Vox y Aliança Catalana ya tienen culpable para los disturbios de Barcelona: el “islamoizquierdismo”
La extrema derecha trata de obtener rédito electoral al vincular las políticas de inmigración con el episodio de saqueos
El País, , 27-10-2026A Vox y a Aliança Catalana les separa la bandera, pero les unen más cosas de las que les gustaría, también las palabras. Rivales en Cataluña, aunque en fase de tregua —el partido de Sílvia Orriols ha renunciado a presentarse a las elecciones del 29-N—, los dos partidos de ultraderecha han coincidido en el concepto empleado para señalar al culpable de los disturbios del sábado en el centro de Barcelona, el mal que acecha detrás de los saqueos a comercios: el “islamoizquierdismo”, un neologismo de origen francés que designa una supuesta alianza entre las fuerzas de izquierdas y el islamismo.
Orriols, que mantiene posiciones islamófobas y una defensa cerrada de las acciones del Gobierno de Israel, pidió que las ayudas de la Generalitat a los palestinos se “redirijan a indemnizar a los comerciantes que han sufrido saqueos y destrozos a manos del islamoizquierdismo”. “¿Aún los queréis acoger?“, se preguntaba, irónica, en alusión al lema (“volem acollir”) con el que una parte de la sociedad catalana expresó, en 2017, su solidaridad en plena crisis de los refugiados en Europa. Vinculando de forma nada disimulada inmigración y delincuencia, Orriols dijo que los vándalos “no son estudiantes indignados”, sino “inmigrantes subsidiados destruyendo Cataluña”.
La alcaldesa de Ripoll y diputada en el Parlament da un nuevo giro a su argumentario: ya no solo vincula inmigración y delincuencia sino que culpa, en última instancia, a las izquierdas por haber permitido los saqueos con sus políticas públicas. Fue más claro aún, también en la red X, el ideólogo del partido y candidato a las próximas municipales por Barcelona, Jordi Aragonès. “Lo que Barcelona vivió ayer [por el sábado] eran invasores haciendo de invasores” y el resultado de lo que llamó “políticas inmigracionistas” de la Generalitat. Aragonès, que da las explicaciones en un vídeo frente a una de las tiendas saqueadas, da por hecho que los detenidos (130, de éstos 76 menores) son magrebíes, “los que llevan gorra del PSG y piden sigarros”.
Al neologismo francés se ha apuntado también Joan Garriga, portavoz del grupo parlamentario de Vox en Cataluña. La vieja fórmula (un fantasma recorre Europa), resuena en sus declaraciones a propósito de los disturbios. “El monstruo del islamoizquierdismo ya ha llegado a Barcelona. El mismo que destroza calles en Francia ya lo hace en nuestra tierra”, explica Garriga, que desarrolla un poco más cómo opera esa supuesta alianza escogida como cabeza de turco invisible: “El islamoizquierdismo ha venido de la mano del socialismo y está campando a sus anchas”.
Vox sí se presenta el 29-N y por eso llama a “cambiar de rumbo” con urgencia, porque es “ahora o nunca”; o, como lo dice de forma aún más apocalíptica el otro Garriga de Vox, Ignacio Garriga, el secretario general, es “Vox o el caos”. El diputado también fue a grabarse al día siguiente frente a una de las tiendas más afectadas (PC Componentes) para señalar a “jóvenes de origen extranjero” como responsables de “los saqueos, destrozos y agresiones” ocurridos en Barcelona. La precampaña ya huele a campaña: “Llevamos mucho tiempo denunciando que lo que ocurría en Francia o Italia acabaría pasando en España”, agrega.
Lo que para Vox eran avisos de lo que estaba por venir, para otros es una profecía autocumplida. El candidato de Esquerra a las elecciones, Gabriel Rufián, señaló el domingo como “bastante probable” que la extrema derecha (no aludió a partidos concretos) “esté detrás” de la captación de los jóvenes que, finalmente, participaron en los disturbios. “Huele a operación de Estado desde aquí, hay estados que se están especializando en desestabilizar a otros países”, agregó. No hay evidencias, al menos por ahora, que vinculen la movilización (surgida en Tik Tok y redirigida después a grupos privados de WhatsApp y Telegram) con la extrema derecha. Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación, con todas las hipótesis sobre la mesa, para intentar aclarar quién está detrás de la organización de una protesta que, para Vox y Aliança, ha sido pura munición electoral.
El eco de los disturbios ha llegado también, y con celeridad, a oídos de Donald Trump. El presidente norteamericano ha vinculado los incidentes, también en Francia e Italia, con la llegada de migrantes. “La gente que está causando problemas es gente que odia” a esos países. “No son de allí, les odian”.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que el ejecutivo tiene “cero tolerancia” con los violentos y ha criticado que los disturbios son “puro vandalismo”, en línea con lo que ya expresó el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Junts per Catalunya, sin embargo, mantiene la presión y ha lanzado un ultimátum de 48 horas al Govern para que dé explicaciones y ya avanza que, si esas aclaraciones no convencen, pedirá “ceses”. Así lo ha apuntado Míriam Nogueras en una comparecencia desde la sede del partido en Barcelona, donde ha cargado contra Salvador Illa y Jaume Collboni, al considerarles los máximos responsables de la seguridad ciudadana. “Cataluña necesita orden, seguridad y respeto, y quien quiere gobernar tiene que poder garantizar eso”, ha apuntado Nogueras. La portavoz de Junts en el Congreso ha denunciado falta de previsión, tanto del Ayuntamiento de Barcelona como de la Generalitat. “Qué plan de prevención tienen? Porque si tienen alguno queda claro que no ha funcionado”, ha remachado.
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