Frenar los bulos y cambiar el rumbo

Diario Vasco, Haizea Bernas Loinaz y Silvana Luciani, 19-10-2026

Aunque parecía existir un consenso, los valores que defienden el bien común y los derechos humanos están siendo cuestionados. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

La información circula tan rápido que cada vez resulta más difícil diferenciar qué es verdad y qué es mentira. El 62% de la población global se siente preocupada por la desinformación en internet. Un 70% de la ciudadanía europea teme la injerencia extranjera coordinada y la manipulación de la información en los procesos democráticos. Un 70% de la población del Estado español cree ser capaz de detectar bulos o fake news, pero solo un 14% contrasta las noticias que recibe antes de compartirlas.

Las redes sociales y las plataformas de vídeo están sustituyendo a los medios tradicionales como fuentes informativas principales, lo que incrementa nuestra vulnerabilidad ante contenidos sin filtrar desde una ética periodística. El 75% de la juventud vasca se informa ya en exclusiva a través de redes sociales; y apenas el 13,4% se siente «muy seguro» de saber identificar un contenido falso cuando lo ve.

Es el caldo de cultivo perfecto para que la extrema derecha y ciertos medios generen noticias falsas, difundan bulos o manipulen información real para incidir en la opinión pública y generar un imaginario colectivo contrario a los valores democráticos. La desinformación no es un fenómeno inocente, es un arma política y electoral.

Determinados discursos pretenden vendernos recetas simples, casi mágicas, obviando las causas reales y estructurales de la injusticia social. Valiéndose de bulos, criminalizan y atacan a personas migrantes, refugiadas, racializadas o empobrecidas; señalan al feminismo o al colectivo LGTBIQ+; niegan la emergencia climática; desprestigian la solidaridad en nombre de la «prioridad nacional»; difaman a ONG y movimientos sociales; agreden a activistas…

Pasan por alto que la pobreza y la desigualdad, aquí y en todo el mundo, son consecuencia de un sistema político y económico global insostenible social y medioambientalmente. Y así, entre mentira y mentira, los autoritarismos siguen avanzando. Sus propuestas políticas y económicas profundizan en el injusto reparto de la riqueza, en la precariedad laboral, en la crisis de la vivienda, en el debilitamiento de los servicios públicos o en el recorte de derechos, como ya estamos viendo allí donde los autoritarismos han llegado al poder, como es el caso de El Salvador, de Argentina, o de Estados Unidos.

En torno al Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, desde la plataforma Zero Pobrezia de Donostia hacemos un llamamiento a defender activamente la democracia, la justicia ecosocial y la dignidad de todas las personas en todo el mundo.

Consideramos imprescindible fortalecer el pensamiento crítico de la ciudadanía frente a la desinformación, los discursos de odio y las narrativas excluyentes; especialmente en los centros educativos.

Apelamos a la responsabilidad colectiva a la hora de votar en las próximas elecciones generales, forales y locales. Es vital participar y apoyar proyectos políticos que promocionen la justicia ecosocial y los derechos humanos. El voto consciente e informado es decisivo.

Exigimos a las administraciones leyes y medidas contra la desinformación. Es necesario defender el derecho de la ciudadanía a una información veraz, rigurosa y contrastada, principio fundamental reconocido y pilar básico para la democracia.

Hay muchos ejemplos que lo demuestran: en medio de la adversidad, la esperanza florece cuando la solidaridad se activa. Puede ser un cambio de rumbo. Debemos movilizarnos en defensa de los derechos humanos y organizarnos para hacer frente al avance de los autoritarismos, tanto aquí como a nivel mundial. Es hora de sacar lo mejor de lo peor. Txarrenari onena.

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