Lula rompe la ola de victorias derechistas que espolea Trump en América Latina
Bolsonaro pide la anulación de los comicios por la polémica extensión del horario de votación
La Voz de Galicia, , 27-10-2026Se apoyó también en el diputado André Janones, hasta hace poco desconocido y ahora una celebridad en Brasil, para movilizar a los internautas en uno de los países del mundo que más tiempo dedica a las redes sociales, espoleando el Ejército de Lula, un grupo de WhatsApp que ha superado los diez millones de seguidores.
El resultado fue una remontada histórica. Lula ganó con 64,2 millones de votos (51,79 %) —diez millones más que en primera vuelta— frente a los 59,4 millones (48,21 %) de su rival, que solo logró sumar para su causa 2,7 millones de sufragios adicionales pese a que ninguno de los aspirantes eliminados a principios de mes había dado su apoyo al actual mandatario.
Tres millones de personas más acudieron a votar y apostaron mayoritariamente por Lula, mientras que, sobre todo en las regiones más derechistas del sur, muchos de los votos de los candidatos alternativos fueron también a parar a la campaña del progresista, que aglutina a formaciones y políticos desde la izquierda radical hasta el centroderecha empresarial. Es la primera vez, tras la redemocratización de Brasil en los 80, que gana la presidencia un político que fue segundo en primera vuelta.
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«Necesitaremos tiempo para entenderlo plenamente, pero creo que es un político del siglo XX que, en el último momento posible, se dio cuenta de cómo llevar una campaña del siglo XXI. Después de su derrota en la primera vuelta, empezó a llevar un smartphone por primera vez, se rodeó de ayudantes más jóvenes que sabían cómo llevar una operación digital real y finalmente pudo generar emoción en uno de los países más radicalmente online del mundo», escribió el analista internacional Brian Winter.
Celebración en las calles
Decenas de miles de personas se congregaron en la avenida Paulista de São Paulo para celebrar el triunfo de Lula. «Brasil no será el patio trasero de nadie», dijo Da Silva, refiriéndose a EE.UU. Su triunfo corta la racha de casi dos años de victorias de la derecha en América Latina alentada desde Washington por Donald Trump.
Se produce además en un momento clave geoestratégicamente para Brasil porque superará al país norteamericano antes de fin de año como la mayor potencia agrícola del mundo y tiene en su subsuelo las segundas mayores reservas de tierras raras —tras China—, básicas para las energías renovables y los dispositivos de alta tecnología civil y militar.
«Es imposible reconocer el resultado en estas condiciones», dijo el derrotado Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2018-2022), condenado por el Supremo Tribunal Federal (STF) a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
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El candidato ultraderechista reclama que se anulen los comicios porque Cristiano Zanin, magistrado del STF y exabogado de Lula, extendió dos horas el horario de la votación a petición de la campaña del presidente. La izquierda había denunciado que cientos de autobuses públicos no habían circulado en varias ciudades claves del país, perjudicando así a sus votantes. El fallo se hizo público instantes antes del cierre de colegios, fijado a las 17.00, y eso provocó desconcierto en algunas sedes y agitación. Sin embargo, apenas se habrían registrado 35.521 votos en las dos horas de extensión de horario, según datos del Tribunal Superior Electoral recogidos por el canal Globo, mientras que la diferencia entre los candidatos fue de 4,4 millones de sufragios, lo que hace muy difícil que la reclamación prospere.
«El margen de victoria fue muy largo para ser explicado por el retraso del cierre u otras irregularidades. Importantes focos de poder, incluida la bancada parlamentaria del Centrão, aceptaron el resultado. Los Bolsonaro le pedirán apoyo a la Casa Blanca, pero es importante que la vasta mayoría de líderes latinoamericanos, incluidos derechistas como Keiko Fujimori y José Antonio Kast, reconocieron rápidamente la victoria de Lula. Concluyeron que se acabó y la Administración Trump debería hacer lo mismo», considera el analista Winter. Trump ya expresó ayer dudas sobre el resultado electoral.
Lula no tendrá, en cualquier caso, un cuarto mandato sencillo. Las distintas formaciones de derechas son mayoría en el Congreso. Una parte de esas bancadas están dispuestas a apoyar a su Gobierno, pero desde luego no con políticas marcadamente izquierdistas. Nombres importantes en la ultraderecha ya han avisado de que intentarán destituirlo a través del Legislativo.
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