De la inmigración a las redes sociales o la diplomacia: el decálogo del ataque híbrido de Marruecos a España

El país vecino lleva años desplegando toda una batería de herramientas destinadas a pulsar la reacción del Gobierno y la sociedad española, según los expertos

ABC, Pilar De la Cuesta y Esteban Villarejo, 19-10-2026

El uso de la inmigración como instrumento de presión, la intrusión de fragatas en aguas de soberanía española, las campañas en redes sociales o el despliegue de una diplomacia activa. Todas ellas son herramientas que los expertos enmarcan dentro de una estrategia de guerra híbrida … iniciada hace años por Marruecos contra España, pese a que el Gobierno trate de rebajar la gravedad de un mosaico que tuvo su máxima expresión en la frontera de Ceuta los días 30 y 31 de julio.

Fuentes militares consultadas por ABC recomponen el puzle de la guerra híbrida de Marruecos —con diferencias de la clásica de Rusia— que demuestran que la invasión de Ceuta no fue un episodio aislado sino «un paso más» en la continua estrategia de probar la reacción del Gobierno español. Hasta diez piezas componen ese mosaico de un fenómeno, el de las estrategias híbridas, definido en la Estrategia de Seguridad Nacional como «la coordinación de diferentes líneas de acción y de distintos instrumentos dirigidos a explotar las vulnerabilidades de un Estado con el fin de desestabilizarlo o coaccionarlo».

Uso de la inmigración
El uso de la inmigración como elemento de presión no es nuevo y los ejemplos en la hemeroteca son abundantes. Los sucesos de los últimos días de julio en la frontera de Ceuta han sido el movimiento más evidente en España, aunque hay acciones anteriores que los expertos ya sitúan dentro de esta estrategia híbrida orquestada desde Marruecos.

El coronel retirado Jesús Alberto García Riesco se remonta a la Marcha Verde de 1975 o el incidente de Perejil en 2002. Sin embargo, la mayor alarma sonó en el año 2021, una precuela de lo sucedido este verano. Entonces fueron unas 8.000 personas las que entraron ilegalmente en España en un movimiento que se relacionó directamente con el deterioro de las relaciones con Marruecos debido al traslado a un hospital español del líder polisario Brahim Ghali.

El Gobierno pareció entonces tomar nota y solo una semana después el entonces director del Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, anunció en el Congreso que el Ejecutivo diseñaría un plan global de seguridad para Ceuta y Melilla. Él mismo definió la crisis con Marruecos como «una herramienta más de las utilizadas en el marco de las estrategias híbridas». Ese plan específico para las dos ciudades autónomas fue contemplado en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada ese mismo año —aún vigente—, pero finalmente nunca vio la luz y sigue guardado en un cajón sin llegar a materializarse.

Plan orquestado
La confluencia de elementos que concurrieron los días 30 y 31 de julio —y las jornadas previas— dibujan una tela de araña muy definida. «Las actuaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla pueden ser interpretadas a través del concepto de zona gris, conflicto sin escalar a confrontación abierta, usando estrategias híbridas utilizadas para avanzar en el desarrollo de una agenda exterior revisionista, contraria al ‘statu quo’», avanzaba el profesor Luis de la Corte en un artículo publicado en la Academia de las Ciencias y las Artes Militares en diciembre de 2025, vaticinando lo que llegaría a mucha mayor escala meses después.

La confluencia de elementos dibujan una tela de araña muy definida. La suma de elementos aleja a los expertos de la posibilidad de un hecho aislado.

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La suma de factores del asalto a Ceuta aleja a los expertos de la posibilidad de un hecho aislado: el traslado de personas a la zona en camiones, las compras de neoprenos en las mismas tiendas o los movimientos en redes sociales tras la sentencia del Tribunal Supremo rechazando las devoluciones en caliente de quienes entran a nado en España.

Pasividad de la Gendarmería marroquí
El papel de las fuerzas de seguridad marroquíes en el asalto a la frontera este verano sigue siendo uno de los principales puntos sin esclarecer, aunque diversos informes oficiales indican —al menos— cierta pasividad de sus agentes. En uno de los documentos desclasificados por el Gobierno, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) de la Policía Nacional constata esta indolencia de la Policía marroquí en el control del paso a Ceuta. «Se observa cierta presencia policial y militar al otro lado de la frontera, con escasa actividad de prevención y contención», reza en el mismo sentido otro informe policial.

