Rabat presiona en la ONU con el apoyo de Trump para enterrar el futuro de un Sáhara libre
Marruecos aspira a suprimir cualquier referencia a la libre determinación del pueblo saharaui en las resoluciones del Consejo de Seguridad para imponer la vía de la "autonomía".
Público, , 14-10-2026Como cada octubre, el Sáhara Occidental vuelve a la agenda del Consejo de Seguridad. Hace 35 años, en 1991, Naciones Unidas creó la Misión para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) para que la población del último territorio no autónomo de África decidiera su futuro, tras casi un siglo de colonización española y más de 15 años de guerra entre Marruecos y el Frente Polisario. Concebida para cumplir su cometido en unos meses, la misión ha renovado su mandato octubre tras octubre. El actual expira el 31 de este mes y Rabat llega a la cita envalentonado y con el objetivo de seguir borrando de las resoluciones del Consejo la “autodeterminación” y hacer de la “autonomía” la única salida posible.
La cita llega en un escenario geopolítico especialmente sensible para el Frente Polisario. Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara en diciembre de 2020, en el mismo acuerdo por el que Rabat restableció relaciones con Israel, y Benjamín Netanyahu hizo lo propio en julio de 2023. A ese frente se suma ahora la desconfianza hacia el mediador, el Polisario ha cuestionado la neutralidad del enviado personal de António Guterres, Staffan de Mistura. Fuentes conocedoras de la negociación asumen implícitamente que la resolución del Consejo de Seguridad será similar a la de 2025. Conscientes de que el viento sopla de cara, el Polisario busca ganar tiempo hasta que el escenario internacional sea menos adverso.
Marruecos ya arrancó un resultado histórico hace un año. La resolución 2797, aprobada el 31 de octubre de 2025 con 11 votos a favor y las abstenciones de Rusia, China y Pakistán, respaldó por primera vez unas negociaciones “tomando como base” el plan de autonomía que Rabat presentó en 2007, y admitió que “una autonomía genuina bajo soberanía marroquí podría constituir la solución más factible”. Era, además, una versión rebajada del primer borrador estadounidense, que calificaba la autonomía de “la solución más seria, creíble y realista” y limitaba la prórroga a tres meses. Argelia, principal valedor del Polisario y entonces miembro del Consejo, no participó en la votación. La prensa marroquí celebró el texto como el más favorable a las tesis de Rabat desde que el Consejo renueva la misión. El Polisario se aferró a lo que sobrevivió a la negociación: el preámbulo invoca “el principio de libre determinación” y la parte dispositiva reclama una solución “que contemple la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”.
Este año Rabat aspira a dar el siguiente paso: reducir y, si puede, eliminar cualquier referencia a la libre determinación, línea roja para un Polisario que sigue reivindicando el referéndum. El tablero le es más propicio que nunca. Argelia abandonó el Consejo en diciembre y, entre los nuevos miembros electos, Baréin, la República Democrática del Congo y Liberia reconocen la soberanía marroquí y tienen consulados en el territorio. Colombia se sumó a ese reconocimiento en agosto, tras la llegada al poder del ultraderechista Abelardo de la Espriella. Estados Unidos, redactor de las resoluciones sobre el Sáhara, considera la propuesta marroquí la base para una solución, como Francia; Reino Unido y España desde el inesperado giro de Pedro Sánchez en 2022 la tienen por la base “más creíble” y “más seria”, respectivamente.
Un mediador cuestionado
Estos días, delegaciones marroquíes y saharauis recorren los pasillos de Naciones Unidas para inclinar a los 15 miembros del Consejo cinco permanentes y diez rotatorios hacia un texto favorable. El texto se negocia párrafo a párrafo a puerta cerrada, y fue en una de esas reuniones opacas donde De Mistura una suerte de mediador entre las partes encendió la crisis. No existe acta pública de su intervención, pero según el diario marroquí Le360, cercano al Palacio real alauí, señaló por primera vez de forma explícita la negativa del Polisario a considerar seriamente la autonomía como un obstáculo central tras las rondas de Madrid y Washington de este año, las primeras desde 2019 con las cuatro delegaciones sentadas juntas.
La acusación de obstruccionismo desató una dura reacción del Frente Polisario en forma de carte a Guterres y de un comunicado público donde sostienen que De Mistura ha “comprometido seriamente su mandato de estricta neutralidad” al “respaldar abiertamente la autonomía como la base para futuras conversaciones”. Advierte además de que una “desviación repetida” le obligaría a “reconsiderar su relación y su continua cooperación con el Enviado Personal”.
