Sánchez mete a Robles en su lista para que no filtre más sobre Ceuta

Moncloa la culpa de informaciones no controladas. Blinda también penalmente a Marlaska

La Razón, , 15-10-2026

La crisis de Ceuta

ha terminado por carcomer el corazón del Gobierno.

Margarita Robles y Fernando Grande – Marlaska

han quedado atrapados en las derivadas de un episodio que no ha revelado aún todos sus secretos.

Tanto es así que varios dirigentes socialistas consultados por LA RAZÓN interpretan la inclusión de los titulares de Defensa e Interior en la lista del PSOE por Madrid –número dos y cinco, respectivamente–, como una

maniobra destinada a preservar su aforamiento

ante la posibilidad de que la investigación judicial sobre lo ocurrido en la ciudad autónoma les alcance.

La juez María Tardón está instruyendo la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos de juli

o. En el Gobierno, según las fuentes consultadas, existe «mucha inquietud» por las consecuencias que se puedan derivar de las diligencias judiciales.

Los miembros del Gobierno ya están aforados ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Pero desaparece si dejan el Ejecutivo. Su eventual elección como diputados les permitiría conservarlo.

Se trata, por ahora, de una interpretación trasladada por dirigentes del propio PSOE. La lectura que hacen estas fuentes de la confección de las candidaturas ilustra

hasta qué punto la crisis de Ceuta continúa condicionando el ambiente político dentro del partido y del Gobierno.

La controversia se ha agravado esta semana con la revelación de que buques de guerra marroquíes penetraron en aguas españolas durante los días más críticos. Esa información ha avivado la guerra interna en Moncloa, donde se apunta abiertamente a Defensa como responsable de la filtrarla.

De nuevo, «por temor a las pesquisas de Tardón».

Robles informó directamente a Sánchez de aquellas maniobras de la Armada marroquí. El presidente conocía el episodio y lo ocultó, porque, se trató, según el Ejecutivo, de un «hecho puntual». Este miércoles, el ministro de Justicia,

Félix Bolaños –el tres por Madrid–

, reiteró que el silencio mantenido hasta ahora sobre las incursiones responde a que los hechos afectan a la seguridad nacional y no suelen hacerse públicos.

El Rey también fue informado por el Gobierno «en julio» en una comunicación posterior, según Zarzuela. Queda por aclarar qué mecanismos se activaron para evaluar su gravedad y quién decidió que no debían trasladarse al Congreso. Es más, queda la duda de si ocurrió algún incidente más. También por qué el Consejo de Seguridad Nacional no celebró una reunión extraordinaria hasta el 25 de agosto, casi un mes después.

La juez Tardón está siguiendo la pista de todo ello.

La crisis de Ceuta ha dejado al descubierto la guerra entre Defensa e Interior. Ambos departamentos han tenido que explicar sus actuaciones durante la invasión y se engancharon por las alertas previas. La investigación judicial añade ahora un elemento de incertidumbre que, según las fuentes socialistas consultadas, se ha tenido en cuenta al valorar el futuro parlamentario de sus titulares.

Sánchez ha armado una candidatura por Madrid con sus ministros más señalados.

«Así queda mejor lo de Ceuta», concede un cargo del PSM. La legislación española identifica expresamente la seguridad marítima como uno de los ámbitos de especial interés para la seguridad nacional.

También incluye entre sus componentes fundamentales la defensa, la seguridad pública y la acción exterior. La entrada de buques militares marroquíes en aguas de Ceuta reunía potencialmente elementos relacionados con esas tres dimensiones, aunque la normativa no establece una obligación automática de convocar al Consejo ante cualquier incursión. Moncloa ha tratado de rebajar el alcance político del episodio.

La ministra portavoz, Elma Saiz, defendió el martes que se trató de un «hecho puntual» resuelto con «la más absoluta normalidad» gracias a las relaciones de buena vecindad entre España y Marruecos. El Ejecutivo insiste en que los canales diplomáticos funcionaron durante aquellos días «intensos» y que la interlocución con Rabat fue constante. Sin embargo, la explicación oficial no ha despejado todas las incógnitas. Aunque se empiecen a mover las fichas.

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