Más preocupante aún si cabe para los expertos es la posibilidad de que agentes facilitaran la conducción de los inmigrantes que entraron ilegalmente en España, ya fuera marcando el camino que debían seguir para cruzar a nado u organizando los camiones en los que muchos de ellos llegaron hasta la frontera atravesando cientos de kilómetros.

Militares encubiertos
Otro elemento sería la presencia de militares marroquíes infiltrados entre las personas que lograron pasar a Ceuta. Algunas informaciones apuntan incluso su participación en algunas de las emboscadas sufridas por patrullas de las Fuerzas Armadas. Uno de los expertos militares consultados pone el acento en el hecho de que muchos de ellos decidieran regresar a Marruecos antes de la visita de los Reyes a Ceuta para evitar el proceso de filiación e identificación en los triajes.

Paso de fragatas
La ofensiva de los días 30 y 31 de julio no fue solo terrestre. Como confirmó el Gobierno, buques de guerra marroquíes se adentraron esos días en aguas de soberanía española. Y aunque Pedro Sánchez se esfuerza en enmarcarlo en un hecho «puntual», la Armada envió a la zona hasta tres buques en labores de disuasión y las fragatas de uno y otro país estuvieron a punto de sufrir una colisión.

Órdenes a pesqueros
Durante de esas jornadas de presión, España detectó órdenes de la Marina marroquí a pesqueros que faenaban en la zona para que violasen aguas españolas, según revelaron fuentes militares a ABC. Un elemento más de una estrategia global usada para distraer la atención de las fuerzas de seguridad españolas y aumentar la presión.

Redes sociales
El uso de las redes sociales es un elemento vital en toda estrategia híbrida y también se ha demostrado determinante en la reciente crisis ceutí. Los informes de seguridad advirtieron los días previos al asalto masivo a la frontera de grupos de Facebook con más de 180.000 seguidores con llamamientos para pasar a España. Señalaban el día de la celebración del Trono como la fecha más propicia, daban instrucciones para cruzar a nado e incluso compartían fotografías con trajes de neopreno.

Prueba de la respuesta
Las acciones híbridas son una constante prueba de la reacción que provocan en los Estados y sus sociedades. Los expertos consultados coinciden en destacar la indolencia del Ejecutivo español. «Las consecuencias son devastadoras, España ha sido invadida sin reacción de las autoridades lesionando la capacidad de disuasión», incide el coronel García Riesco. A ello se suma una presión constante a la sociedad ceutí, sometida a una tensión sin precedentes desde hace más de dos meses y medio y acciones encaminadas a asfixiar su economía.

«La principal carencia española en materia de acciones híbridas no es el desconocimiento de las amenazas, sino la ausencia de un procedimiento suficientemente formalizado que conecte detección, caracterización, atribución y respuesta», explica a ABC Félix Arteaga, investigador principal para Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano.

Adoctrinamiento
El adoctrinamiento por parte de Marruecos a sus ciudadanos es una maniobra más de este camino. A través de la religión, la educación o la política, la reivindicación de soberanía sobre Ceuta y Melilla es una constante. Varios ministros lo han expresado públicamente durante los últimos meses: Abdellatif Ouahbi, ministro de Justicia, reivindicó en agosto que ambos territorios forman parte de un «derecho histórico y geográfico de Marruecos»; Ahmed Toufiq, responsable de Asuntos Religiosos, por su parte, apeló ante el Rey Mohamed VI a la «lucha sagrada» para «liberar» Ceuta y Melilla.

Diplomacia activa
Marruecos cuenta con fuerte despliegue de presión internacional, muy activo en la Unión Europea y que también le ha servido para ganarse el favor de Estados Unidos —visible con el cambio de postura respecto al Sáhara al que arrastró a España— e Israel, país con el que tiene una importante alianza militar.

Este despliegue tiene como objetivo consolidar sus intereses geopolíticos y usar la gestión migratoria y la cooperación con países como herramienta de influencia.

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