La advertencia tiene historia. En abril de 2008, el neerlandés Peter van Walsum dijo al Consejo que la independencia del Sáhara no era un objetivo realista; el Polisario suspendió las negociaciones de Manhasset y exigió otro mediador, y Ban Ki-moon no renovó su mandato, que expiró en agosto. Marruecos recurrió a la misma arma en 2012, cuando retiró su confianza al estadounidense Christopher Ross, al que acusaba de parcialidad. Hacer caer a un enviado congela el proceso y devuelve la pelota a Nueva York, donde cualquier relevo exige el visto bueno de ambas partes. Tras la dimisión de Horst Köhler en mayo de 2019, el puesto quedó vacante casi dos años y medio, y De Mistura fue el decimotercer nombre propuesto.
Fuentes conocedoras de la negociación que está teniendo lugar en Nueva York deslizan a Público que la posibilidad de que el Frente Polisario “retirase su confianza al enviado especial” está sobre la mesa “ya que esta figura debe basarse en una confianza total de las partes involucradas” y las recientes declaraciones “comprometen esa posición”. Sería una jugada defensiva, no alteraría el contenido de la resolución, pero congelaría la negociación y abriría otra larga búsqueda de relevo. Exactamente el tiempo que el Polisario necesita.
Aguantar sin ceder
Ese tiempo tiene un calendario que se decide fuera de Nueva York. Israel vota el 27 de octubre, la misma semana en que expira el mandato, y Estados Unidos celebra sus elecciones de medio mandato el 3 de noviembre, una cita que los saharauis siguen de cerca. La apuesta es que un Netanyahu derrotado o debilitado y un Trump con un Congreso menos dócil, y más volcado en la política doméstica en sus dos últimos años de mandato, resten impulso a la ofensiva diplomática de Rabat, que ha encontrado en ambos a sus principales valedores.
El otro hito es interno. El Polisario constituyó en septiembre la comisión preparatoria de su XVII Congreso, su máximo órgano de decisión. “Para nosotros es clave el Congreso que celebraremos a principios de 2027, allí analizaremos desde la unidad el nuevo escenario internacional y actualizaremos nuestra estrategia”, afirman miembros del Frente Polisario consultados por este periódico.
El objetivo no declarado es aguantar hasta que el escenario geopolítico sea menos adverso y, mientras tanto, no ceder demasiadas posiciones ni en el frente diplomático ni en el militar. En el diplomático, se trata de impedir que el Consejo apruebe en las próximas semanas, como pretende Rabat, una resolución que siga enterrando el lenguaje de la autodeterminación. “Queremos blindar que se reconozca el derecho a la autodeterminación y que la autonomía no sea el único marco”, añaden en referencia a la resolución que se votará a finales de mes.
En el militar, las hostilidades, reanudadas en 2020, se mantienen en baja intensidad. El 5 de mayo, tres cohetes cayeron cerca de Smara, en la zona bajo ocupación marroquí, en un ataque reivindicado por el Polisario que hirió a un civil. El 7 de junio, un ataque con dron atribuido a Marruecos mató en Mijek, al este del muro, a Lahbib Mohamed Abdelaziz, figura destacada del Polisario, y a otros dos miembros del movimiento.
En esa lógica de resistencia, ni siquiera un veto ruso o chino a una resolución demasiado decantada hacia Rabat resulta deseable para los saharauis, porque podría dejar a la misión sin mandato. “Desmantelar la MINURSO genera un vacío difícil de cubrir y que genera un escenario desconocido”, advierten las fuentes consultadas. Ese desenlace, añaden fuentes neoyorkinas, “incluso beneficia a Marruecos porque la desaparición de la MINURSO se lleva consigo el marco normativo de 1991 en el que se reconoce explícitamente el derecho a la autodeterminación”.
La misión que nunca organizó el referéndum que lleva en su nombre se ha convertido así, en un nuevo escenario de batalla entre Marruecos y el Frente Polisario. “Más allá del momento político, nada puede borrar la historia de nuestro pueblo y su derecho a la autodeterminación”, aseguran figuras polisarias mostrando optimismo en el futuro, “nuestro derecho a la autodeterminación fue reconocido por primera vez en 1963, los gobiernos van y vienen, pero el derecho internacional es firme”, confiesan.
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