Baby-mafia en Las Merindades: así funciona la caravana de brasileñas que viajan a Burgos para parir y conseguir papeles

Volaban desde Bruselas o París en el último trimestre de embarazo, pasaban un par de meses en Medina de Pomar o Villarcayo y se marchaban con un bebé español. 'Crónica' reconstruye el circuito de las 25 brasileñas que una red criminal trajo a parir a Burgos por 2.500 euros: un parto gratis, un empadronamiento ficticio y un resquicio legal que convierte al recién nacido en la llave de los papeles de sus padres, llegados a Europa ilegalmente

El Mundo, Alfonso Aparicio, 21-10-2026

Volaban desde Bruselas o París en el último trimestre de embarazo, pasaban un par de meses en Medina de Pomar o Villarcayo y se marchaban con un bebé español. ‘Crónica’ reconstruye el circuito de las 25 brasileñas que una red criminal trajo a parir a Burgos por 2.500 euros: un parto gratis, un empadronamiento ficticio y un resquicio legal que convierte al recién nacido en la llave de los papeles de sus padres, llegados a Europa ilegalmente

Una de las brasileñas que han parido en Medina de pomar paseando con su recién nacido por las calles del municipio burgalésCarlos García Pozo
Elinekelly y Joelma son dos de las 25 brasileñas que en los últimos diez meses han dado a luz en Burgos tras llegar a Medina de Pomar desde Bélgica y Francia, donde vivían sin papeles. Las trajo una red criminal formada por dos españoles y dos brasileños que las reclutaba con anuncios en redes sociales y les cobraba hasta 2.500 euros por un paquete cerrado: transporte, alojamiento y empadronamiento en el pueblo, un parto en la sanidad pública española y, gracias a un pequeño resquicio de la burocracia, un DNI español para el recién nacido que abría a sus padres la puerta de la residencia legal. Después, se marchaban de vuelta. Crónica ha seguido la pista de una de ellas en esta localidad de la comarca de Las Merindades.

La voz de alarma la dio el centro de salud de Medina de Pomar el pasado mes de mayo cuando sus enfermeras comprobaron que varias brasileñas con recién nacidos figuraban empadronadas en el mismo domicilio. “En mayo nos avisó la Gerencia de Atención Primaria de Burgos, porque el centro de salud había detectado un incremento considerable de mujeres embarazadas de origen brasileño que no estaban empadronadas en España”, explica a Crónica el comandante Alejandro Hernández, jefe del Grupo de Información de la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos, que ha dirigido la Operación Janduis junto al Equipo Territorial de Policía Judicial. “Ahí empezamos a investigar, y descubrimos que había una red criminal de brasileños y españoles que se dedicaban a lucrarse con este sistema”.

Según las pesquisas, esta red criminal empezó a operar en Medina de Pomar y Villarcayo a finales del 2025

Alejandro Hernández, jefe del Grupo de Información de la Comandancia de Burgos
Medina de Pomar, en el norte de la provincia, tiene 6.000 habitantes y entre 2019 y 2023 registró una media de 36 nacimientos al año. Solo en diez meses, las mujeres que trajo la red han sumado 25 bebés más. En las calles Briviesca y Saturnino Rodríguez y en la avenida de Bilbao, donde vivieron —y algunas todavía viven—, los vecinos relatan a este suplemento el verano que pasaron con ellas. “Por las tardes se ponía música y tenían su fiesta particular. Bailaban, cantaban”, recuerda una vecina. “Hacían juergas hasta las doce y pico de la noche. Y cantaban toda la tarde ahí en el balcón. Un jaleo impresionante”.

Más allá del ruido, ningún reproche: “Tranquilas, siempre a su rollo. En la calle no hacían nada, sin problema”. Lo que no pasaba desapercibido era el ir y venir de carritos: “He estado viendo cómo entraban y salían con ellos todo el verano”.

Lo mismo observaba la dueña del bar Lofer, brasileña, desde su barra frente a la calle Saturnino Rodríguez. “Ahí vivían muchas personas. Yo veía por lo menos tres. Las vi pasar mucho, con los carritos. Después se marcharon y he visto otras. Sabía que eran brasileñas porque se notaba, y algunas estaban con los maridos, otras no”. Solo llegó a conocer a una, de las primeras. “Vino aquí un día a desayunar. Tuvo el bebé y desapareció luego. Fue hace siete meses por lo menos”.

