El ceutí de la 'casa de los horrores' ganaba 1.000 euros al día con 74 inmigrantes hacinados, les esclavizaba en obras bajo su control y dormía con una de ellas

El detenido, ceutí de religión musulmana, les cobraba 20 euros por dormir en la casa y 10 euros por hacerlo en barracones. Sólo había un baño sin ducha para todos. Les intimidaba y explotaba a varios de los 10 menores en el grupo

El Mundo, Quico Alsedo, 23-10-2026

No sólo alojaba en su casa a 74 inmigrantes llegados los pasados 30 y 31 de julio a Ceuta en el masivo asalto a la frontera de El Tarajal. También les esclavizaba, poniéndoles a trabajar en obras bajo su control, les intimidaba con el perro que protegía la finca, e incluso dormía en su habitación, a salvo de la insalubridad del resto de la casa, compartiendo cama con una de las inmigrantes.

A ella, por cierto, no le cobraba nada, al menos económicamente. El resto de magrebíes que malvivían en esta casa del barrio de El Príncipe pagaban entre 10 y 20 euros la noche. Él, el ceutí musulmán dueño de la casa, ya detenido y en prisión provisional, hacía “más de 1.000 euros de beneficio por noche”, sostienen fuentes policiales. La casa tenía, por cierto, un único baño para los migrantes. Sin ducha.

Un gran despliegue policial reventó el martes pasado un inmueble de dos plantas la barriada de El Príncipe, una de las más duras de la ciudad autónoma de Ceuta. Los agentes tiraron la puerta abajo como si de una guarida de narcos se tratara, aunque dentro sólo había personas desprotegidas, que “ya no pueden dormir a la intemperie, porque el clima no lo permite, pero tienen que buscarse la vida para su gran objetivo, que es no pasar el triaje [de las autoridades] e intentar cruzar como sea a la Península”, explican fuentes policiales.

La operación suponía el punto culminante del trabajo de los agentes de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), que forma parte de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional. Los policías llevaban tiempo controlando la casa en un entorno muy complicado para realizarlo, porque El Príncipe, al igual que otras barriadas de Ceuta, es un entorno muy difícil para realizar vigilancias, para las “tronchas”.

“Pero la realidad es que no hay resquicio de Ceuta que no estemos observando al milímetro”, explican estas fuentes, encargadas de luchar, policialmente, para que la ley siga imperando incluso con las posibilidades que da para delinquir la existencia de entre 10.000 y 12.000 inmigrantes sin apenas control en la ciudad, de 83.000 ciudadanos censados.

En la casa, de dos plantas y varios barracones en la pequeña finca, un “insalubre, horrible” submundo ocupado por 74 personas, las cuales “se pasaban la mayor parte del día vagando por la ciudad, hasta las doce de la noche o una de la madrugada”, en que volvían al lugar a maldormir.

A los que dormían en la casa se les cobraba 20 euros la noche. A los de los barracones, no completamente cerrados y por tanto expuestos a frío, 10 euros.

Sin embargo, había una manera de no pagar. “Varios trabajaban en obras que él controlaba, donde les daban como único pago un bocadillo, y se les cobraba menos la noche”. La existencia de estas prácticas, que supone su imputación por explotación de menores y por delito contra los derechos de los trabajadores, emergió en las declaraciones incluso de varios de los menores, alguno de los cuales sufrió heridas por mordeduras del perro del dueño.

Los agentes, con la correspondiente orden judicial y trabajando “codo con codo con Fiscalía”, realizaron la entrada hacia las 7.00 horas de la madrugada, “en mitad del sueño”, y el panorama que encontraron fue dantesco: las habitaciones cubiertas de mantas y sacos, los migrantes durmiendo con la misma ropa con que llevan semanas recorriendo la ciudad en busca de comida, y el dueño en su habitación con su concubina.

Las declaraciones de los inmigrantes destaparon las “intimidaciones” constantes del dueño, que no dudaba en amenazarles, y las investigaciones mostraron que el detenido intentaba montar una infraestructura para lucrarse consiguiendo enviarles a la Península, Eldorado de los magrebíes del asalto al Tarajal que habitan el limbo en que se ha convertido Ceuta.

En el objetivo de la UCRIF, “todos los que puedan intentar delinquir aprovechando que estas personas están aquí indocumentadas y sin un futuro claro”. Lo mismo los ceutíes que busquen hacer dinero con ellos, sea alojándolos o empleándolos en la economía sumergida, como los que les alquilan documentos para intentar saltar a la Península regladamente, en ferry: hace 10 días se detuvo a 40 inmigrantes intentando hacerlo con documentos ‘alquilados’, por miles de euros, por otros cinco ceutíes también detenidos.

Y dicen ustedes, que el “ceutí” explotador era musulmán? Debe ser una casualidad. Circulen, aquí no hay nada que ver.

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