Manos para sostener el bienestar
El plan de Confebask ante la falta de trabajadores exige también garantías para que los jóvenes accedan a la vivienda, sueldos dignos y una educación de calidad
Diario Vasco, , 15-10-2026El plan anunciado ayer por Confebask para acelerar la contratación de trabajadores en Euskadi, debido a la falta de mano de obra a corto plazo, sitúa la crisis demográfica en primera línea del debate. Este reto, alejado de las preocupaciones que agitan la precampaña, tiene en realidad un impacto directo en sociedades avanzadas como la vasca. Por un lado, el aumento de la esperanza de vida y unas tasas de natalidad bajo mínimos acentúan el envejecimiento de la población, que apenas se sostiene con la llegada de inmigrantes. Por otro, las jubilaciones y la ausencia de relevo generacional abren un desierto en el mercado de trabajo, necesitado de profesionales para mantener el impulso económico y la eficacia de los servicios públicos. Sin manos suficientes, se puede tambalear el Estado del bienestar.
Con esta premisa, parece más que justificado que la patronal vasca plantee un esfuerzo concertado para mejorar la competitividad y encontrar los perfiles a través de dos vías: la retención del talento y una inmigración atraída «con orden y agilidad». La confederación empresarial que preside Tamara Yagüe señala a una débil demografía como un factor determinante. Siendo un fenómeno global, en el País Vasco adquiere tintes casi dramáticos. Su población envejece a un ritmo sin precedentes, la natalidad sigue desplomada y la base laboral perderá decenas de miles de personas en edad de trabajar en los próximos años. Confebask se suma así a las voces de alarma dadas por los sectores más afectados por la caída de habitantes como la construcción, la sanidad, la educación, el campo y el sector de los servicios.
La patronal fía gran parte del revulsivo laboral necesario en la llegada de profesionales de origen extranjero y pone cifra al desafío: Euskadi necesita 240.000 trabajadores en los próximos diez años para evitar un vacío de nefastas consecuencias para su progreso. Su llamamiento otorga un valor añadido a la inmigración, convertida en este clima de crispación en fuente de disputa electoral y tensión social. Frente a recelos injustificados, Confebask ha decidido lanzar una llamada a los migrantes que encauza su aportación como fuerza indispensable en el desarrollo productivo del País Vasco. Pero esa búsqueda de mano de obra y talento debe ir acompañada de condiciones de vida que fomenten la integración y el arraigo, especialmente entre los jóvenes. Para que este plan eche raíces, resulta fundamental garantizar antes el acceso a una vivienda asequible, sueldos que se alejen de la precariedad y una educación de calidad.
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