PAQUETES DE 2.500 EUROS POR MADRE
No fue la nacionalidad de las madres lo que llamó la atención, sino una serie de patrones que se repetían en muy poco tiempo. El comandante Alejandro detalla que las mujeres llegaban de Bélgica y de Francia con embarazos muy avanzados, daban las mismas direcciones al acudir a consulta, a veces hasta el mismo teléfono, y en varios casos se entraban acompañadas por el mismo hombre.

A la hora de captarlas, la organización clandestina se publicitaba por Instagram o anuncios en Facebook para ofertar paquetes que costaban en un principio 1000 euros pero que llegaban incluso a los 2500 euros. “Con ese precio les ofrecían alojamiento en una habitación compartida de un piso en la comarca de Las Merindades, en Villarcayo y en Medina de Pomar, así como el desplazamiento al centro de salud y a las oficinas para los trámites burocráticos”, explica Hernández.

La Guardia Civil todavía sigue investigando las cuentas bancarias de los implicados para cifrar lo que han ganado

Alejandro Hernández, jefe del Grupo de Información de la Comandancia de Burgos
El perfil de estas mujeres era siempre el mismo. “Brasileñas embarazadas, en el último trimestre, que están residiendo ilegalmente principalmente en Francia y en Bélgica”, resume Hernández. Allí, a quien no tiene papeles el parto le cuesta dinero, en torno a 2500 euros. El comandante reproduce lo que supondría para ellas parir en el país galo: “En Francia, aparte de tener que pagar 2.000 euros a la sanidad francesa, al niño no le dan la nacionalidad francesa hasta que no lleve años de residencia legal”.

La entrada a territorio español se hacía principalmente por el aeropuerto de Santander, a escasos 100 kilómetros de la comarca burgalesa. Las mujeres volaban por sus propios medios desde Bruselas o desde París. “Nosotros las hemos visto aterrizar en Santander, y allí las recogían los de la organización para llevarlas a los pisos”, cuenta el jefe del Grupo de Información. A partir de ese momento, la red se encargaba de todo.

LOS ROLES DE LA MAFIA
Los cuatro miembros se repartían los roles. Al frente estaba un español, vecino de Medina de Pomar y propietario de pisos, que dirigía la organización. Fue él quien «vio el negocio», en palabras del comandante Hernández: compraba viviendas baratas en mal estado, en torno a 40.000 y 50.000 euros, y las reformaba con varias duchas y varias neveras para alojar a varias familias a la vez. A su lado, el otro cabecilla, un bilbaíno también afincado en Medina, compartía con él el control de los seis pisos de Medina y Villarcayo, los contratos de alquiler ficticios con los que empadronaban a las mujeres y la presión para que se marcharan tras el parto y dejaran libre la habitación.

La parte brasileña de la red era la que tenía contacto directo con las clientas. Un hombre de 38 años captaba embarazadas en grupos de Facebook y hacía de chófer en el circuito completo: aeropuerto de Santander, Las Merindades, centro de salud, hospital de Burgos. Su mujer completaba el engranaje como colaboradora en los traslados y en la traducción ante médicos y funcionarios, el puente imprescindible entre mujeres que no hablaban español y una administración que no hablaba portugués.

La trama tenía una doble vía de ingresos: empadronaban en los mismos domicilios a inmigrantes ilegales que no tenían nada que ver con las mujeres brasileñas para tener documentación acreditativa con la que beneficiarse de las regularizaciones del Gobierno. “Aparte de las brasileñas, empadronaban a gente que no tenía nada que ver y cobraban por ello. Con eso lo que hacen es esperar a que se produzca una de estas regularizaciones que hace el Gobierno de vez en cuando. Es un fraude habitual de la inmigración. Se lucraban de ello también”, expone el comandante.

Uno de los buzones, sin nombre ni identificación del número del piso donde residen, al menos, tres madres brasileñas.Carlos Garcia Pozo
El beneficio económico era claro por lo asequibles que son los pisos en estas dos pequeñas localidades al norte de Burgos. Durante su visita a Medina de Pomar, Crónica charló con una de las vecinas que compartía portal con estas mujeres brasileñas. En anónimo, aseguró que uno de los pisos donde residían se compró por 38.000 euros.

