Medios marroquíes interpretan el gesto de los Reyes en el cementerio musulmán como una artimaña para defender la españolidad de Ceuta

"Los cementerios no otorgan legitimidad a nadie", afirman al olvidar que es Marruecos el que se ha negado a aceptar a sus fallecidos

La Razón, J.M. Zuloaga es periodista desde hace más de 50 años, especializado en información sobre el terrorismo de ETA primero y sobre el yihadista en la actualidad, 14-10-2026

“Este gesto plantea serias dudas sobre los intentos de las autoridades españolas

de explotar el simbolismo religioso y humanitario de este lugar excepcional, con el fin de consolidar la presencia española en un territorio que sigue siendo objeto de disputa y sujeto a la inalienable soberanía histórica

de Marruecos". Así interpreta el digital Nador City la visita de los Reyes al cementerio musulmán de Ceuta, donde están enterradas decenas de víctimas que Marruecos se ha negado a acoger en su territoriopara desconsuelo de sus familiares. Todos ellos fallecidos en medio de una invasión terrestre – marítima, cuya finalidad y autoría concreta están por determinar, aunque hay una investigación oficial abierta.

El respeto a los muertos, sean de la religión o nacionalidad que sean, debe formar parte dela dignidad humana y que alguien interprete el gesto de los Reyes como una especie de artimaña política da que pensar.

“El cementerio islámico de Sidi Mbarek, en la ciudad ocupada de Ceuta, fue escenario de una importante visita ayer, martes 13 de octubre de 2026, durante la visita de los Reyes Felipe VI y Letizia de España. Allí se celebró un servicio conmemorativo en honor a las víctimas de tragedias humanitarias ocurridas en la región, especialmente la tragedia de Tarajal, en la que decenas de migrantes perdieron la vida al intentar cruzar la valla marítima. Este acto, que contó con la participación de diversas figuras y organizaciones religiosas, se presenta a primera vista como una iniciativa humanitaria y conmemorativa para las víctimas.

Sin embargo, también abre la puerta a un análisis estratégico y a la interpretación de sus dimensiones temporales y políticas subyacentes en el corazón del enclave ocupado", agrega.

“Quienes observan las actividades y movimientos en la región consideran que la presencia del jefe de la monarquía española en un cementerio islámico que alberga los restos de víctimas cuyas vidas estuvieron ligadas a las fronteras y las líneas de contacto con Marruecos trasciende los meros gestos simbólicos. Representa un intento de afianzar una narrativa que legitima el statu quo y presenta la presencia española como algo normal. En este contexto, esta medida busca revestir la presencia española en el enclave ocupado con un pretexto humanitario y moral. Sin embargo, la historia demuestra sistemáticamente que los cementerios no otorgan legitimidad a nadie, y que las tragedias humanas de los inmigrantes no pueden transformarse en un escenario para la ostentación política ni en un medio para perpetuar un hecho consumado a expensas de los derechos históricos y soberanos del Reino”, concluye.

Para dar lecciones de moral y humanidad, lo primero es practicar con el ejemplo.

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