Euskadi se enfrenta a un déficit de 240.000 trabajadores en diez años

La brecha estimada hasta 2035 supondría 22.606 millones de euros de PIB no generado y amenaza el sostenimiento del modelo de bienestar, según Confebask

Diario Vasco, Mikel Madinabeitia, 14-10-2026

Euskadi se adentra en un escenario de tensión demográfica y laboral sin precedentes. La patronal vasca Confebask, junto a sus organizaciones territoriales Adegi, Cebek y SEA, ha lanzado este miércoles una contundente llamada de atención sobre la sostenibilidad del tejido productivo: la comunidad autónoma podría acumular un déficit neto de 240.907 trabajadores de aquí a 2035. Este vacío laboral equivale a la pérdida de golpe del 22,34% del empleo actual en el territorio.

El coste de no actuar de forma inmediata no solo frenará la actividad económica, sino que se traduciría en una sangría de 22.606 millones de euros en PIB no generado y una merma de 1.271 millones de euros en recaudación por IRPF para las Haciendas forales.

La advertencia de la patronal responde a una tormenta perfecta que golpea de lleno la singularidad económica vasca. Euskadi arrastra una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa combinada con una de las esperanzas de vida más altas, lo que acelera el envejecimiento de la pirámide poblacional en un momento crítico: la jubilación masiva de la nutrida generación del ‘baby boom’.

En una economía con un peso industrial notable y una fuerte demanda de perfiles técnicos y cualificados, la salida del mercado de miles de profesionales veteranos no encuentra relevo en unas cohortes juveniles cuantitativamente reducidas. A esta escasez cuantitativa se suma un desajuste cualitativo persistente entre las titulaciones que genera el sistema educativo y las competencias tecnológicas que demandan las empresas, un cuello de botella que bloquea el relevo generacional y la capacidad de innovación.

La presidenta de Confebask, Tamara Yagüe, ha subrayado la gravedad del momento durante la presentación del estudio elaborado por la consultora Ieteam, advirtiendo de que «el reto demográfico ya no es una amenaza lejana, está aquí. Y se ha convertido en una brecha estructural de talento que cuestiona la competitividad de Euskadi».

En su intervención, Yagüe enfatizó que «no hablamos de un problema coyuntural, sino de una realidad que afecta al crecimiento, al relevo generacional y a la sostenibilidad de nuestro bienestar». La dirigente empresarial alertó de que el territorio compite hoy, ante todo, «por las personas capaces de hacer posibles las inversiones, desarrollar tecnología y abrir mercados», una meta que definió como un «reto colectivo de país» en el que «sin empresas competitivas no hay empleo de calidad, recursos para sostener servicios públicos excelentes ni oportunidades para las próximas generaciones».

Para evitar ese escenario de parálisis, el documento presentado articula una respuesta urgente en cuatro palancas estratégicas. La primera es la articulación de una gobernanza compartida entre instituciones y tejido empresarial que supere la actual dispersión competencial e incorpore soluciones transversales, especialmente en materia de vivienda accesible para fijar mano de obra.

La segunda palanca exige diseñar una política migratoria decididamente vinculada al empleo, mediante listas dinámicas de vacantes de difícil cobertura en la industria, programas de formación y contratación en origen, homologaciones de títulos más ágiles y una oficina de acogida especializada (‘Welcome Center’) para atraer trabajadores extranjeros.

Las dos palancas restantes buscan maximizar el aprovechamiento del capital humano interno. Confebask reclama planificar con anticipación la formación reglada para que responda a las demandas reales del mercado y activar medidas para incorporar a mujeres, jóvenes e inmigrantes a sectores tradicionalmente masculinizados o industriales.

Finalmente, en el ámbito del arraigo, el informe constata que Euskadi no sufre una fuga masiva de cerebros, pero sí pierde perfiles altamente cualificados, por lo que plantea esquemas de fidelización en los primeros años de carrera, programas de tutoría entre generaciones sénior y júnior, y brigadas territoriales de recualificación para reubicar a trabajadores afectados por la automatización y la inteligencia artificial. La cumbre empresarial contó con la presencia institucional del vicelehendakari segundo del Gobierno vasco, Mikel Torres, responsable de cerrar la jornada.

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