Qué piensa Alice Weidel, colíder de AfD
La política de derecha populista alemana propone retirar la ayuda a Ucrania y expulsar a 4 o 5 millones de refugiados
La Vanguardia, , 21-10-2026Alice Weidel, copresidenta de Alternativa para Alemania (AfD), el partido populista de derechas alemán, tiene motivos de sobra para pensar que ha llegado su momento. Su formación encabeza las encuestas con una amplia ventaja y está a punto de liderar por primera vez un gobierno regional, en el estado de Sajonia – Anhalt. Durante una entrevista de una hora para The Insider en una sala del Bundestag con vistas al río Spree de Berlín, Weidel se muestra segura y elocuente. Sin embargo, resulta complicado determinar exactamente qué defiende Weidel.
Lo que rechaza está claro. Empezando por el apoyo alemán a la defensa de Ucrania frente a la invasión de Vladímir Putin. Inútil, afirma: Ucrania es “demasiado pequeña” y ya “ha perdido”. Alemania debería ejercer “presión sobre el presidente ucraniano” para que ponga fin a la matanza. La política debe seguir principios de “Alemania primero”, incluyendo imitar el acuerdo de Trump sobre el diésel con Rusia.
Peor aún, prolongar la guerra “pone en peligro a Alemania”, ya que podría convertirse en un objetivo. Esto es creíble, como sugieren los ataques híbridos de Rusia contra aliados de la OTAN. Sin embargo, Weidel se resiste a señalar a Rusia como una amenaza. Alemania culpó recientemente al Kremlin de un intento fallido de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig. Pero Weidel asegura que no ha visto pruebas de que Rusia estuviera detrás de este “supuesto intento de ataque con drones”. En cualquier caso, ¿qué pasa con el presunto bombardeo ucraniano de los gasoductos Nord Stream?
Este judo retórico es una costumbre. Cuando se le pide que señale indicios de que Putin quiere la paz, Weidel devuelve la pregunta: ¿y Zelenski? Reconoce que Rusia fue el agresor en 2022, pero añade: “Cuando la diplomacia está sobre la mesa, la historia también se sienta a la mesa”. Se refiere a que, durante décadas, Occidente ignoró las preocupaciones de seguridad de Rusia y debe dejar de hacerlo.
Weidel, una autodenominada “conservadora libertaria”, arremete contra el aumento del gasto en Alemania, que, según ella, provocará que los pagos de intereses se dupliquen en tres años. Los analistas afirman que las propuestas presupuestarias de AfD no cuadran. Sin embargo, Weidel insiste en que la reducción de las subvenciones energéticas, la ayuda exterior y las prestaciones sociales puede financiar rebajas fiscales y la reducción de la deuda. No incluye la defensa, que representa la mayor parte de la nueva deuda. De hecho, admite que “tendremos que gastar más”. Pero, en lugar de dar detalles, simplemente condena el apoyo de Alemania a Ucrania.
En cuanto al euro, es un “mito” que AfD busque abandonarlo, asegura Weidel (aunque el programa electoral del partido en los comicios del año pasado defendía en la práctica la salida). En realidad, lo que ella quiere es una reforma a fondo para que el Banco Central Europeo deje de financiar a países “altamente endeudados”. Le Pen, por su parte, aboga por una “financiación gratuita de la deuda, aunque Francia ya esté sumida en una grave crisis de endeudamiento”. Europa “sin duda” se encamina hacia una crisis en los mercados de deuda.
Solo hay una pregunta que le irrita. Weidel califica de “totalmente infundada” la sugerencia de que AfD ampara a extremistas, a pesar de que numerosos miembros del partido han estado relacionados con grupos etnonacionalistas o neonazis. Respecto a la “remigración”, un término ambiguo que la derecha populista utiliza con frecuencia, Weidel sostiene que simplemente significa deportar a solicitantes de asilo rechazados y casos similares. Dado que la guerra civil en Siria ha terminado, “el 100% de los ciudadanos sirios” debe regresar, al igual que los afganos y los más de un millón de ucranianos que están en Alemania, en cuanto se consolide la paz que ella asegura está cerca. “Cuatro o cinco millones” tendrán que marcharse.
Por el contrario, los “profesionales que quieran trabajar aquí” son bienvenidos. “¡Me encanta! ¡A todos en mi partido les encanta!”, exclama Weidel. ¿Desautoriza entonces a sus compañeros de Sajonia – Anhalt, cuyo reciente manifiesto cargaba contra los “trabajadores cualificados culturalmente ajenos”? En absoluto. De hecho, los propios trabajadores extranjeros a los que Alemania debería aspirar desconfían por los fracasos en la integración.
Detrás de la fanfarronería se esconde una hábil gestora política. Defiende con contundencia a Björn Höcke, la figura más polémica de AfD, que ha sido multado por emplear un eslogan nazi prohibido. Sin embargo, en su momento intentó expulsarle del partido, solo para descubrir que contaba con demasiado respaldo. Weidel no ha conseguido ganarse el cariño de los votantes en persona. Pero su capacidad para elegir las batallas, buscando acuerdos cuando es preciso, es su mayor baza política.
¿Podría eso extenderse a otros partidos alemanes? Todos los partidos tradicionales excluyen a AfD de las coaliciones según el llamado Brandmauer (cortafuegos). Esto, alega Weidel, obliga a un país que vota políticas de derechas a aceptar gobiernos de izquierdas. Sin embargo, si el Brandmauer cayera, la formación de coaliciones exigiría a AfD llegar a compromisos, sobre todo con los democristianos de la CDU. Y eso no es del gusto de Weidel. “¿Por qué deberíamos hacerlo?”, pregunta. “En nuestros puntos principales… no hay margen para el compromiso. Es la CDU quien debe moverse primero. Y si no se mueve rápido, desaparecerá.”
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