Pese a que esto haya ocurrido en una comarca poco poblada, Hernández afirma que lo de las madres embarazadas “es súper habitual en España”. “Aquí lo hemos detectado porque es una comarca pequeña y nos llamó la atención, pero en las grandes ciudades es súper habitual”, explica. La clave para que se instalen en este tipo de lugares es el bajo coste de la vivienda, que permite rentabilizar la actividad ilícita.

En España, la atención durante el embarazo y el parto es gratuita aunque la madre esté en situación irregular. Y hay algo más valioso que el parto: el pasaporte del bebé.

EL ATAJO LEGAL HACIA papeles
El mecanismo es sencillo y perfectamente legal. El Código Civil establece que es español de origen el niño nacido en España de padres extranjeros cuando la ley del país de esos padres no le atribuye ninguna nacionalidad. La norma, llamada jurídicamente como “simple presunción” y que recoge hasta 14 países, existe para evitar que haya niños apátridas (sin nacionalidad). Brasil es uno de esos países ya que no reconoce automáticamente como brasileño al hijo de sus ciudadanos nacido en el extranjero, sino que exige inscribirlo en un consulado o que el menor fije después su residencia en Brasil. Mientras ese trámite no se haga, el bebé nacido en Burgos no es brasileño. Y España lo hace suyo.

En román paladino: la madre embarazada que había entrado ilegalmente en Europa procedente de Brasil viaja a España para parir, no inscribe al recién nacido en el consulado brasileño, se acoge a la declaración de nacionalidad con valor de simple presunción y al niño se le concede la nacionalidad española, con todo lo que implica a nivel de documentación y de ventajas. Por ende, ambos padres pueden pedir el permiso de residencia. Una vez conseguido todo eso, abandonan el país y se repite el mismo proceso.

Sólo la caravana de mujeres brasileñas de Las Merindades ha beneficiado a un total de 55 personas, incluidas las madres y los maridos de ellas. Muchos de ellos las acompañaban a España y después se marchaban a Francia y Bélgica. Algunos venían únicamente al final del proceso para obtener los permisos de residencia y poder permanencer en Europa.

ESPAÑA, En la MIRillA
Crónica ha localizado diversos grupos de Facebook en los que se hacen análisis exhaustivos de qué puntos de España elegir especialmente para parir y obtener la documentación. Las conversaciones giran en torno al precio del alquiler de la vivienda, las instalaciones de los hospitales cercanos, la forma de vida de la localidad….

En el grupo público de Facebook Mães & Pais brasileiros na Espanha, las preguntas se repiten con pocas variaciones. “Estoy embarazada, vivo desde hace ocho años en Portugal y tengo pasaporte brasileño. ¿En qué ciudad de España es más fácil conseguir la nacionalidad española del bebé y de los padres? ¿Cuánto tarda el proceso?”, escribía una usuaria anónima el pasado 17 de septiembre.

En mayo, cuando el centro de salud de Medina de Pomar daba la primera alerta, otra mujer embarazada y entonces residente en Bélgica, preguntaba si alguien conocía a “personas que hacen este tipo de trabajo”. No son casos aislados. Algunas cuentan abiertamente que quieren tener al hijo aquí para “conseguir los papeles para él, para mí y para mi marido”.

Dos carritos de bebés dentro del portal donde viven tres madres brasileñas en una de las calles céntricas de Medina de PomarCarlos García Pozo
Las respuestas dibujan un mapa donde todavía “sigue funcionando” este vacío legal de la simple presunción. Las usuarias comparan registros civiles y descartan destinos según lo que les cuentan conocidas suyas que han estado previamente: “En Málaga, Murcia, Valencia está imposible, tengo amigas que no lo consiguieron” advierte una. Otras citan Oviedo, Badajoz, Huelva, Elche, Almería, Cantabria o Ponferrada como lugares donde, aseguran, aún se tramita la nacionalidad por simple presunción.

Quienes lo han hecho detallan el proceso. Una madre cuenta que llegó a Asturias embarazada de siete meses, se empadronó al mes y vivía en las afueras de Oviedo. El documento del bebé salió a los dos meses del parto y la residencia de los padres, a los siete.

El caso de Burgos no ha frenado este movimiento, pero sí ha activado las alarmas de la Administración. A finales de agosto, otro participante anónimo en el mismo grupo avisó de que la vía se estrecha: España está denegando algunas nacionalidades porque llegan demasiadas mães grávidas.

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