Trump concederá un visado a Flávio Bolsonaro, que, tras perder su fuero parlamentario, huyó con su mujer y dos hijas a Miami. Se juntará en Estados Unidos con su hermano Eduardo Bolsonaro, afincado en Texas desde su propia salida de Brasil a principios del año pasado. Ambos hermanos denuncian la persecución por parte del Tribunal Supremo y el juez Alexandre de Moraes, considerado un “dictador tiránico” en el mundo paralelo del bolsonarismo. Cuentan con el apoyo del Departamento de Estado en Washington. Marco Rubio calificó las investigaciones de De Moraes como “una caza de brujas”

Tras ser investigado por su apoyo al intento de golpe de Estado urdido por su padre en 2022, Eduardo ha sido condenado in absentia por sus actividades en el lobby trumpista contra el Gobierno brasileño que se consideran un delito en Brasil. Eduardo, activo en la red internacional de ultraderecha, recibió casi 20 millones de euros del banquero fraudulento Daniel Vorcaro, supuestamente para financiar la película Dark Horse. Flávio está siendo investigado por su papel en la transferencia de este dinero, así como por su asociación con el abogado  Willer Toraz, acusado de blanqueo de millones de euros en el mercado de apuestas. Pero esto es solo la punta del iceberg. El hijo mayor del clan Bolsonaro siempre ha aprovechado su inmunidad legal en el Congreso para desviar dinero público hacia su propio bolsillo. La huida le libra también de posibles investigaciones pendientes por sus vínculos con paramilitares armados en Río.

Hay otros casos de fugitivos bolsonaristas. Alexandre Ramagem, diputado y estrecho aliado de Bolsonaro padre que participó en el intento de golpe de 2022, se escapó por la frontera con Guyana en 2025 y ahora vive en Miami. Paulo Figueiredo, el influencer de extrema derecha, nieto del exdictador militar, con residencia en Florida, no puede visitar Brasil al ser inculpado por participar en el intento de golpe. Allan Lopes dos Santos, otro incendiario youtuber bolsonarista y discípulo del difunto gurú de extrema derecha Olavo de Carvalho, se escapó a Florida en 2020 tras ser investigado por propagar falsa información.

Pero el caso más chocante de un refugio con impunidad en un país extranjero más generoso con los delincuentes que Brasil es Carla Zambelli, la diputada de ultraderecha  que huyó a Miami y luego a Roma, para escaparse de la justicia brasileña.

Esta beligerante diputada de ultraderecha, que solía perseguir a los diputados adversarios con su teléfono en modo video, fue acusada de dos delitos por el Tribunal Supremo.

Por un lado, participar en un intento de hackear las bases de datos del Consejo Nacional Electoral, parte del intento de golpe. Por otro,  perseguir a punta de pistola al periodista afrobrasileño Luan Araújo en São Paulo unos días  antes de las elecciones de octubre de 2022.  Tras discutir con Araújo delante de un restaurante en el distrito paulista de Jardims, Zambelli corrió detrás de Araújo con su arma apuntada hacia su espalda. Cuando el periodista buscó refugio en un bar, Zambelli le obligó  a arrodillarse.

La  pelirroja ultraconservadora de 44 años fue detenida en Roma en julio de 2025, tras una solicitud de extradición emitida por Moraes. “Soy inocente (…) soy una perseguida política”, insistió.

No resultaba muy creíble, pero la justicia italiana, tal vez bajo presiones de Washington, acabó por creérselo. En mayo de este año, el Tribunal de Casación, el de última instancia, denegó la extradición relacionada con el presunto delito de hackear el sistema electoral. Zambelli fue puesta en libertad. Con ciudadanía italiana, ha podido disfrutar la dolce vita en su país de adopción. Tras salir de la cárcel, anunció emocionada ante los medios que mantendría su “misión de la vida” de “mantener viva la bandera del conservadurismo”.

Por supuesto, resulta más difícil rechazar la extradición relacionada con el delito de intimidar a un hombre negro  con un arma de fuego, una agresión que todos pueden comprobar con un rápido vistazo a este video. Pese a la obviedad del crimen, que roza la hediondez en un país con pasado esclavista como Brasil, el tribunal de apelaciones en Roma acaba de decidir  posponer la decisión sobre si extraditar o no.

Consultado por La Vanguardia, Araújo denunció la injusticia: “En los últimos cuatro años no he sido tan voluble como podría haber sido respecto a la violencia que sufrí por parte de Carla Zambelli, pero, al comparar mi situación actual con la de ella, tengo que desahogarme. He perdido oportunidades profesionales, he perdido relaciones y he perdido la paz mental. En cambio, esa mujer ha sufrido mucho menos de lo que debería haber sufrido.”

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