La inmigración como prioridad

Esa actuación en África ha de producirse de la mano de la Unión Europea, porque estamos hablando de su frontera sur

Canarias 7, Editorial Las Palmas de Gran Canaria, 25-10-2026

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez sigue sin dar respuesta a los numerosos interrogantes en torno a la crisis vivida en Ceuta a finales de julio, con la entrada de decenas de miles de personas ante la evidente pasividad del Reino de Marruecos, en Canarias el repunte migratorio vivido en las últimas semanas también tropieza con el silencio de la Administración estatal, que todavía no ha atendido la solicitud del Gobierno de Fernando Clavijo de una reunión para ser informada de lo que ocurre y conocer qué medidas está activando el Estado si es que las hay.

El Hierro vuelve a ser foco de atención, con la continua llegada de cayucos. Según los testimonios de sus ocupantes, el lugar de salida está cada vez más al sur, lo que acrecienta los riesgos durante la travesía. Detrás de esos flujos se esconden las mafias que trafican con la miseria de millones de africanos, pero también la incapacidad de los gobiernos ribereños para controlar a esos grupos y vigilar sus costas.
Ante circunstancias en las que se pone en riesgo las vidas humanas, no es de recibo quedarse de brazos cruzados. La respuesta ante el fenómeno migratorio irregular no puede ser disculparlo por el hecho de que estos meses de finales de otoño se caracterizan por mareas en calma, como si no se pudiese hacer otra cosa que sentarse en el muelle de La Restinga a esperar a que lleguen los cayucos para atender a sus ocupantes y rezar para que en la travesía no pierdan el rumbo o naufraguen. Un Gobierno progresista, como el que Sánchez ha presumido de dirigir, tiene que elevar mucho el listón de su reacción. Porque cada embarcación que llega, como cada agujero en los controles fronterizos en Ceuta o Melilla, es una constatación del fracaso de las políticas migratorias.

Y esa actuación en África ha de producirse de la mano de la Unión Europea, porque estamos hablando de su frontera sur. Pero difícilmente un Gobierno peleado con sus socios comunitarios, como es el de Sánchez, puede encontrar apoyos en Bruselas y entre las cancillerías europeas.

El Gobierno que salga de las urnas el 29 de noviembre ha de colocar el fenómeno migratorio entre las prioridades, sin retroceder un paso en la atención a quienes llegan; sin convertir a Canarias como territorio fronterizo que es en una especie de cárcel para los migrantes, pero, sobre todo, asumiendo que el reto está en una acción coordinada y eficaz en África. Es allí donde hay que combatir a las mafias y garantizar condiciones de vida digna que eviten que una mayoría se plantee la emigración como única salida.

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