La Policía descubre un cambio de patrón en Ceuta: el 70% de los marroquíes dice ser gay y pide asilo
Solo cinco inmigrantes que entraron en la invasión a Ceuta han conseguido que se acepte su condición de refugiado por ser perseguidos por su orientación sexual
ABC, , 16-10-2026La Policía Nacional ha detectado un cambio de tendencia en las solicitudes de asilo de los inmigrantes que entraron en Ceuta durante la invasión de finales de julio. Fuentes policiales desvelan a ABC que un 70% de las peticiones argumentan que están sufriendo … persecución en sus países de origen por su orientación sexual. Los agentes sospechan que este giro se debe a que estas personas están recibiendo asesoramiento sobre los pasos a seguir para conseguir su objetivo de quedarse en España. Tan solo cinco de los expedientes han sido aceptados.
Se estima que en Ceuta aún quedan cerca de 10.000 inmigrantes que entraron en la invasión del 30 y 31 de julio. El desalojo de los campamentos ilegales supuso una criba y ya son cada vez menos los que se ocultan de las autoridades en ‘pisos-patera’ o en zonas rocosas para evitar ser filiados. Los policías sospechan que han perpetrado estas acciones porque tienen cuentas pendientes con la Justicia y no quieren ser identificados para no ser directamente expulsados de la ciudad autónoma.
Uno de los cambios más significativos que se han producido en las últimas semanas es que los agentes de Extranjería y de Científica, que recopilan los datos de los inmigrantes, han detectado un aumento de las peticiones presentadas que alegan una persecución por orientación sexual. Cabe reseñar que en Marruecos relaciones sexuales entre personas del mismo sexo están castigadas por el artículo 489 del Código Penal, con penas de entre seis meses y tres años de prisión. Por tanto, una persona homosexual puede tener motivos legítimos para solicitar protección internacional en España.
Sin embargo, no basta con decir que eres homosexual para que se conceda este asilo ya que las autoridades españolas tienen que valorar si existe un temor fundado de persecución por esa orientación sexual en caso de regresar a Marruecos. No es imprescindible haber sufrido ya una agresión o una detención pero sí debe existir un riesgo suficientemente acreditado.
¿Cómo se comprueba? Es un proceso complicado, pero básicamente cuando una persona solicita asilo, se formaliza un expediente y se recoge su declaración. Los policías realizan cuestionarios y entrevistas bastante extensas, con documentación y parámetros de cuestionarios que en algunos casos alcanzan las quince páginas.
La Oficina de Asilo y Refugio estudia cada caso. Los especialistas valoran la coherencia del relato, las circunstancias personales, posibles amenazas o agresiones, la documentación que pueda aportarse y la información sobre la situación del país de origen. También pueden pedir aclaraciones cuando existen contradicciones relevantes.
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Es una valoración especialmente complicada porque no existe una prueba física o única que permita acreditar la orientación sexual. Además, legalmente no se pueden exigir pruebas íntimas ni utilizar estereotipos para decidir. Por eso hacen falta profesionales especializados, capaces de distinguir una solicitud fundada de otra que pueda contener declaraciones falsas.
Un 99% de peticiones denegadas
Según las estimaciones internas que manejan los policías, aproximadamente el 95 por ciento de las solicitudes de asilo que están observando corresponden a ciudadanos marroquíes, mientras que el 5 ciento restante sería de otras nacionalidades. Entre las solicitudes de los nacionales de Marruecos, que ya se han resuelto, las denegaciones estarían rondando el 99%.
Durante los primeros treinta días muchas personas alegaban principalmente motivos económicos, como no tener trabajo o querer buscar una vida mejor en España. Sin embargo, posteriormente han observado un cambio importante y ahora estiman que alrededor del 70 % de las solicitudes recientes estarían alegando persecución por orientación sexual.
Y es que entre los propios solicitantes circula información sobre los motivos que pueden tener más posibilidades de prosperar y sospechan que algunas personas podrían estar adaptando sus declaraciones a esos criterios o incluso que las ONG pueden estar dando este «asesoramiento». En cuanto a las concesiones, los agentes tienen localizadas unas 19 resoluciones favorables publicadas en el BOE aunque desconocen los motivos concretos por los que se ha concedido la protección, es solo lo sabe la OAR. La Policía tiene constancia fehaciente de que en cinco de ellas se esgrimieron motivos sexuales.
De igual forma, hay una proporción muy pequeña de los solicitantes marroquíes que estaría llegando a la vía judicial, es decir el recurso, ante la Audiencia Nacional. Sería alrededor del 0,1 por ciento según sus estimaciones. La denegación no significa que la Policía pueda expulsar automáticamente a esa persona. Primero tiene que notificarse la resolución y deben respetarse los recursos y las garantías que correspondan.
Solicitudes denegada, inmigrantes fugados
Y ese es uno de los problemas que encuentran los policías es que algunas personas, cuando saben que su solicitud ha sido denegada o temen una posible expulsión, abandonan los lugares donde estaban alojadas. Hay quienes regresan voluntariamente a Marruecos, pero también están detectando personas que se desplazan hacia montes, barriadas o viviendas y cuyo paradero resulta más difícil de determinar.
Al ser preguntados por esta cuestión, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) expresa su preocupación por este giro en las solicitudes de asilo. Esta entidad subraya que tiene conocimiento de que están circulando por el boca a boca los motivos que pueden favorecer la concesión del asilo. «Esto no demuestra que exista fraude generalizado, pero sí exige extremar las comprobaciones», explican fuentes del sindicato a ABC.
Consideran que el asilo debe proteger a quienes realmente sufren persecución, no convertirse en una vía para eludir la legislación de extranjería mediante declaraciones falsas. De esta forma exigen más especialistas, investigaciones rigurosas y mayor agilidad para resolver los expedientes y ejecutar las expulsiones que legalmente correspondan. «Porque de nada sirve denegar una solicitud si después la persona desaparece y la Policía no puede localizarla», añade.
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